lunes, 29 de marzo de 2010

LOS DAMNIFICADOS POR LAS RIADAS SIGUEN A LA ESPERA DE QUE SE TOMEN DECISIONES



Los afectados por las inundaciones de las últimas semanas mantienen intactas sus demandas y sus temores, porque insisten en que las lluvias forman parte de la primavera y que pueden aparecer en cualquier momento. De hecho, el nivel lo han puesto en cincuenta litros y están convencidos de que, de alcanzarse, las aguas volverán al nivel más alto que hemos conocido este año, es decir, que volverán a anegarse las mismas tierras, incluido El Sotillo. Por el momento, su estrategia se basa en conseguir apoyos para su causa entre los afectados y también entre quienes quieran solidarizarse con sus justas demandas, especialmente los empresarios de los polígonos próximos que han visto cómo esta vez el agua les ha alcanzado. Y tienen prisa. La situación política, con el cambio del consejero de Medio Ambiente hace sólo unos días, les obliga a cerrar los escasos compromisos políticos que han conseguido hasta el momento, aunque sigue quedando muy lejos la dichosa presa de Marmolejo y el abono de las tasaciones que se deben haber hecho por parte de los técnicos, dinero que les es fundamental para iniciar los trabajos de recuperación de sus tierras.

Por enésima vez han dejado claro ante la opinión pública y los técnicos y políticos con responsabilidad en este problema, que su interés se basa en su justificada necesidad de erradicar para siempre el daño que les hace el agua cada vez que las lluvias superan los niveles que son capaces de controlar el actual cauce. Si para conseguirlo la presa de Marmolejo debe ser eliminada, que se haga; si lo aconsejable es mantenerla limpiando los miles de metros cúbicos de lodos que retiene, que se actúe cuanto antes. Lo imperdonable sería que la intención política y administrativa fuera la de ralentizar el proceso hasta que se aplaquen las exigencias de estas personas y esperar a que el agua les devuelva a la realidad más espantosa. Desde luego, comparando el costo de las indemnizaciones que les han abonado por las sucesivas inundaciones que han padecido, las reparaciones que deberán realizar para controlar las superan por miles, lo que nos hace suponer que no andan equivocados quienes aseguran que a los implicados en resolver este trascendente tema les resulta más rentable abonar los daños que acabar de una vez y para siempre con una situación penosa que le ha sacado los colores más de una vez a políticos y empresarios.

Desde luego, Andújar tiene un problema de gran importancia y cuanto antes decida cómo resolverlo unánimemente mejor para su futuro. Por el momento, a lo más que han llegado algunos de nuestros políticos ha sido un desmedido interés por salir en las fotos y los vídeos que se han hecho sobre las inundaciones. Como cualquier otro acontecimiento que se precie, no han faltado las visitas de líderes con ganas de sacar tajada y el habitual cruce de acusaciones; la realidad, no obstante, es que entre sus prioridades no tienen no ya la de solucionar este asunto, sino la de echar una mano en donde tanta falta hace. Entendemos nosotros que momento tan critico demanda determinación y la toma de decisiones a favor de quienes en este asunto, y no nos equivoquemos, son los damnificados, los sufridores, los perdedores…

Andújar espera preocupada y ansiosa que las consecuencias de las últimas riadas se solucionen cuanto antes, pero les podemos asegurar que lo que desea fervientemente es que se acabe con el problema. Todo lo demás son parches que los puede colocar cualquiera, lo complicado es hallar la solución y, más aún, ponerla en marcha. De si la responsabilidad es de éste o aquél, sinceramente nos importa un rábano y es cosa de políticos de escaso futuro.