miércoles 21 de diciembre de 2011

MAÑANA, SORTEO DE NAVIDAD O DE LA SALUD

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Mañana es el gran día de la suerte; mañana es una de esas jornadas en las que, desde primeras horas de la mañana, pocos faltarán a la cita de los bombos que contienen los números de la suerte. Y como se trata de una convocatoria compartida por millones de personas, millones serán también las que estén pendientes de los números que nos irán cantando los niños del colegio de san Ildefonso. Así viene ocurriendo todos los años y así seguirá siendo hasta que el cuerpo aguante y nos podamos permitir el lujo de comprar los décimos que demanda este sorteo para poder participar.

Y como son tiempos que vienen con urgencia por las necesidades que acumulamos desde hace años, con millones de personas sufriendo el mal del paro y, paralelamente, todo lo que se deriva de la falta de dinero, es decir, desahucios, hipotecas, necesidades mínimas para desenvolverse a diario…, este tipo de sorteos, como ocurre con los semanales, atraen a personas que necesitan capitalizarse de manera inmediata para salir del atolladero en el que nos han metido y del que cada vez nos parece más difícil huir. Sin embargo, atendiendo  a aquello de que el que juega por necesidad, casi siempre pierde por obligación, lo de hacerse a la idea de que este año sí que seremos distinguidos con algún premio no está del todo justificada. De hecho, luego de alardear entre los amigos y la familia de que tienen un pálpito que les asegura que resultarán agraciados o intuyen que el número que han comprado lo extraerán del bombo los niños cantores, deja paso a la resignación y a la conocida frase de que “mientras tenga salud”... Desde luego, equivocado no andaba el que acabó calificando este sorteo como el de la salud.

Según Loterías Nacionales, el sorteo de Navidad acapara la mayor inversión de todos los que se convocan anualmente. Las cifras son millonarias y los inversores no todos andan con posibilidades para invertir en algo tan etéreo como es un sorteo con miles de números en juego. Pero así somos, o sea, que para como están las cosas del trabajo y la economía familiar, aún somos capaces de sacar de donde no hay para comprarnos un numerito que luego colocaremos junto a la imagen del santo o la virgen de nuestra devoción para convencerlos de que necesitamos de su ayuda divina. Y es que alrededor de todo lo que tiene relación con el azar no faltan las personas convencidas de que todo sirve, de que cualquier motivo puede acabar premiándoles. Es el caso de Lorca, que este año ha cumplido a rajatabla la máxima que asegura que allí donde ha ocurrido una desgracia, y esta ciudad murciana recuerden que sufrió las consecuencias de un terrible terremoto, es donde caerá el gordo de Navidad. Esto quiere decir que desde hace meses no queda un décimo ni una participación que llevarse a la cartera, y que si tuvieran la suerte de ser finalmente los afortunados, no solo caerían sobre ellos millones de euros para recuperarse del golpe recibido, sino que formarían parte de la leyenda por años y años.

Los buscadores de premios, que suelen ser jugadores habituales, gustan de este tipo de desgracias o hitos históricos sin que por el momento jamás se haya demostrado que existe relación entre una cosa y otra. Y es precisamente lo extraño que acarrean estas citas anuales alrededor de la suerte, que parece que necesiten de desgracias ajenas para que adquiramos  lotería en sus administraciones. Debe ser cosa de la necesidad o del ansia que tienen algunos de ganar dinero con escasa inversión y con prisa, lo mismo que tampoco faltan los que hacen bueno aquello de que el dinero llama al dinero, es decir, que como juegan más que el resto de los mortales porque disponen de dinero para ello, tienen más posibilidades de conseguir premio. Y así están las cosas. De nuestra parte, que la suerte les acompañe.