miércoles, 31 de marzo de 2010

TRÁFICO MUY DIFÍCIL Y PELIGROSO EN SEMANA SANTA

Día éste complicado donde los haya. Resulta que hoy, a partir de las tres de la tarde, está previsto por la autoridad competente que se inicie la salida masiva de vehículos en todas direcciones en busca de un merecido descanso para sus ocupantes. Esto quiere decir que millones de automóviles recorrerán buena parte de la geografía española hasta dar con el destino escogido. Lo inmediato que se nos ocurre es avisarles del peligro que correrán en el momento que se incorporen a tan complicada marabunta de usuarios, aunque a lo más que podemos llegar es a advertirles que los viajes, en momentos tan decisivos, se deben hacer sin prisas y usando toda la experiencia que hayamos acumulado a lo largo de los años. Naturalmente, la prudencia debe ser compañera inseparable de camino, quizá porque no encontremos mejor asesora para defendernos de la mala influencia de los demás usuarios. En viajes de este tipo, de vacaciones cortas y desplazamientos medios, con una distancia recorrida de trescientos kilómetros entre nuestra ciudad de residencia y el punto en donde nos espera el descanso, lo mejor es no plantearse hora de llegada. En situaciones así no sirven la experiencia de otros viajes, cuando los hemos realizado con poco tráfico, ya que la masiva presencia de vehículos en todas las vías no nos permitirán desenvolvernos con seguridad y comodidad, y acabará influyendo en nuestro estado de ánimo.

A los habituales y conocidos consejos de que salga de viaje con tiempo y sin prisas, que lo haga cuando haya descansado lo suficiente, que no ingiera comidas copiosas, que no beba alcohol, que modere la velocidad y que detengan su vehículo de vez en cuando para descansar, súmenle las que les avisan de que conducir fumando no es una buena decisión, también que no permitan que en el habitáculo viaje nadie sin que haga uso del cinturón de seguridad, y los pequeños, además, haciendo uso de las silletas que les habremos comprado para la ocasión. No podíamos dejar de lado la importancia que tiene el comportamiento de los acompañantes, a los que deberemos pedirles su ayuda para que podamos mantener el equilibrio psíquico hasta el final del viaje. Asumiendo que cualquier despiste, cualquier alteración que se produzca en el habitáculo, puede acabar siendo determinante para la seguridad de todos, nada mejor que aceptar desde el principio que se trata de un recorrido corto y peligroso.

A estas alturas, de poco servirá que les invitemos a que les revisen su vehículo en beneficio propio. No obstante, los neumáticos y los niveles del aceite sí que pueden ser observados por un técnico y cambiados en caso de necesidad. El resto de las intervenciones propias del cambio de estación y las revisiones periódicas casi mejor las dejamos para la vuelta, prometiéndonos, eso sí, poner el coche a punto cuanto antes si no queremos que aparezca la avería y que el coste final nos suponga un pellizco importante en la ya de por sí menguada cuenta corriente. De hecho, el que algunas marcas de coches hayan llegado hasta la cifra mágica de siete años de garantía sin límite de kilometraje sólo exige del usuario que sea estricto y escrupuloso en el mantenimiento del vehículo, siguiendo siempre los consejos del fabricante y según vayan acumulando kilómetros. Por eso oirán ustedes siempre, que los nuevos automóviles exigen muy poco de sus dueños, pero son tajantes cuando de cumplir con sus necesidades se trata.

A todo esto, que no se nos olvide que les deseamos lo mejor de lo mejor para estos días de descanso. Que disfruten de buen tiempo, que hayan elegido con acierto el lugar en donde disfrutarlos, que no se encuentren con sorpresas desagradables y que vuelvan con las fuerzas renovadas. Olvídense de la crisis y abónense a rebajar la tensión y los problemas con los que habitualmente nos enfrentamos al día a día, entre otras cosas porque donde se encuentren descansando no pueden solucionarlos.
Tiempo tendremos a la vuelta para recuperar la cotidianidad. Mientras que ésta llega, disfruten todo lo que puedan y les permitan las circunstancias.