Cerramos la semana con una festividad tan especial como comercial. San Valentín no sólo servirá para que muchas parejas vivan con intensidad sus sentimientos, sino que activarán las ventas en los comercios ligados al mundo del regalo. De hecho, a decir, de los entendidos e incluso los menos crédulos, acabamos interesándonos en esta celebración debido a la publicidad que insistentemente nos llega procedente de marcas de colonias, ropas, complementos y demás, sin que falten a la cita el mundo de la restauración y la hostelería. Algunas y algunos, lejos de amedrentarse ante la llamada del amor que les llega, aseguran, proveniente de san Valentín, se dedican a sí mismos unos días de asueto especiales aprovechando las ofertas que les proporcionan las agencias de viajes, que han encontrado aquí una buena excusa para generar riqueza, que es lo mismo que decir empleo. Y es que el mundo de la publicidad, y aquellos otros que se mueven a su alrededor, están obligados a vender las ideas que les sirven de reclamo para esta festividad o cualquier otra si de verdad quieren mantenerse en el mercado.Por todo esto, aceptando que todos tenemos derecho a opinar lo que creamos conveniente para nuestros intereses, lo cierto es que el día 14 de febrero lo sabemos unido al mundo de los sentimientos y que gracias él se obtienen importantes beneficios para un sinfín de empresas que, de hecho, esperan como agua de mayo en la época de escasez en la inversión particular que les daña significativamente. De ahí que apoyemos san Valentín como cualquier otro evento que nos cite el santoral si con ello se genera riqueza y paralelamente empleo. El sector servicios, que, una vez se deja atrás la campaña de verano, está obligado a echar el cierre a sus negocios y esperar a que lleguen mejores tiempos, ha encontrado en momentos puntuales como el que compartiremos mayoritariamente este fin de semana, la oportunidad de recuperarse en parte de sus pérdidas. Pero ha ido más lejos y también se aprovecha de semana santa, navidades, fines de año, reyes, vacaciones estivales, fiestas populares, puentes y las onomásticas más conocidas y con capacidad para atraer cada vez más a quienes se han acostumbrado al regalo en cualquiera de sus cientos de formas para quedar bien con la persona a la que felicitan.
Ya no es fundamental regalar colonia o pañuelos para el cuello a las mujeres, porque, por ejemplo, se ha extendido exageradamente y en poco tiempo, regalar un fin de semana en un hotel que oferte una zona en donde poder relajarse usando de saunas, masajes y todo tipo de aguas y temperaturas. Y se entiende si tenemos en cuenta el permanente estado de ansiedad en el que la mayoría de nosotros nos desenvolvemos, y también porque se disfruta y agradece más que otro regalo. La novedad es la novedad, y en momentos puntuales como cuando se trata de quedar bien, echar mano de la imaginación es poco. Hay que ir más lejos y de ahí que no falten los que optan por regalar, por ejemplo, un móvil de última generación, o unos días en una casa rural u hotel de renombre, o un viaje corto e intenso… Las modas acaban imponiéndose entre quienes andamos siempre con prisas y escasos de imaginación y, si nos atenemos a las opiniones de quienes accedieron a esta nueva forma de regalar, es evidente que muchos han acertado.
Entre nosotros, la oferta gastronómica ha acabado imponiendo su invitación y, entre comidas y cenas, este fin de semana muchos de nosotros degustaremos los manjares que salen de nuestros afamados fogones compartiéndolos, además, con la gente a la que queremos. Para los profesionales de la restauración, por otra parte, también supone un reto muy importante, ya que no sólo deberán enfrentarse entre ellos con los alimentos que han preparado como único recurso, sino que el entorno, el servicio y el precio sabemos que ha sido cuidado y ofertado como conjunto expresamente elegido para una ocasión tan especial. Naturalmente, para estos profesionales de la hostelería, quedar bien entre sus clientes es la mejor manera de seguir en la brecha y de consolidar sus establecimientos de cara al público. Para ustedes, nuestra felicitación; para ellas y ellos, nuestro agradecimiento por el ímprobo trabajo que realizan y no siempre es bien entendido.