miércoles 18 de enero de 2012

AHORA MÁS QUE NUNCA, TODOS A UNA


Del día a día de nuestra ciudad, destacamos el interés que han despertado las rebajas. Es cierto que no es nada nuevo, que son mayoría los que esperan la llegada de mejores precios para hacerse con las prendas o los artículos que encuentran en nuestros establecimientos, que asumen como algo normal esta circunstancia y que, por lo tanto, aprovechan también estos días para hacer la caja que no han podido acumular a lo largo de la temporada. Y es que el comercio en general, sea el de Andújar o el de cualquier otra ciudad, no pasa por sus mejores momentos. Los que podían darnos la razón de que se produzca lo que a todas luces es una anomalía de gran importancia económica, no acaban de ponerse de acuerdo. Para unos, la falta de trabajo repercute en sus negocios de forma contundente debido a que, muchos de ellos, comercializan artículos de los que la ciudadanía puede prescindir; para otros, el fuerte intrusismo incontrolado que sufren está acabando no solo con su paciencia, sino también con sus negocios. Los mercadillos, la venta ambulante en general, que no tienen las obligaciones tributarias que los empresarios establecidos en las ciudades, además de lo que nos llega procedente de los fabricantes asiáticos, asfixian actualmente cualquier intención de continuidad.

Ante un momento de tanta trascendencia socioeconómica e imprescindible para el futuro de la ciudad, y especialmente para el mediano y pequeño comercio, una vez más echamos mano del sentido común para plantearnos seriamente cuál debe ser nuestro papel como potenciales clientes de nuestras tiendas. Y es aquí en donde comprobamos que la hipotética mesa que compartimos entre todos, políticos, técnicos y clientes, no acaba de asentarse convenientemente, es decir, que no todos remamos en la misma dirección y es justo lo que debemos evitar a toda costa si de verdad queremos mantener los actuales niveles de entendimiento existentes. La clase política, que debe tener el comercio entre sus objetivos prioritarios, controlará al máximo la pérdida de valor que pudiera darse, evitando la llegada de quienes vienen y van en busca de clientes fáciles de convencer a cambio de mercancía finalmente inservible. Los técnicos, refiriéndonos concretamente al trabajo que desarrollan la Cámara de Comercio y el Centro Comercial Abierto, necesitan ser escuchados y apoyados en las campañas que organicen, algo que por el momento afortunadamente se cumple, porque debemos decir que nunca como ahora se ha conseguido el nexo de unión que vemos entre unos y otros. Finalmente, los clientes, que son quienes mueven la gran máquina económica que da vida a la ciudad y a los que no siempre se les atiende como esperan. Las quejas de éstos van desde la falta de aparcamiento hasta las complicaciones que encuentran para entrar y salir del centro, porque es importante dejar claro que, para los que aquí residimos, el ir y venir con el vehículo por nuestras calles es fácil, pero ni de lejos para los que nos visitan. El dato que confirma lo que les contamos lo pueden encontrar en cualquiera de nuestras tiendas, que es donde se quejan de lo mal que está Andújar de zonas donde aparcar, de las multas que se llevan a sus ciudades y de lo difícil que lo tienen llegar al centro con su coche. Inmediatamente después, y es la gran preocupación que comparten nuestros empresarios, suelen añadir que es la última vez que acuden a nosotros a realizar sus compras.

Y si tenemos en cuenta que las comunicaciones por carretera son hoy fáciles y seguras, que los grandes centros comerciales están muy cerca, que lo que aquí vendemos lo encuentran en otros lugares sin dificultades añadidas, cuanto antes pongamos remedio a la sangría que contrastamos mejor para todos. Y no debía ser difícil si de verdad, como decíamos antes, todos remáramos en la misma dirección.