martes, 24 de enero de 2012

LOS ROBOS EN DOMICILIOS, A LA CABEZA DE LA PREOCUPACIÓN DE LOS CIUDADANOS


De entre las quejas, preocupaciones o lo que despierta más interés entre la ciudadanía, sin duda los robos en viviendas encabezan la lista. Cierto que el paro, la crisis y la merma de posibilidades económicas que hoy compartimos cada vez más número de personas, se llevan la palma, pero repetimos que los robos en viviendas y casas de campo, como podían ser las viñas entre nosotros, los chalés en otras zonas de la provincia y casas rurales en otros entornos, además del robo de cobre incluso de instalaciones en pleno funcionamiento, acumulan la mayoría de las denuncias que se controlan en nuestro país. El robo en viviendas, que ocurren casi a diario en la totalidad de la geografía española, es siempre noticia, evidentemente, pero lo es aún más cuando se conocen los detalles y sabemos que algunos de ellos se produjeron cuando los propietarios se encontraban en el interior. Por el momento, los directamente beneficiados son las empresas dedicadas a la venta, control e instalación de alarmas, que han visto crecer su cuenta de resultados de forma espectacular. Y es que el miedo a ser atracado justifica cualquier inversión en seguridad y se entiende el aumento de la adquisición de este tipo de controles a distancia, que además resultan económicos y fáciles de manejar.

De acuerdo con los consejos habituales de las Fuerzas de Seguridad del Estado, existen algunas medidas a tomar por nuestra parte que entienden imprescindibles y que, finalmente, dificultan el trabajo del atracador, que algo es algo. De entre ellas, mantener en todo momento la puerta de la vivienda cerrada, ya sea casa, chalé o piso; poner rejas en donde el acceso lo perciba el caco desde la calle como fácil; no abrir la puerta a nadie a no ser que se identifique plenamente; eviten poner el nombre o los apellidos de los moradores del piso o la casa en el portero automático, ya que no es lo mismo que alguien nos pida que le abramos la puerta sin más a que nos llamen por nuestro nombre; evitar en todo lo posible comentar con vecinos o en las tiendas habituales a las que acudimos a la compra, por ejemplo, si guardamos algo de valor o si salimos y entramos con gran diferencia horaria entre la salida y la llegada, ya que supone anunciar a voces que la casa o el piso está vacío de tal a cual hora. Y lo mismo cuando se trata de vacaciones o de ausencias prolongadas. En cuanto al buzón de la entrada, fundamental es que lo recojamos a diario, puesto que uno repleto avisa al descuidero de que el vecino o la vecina no están en casa, aunque sea solo publicidad, algo que la autoridad competente debía controlar en favor de una mejor defensa del ciudadano, que se ve acosado a diario por una lluvia de folletos publicitarios agobiante que, entre otras cosas, suponen un arma letal para el medio ambiente.

Por lo que respecta a instalar o no una alarma que disuada a los cacos, por supuesto que lo vemos muy positivo. El funcionamiento de éstas permite detectar a tiempo la intrusión de extraños en nuestra vivienda y los vigilantes que la controlan desde las centrales avisan a la policía para que acuda en ayuda de los moradores antes de que el delito se consuma. De cuál es la mejor o la más barata, comprenderán ustedes que no estemos en disposición de aconsejarles la idónea porque sencillamente no lo sabemos. Sin embargo, dedíquele algo de tiempo a informarse adecuadamente y escoja la que más seguridad le proporcione. En seguridad, recuerden, lo importante es prevenir y la totalidad de las alarmas a la venta en el mercado están diseñadas y preparadas para echarnos una mano en momentos tan críticos.