miércoles, 26 de junio de 2013

EL ENTOLDAMIENTO DEL CENTRO COMERCIAL, EN UNOS DÍAS

Imprimir



En general, echamos de menos los toldos que cubren en esta época del año algunas de las calles peatonales del centro de la ciudad. El calor ha llegado casi sin avisar y suponemos que esta será la razón que esgrimirá la Concejalía responsable para decidir la orden para hacerlo y el que hasta hoy no se haya decidido. De manera especial, el empresariado ha sido el que más se ha extrañado y el que más quejas ha hecho llegar hasta donde ha podido, mostrando su desacuerdo con lo que entiende se trata de una situación de difícil justificación porque, entre otras razones, son unos días solo los que invierten los operarios en esta tarea. Y, lo que son las cosas, o bien es la costumbre o la manía que tenemos de criticarlo todo, que en su momento, cuando aparecieron estas personas esgrimiendo taladros y tornillos y que les sirvieron para horadar las paredes de los edificios, pudimos escuchar de todo. Luego, cuando comprobamos a qué se destinaban, tampoco crean ustedes que el aplauso fue generalizado. Al contrario, los desencuentros fueron la norma y el rechazo casi unánime. Sin embargo, como este tipo de situaciones hay que valorarlas a medio plazo, no tardamos en darnos cuenta de que no solo enfriaban las calles, sino que ofrecían un aspecto de ciudad moderna, bien equipada y que, además, se había conseguido reducir la temperatura ambiental unos grados. Por lo tanto, todos contentos.



De hecho, como hemos podido comprobar, no había llegado el verano cuando se iniciaron los comentarios a favor de su colocación. Hoy es ya un clamor y lo que nos extraña realmente es que no se haya decidido por parte del Ayuntamiento. De momento, la temperatura ha alcanzado niveles del mismísimo verano; es decir, que el primer paso para que los toldos dificulten los rayos solares en estas vías comerciales ya está dado. La información que emana del comerciante viene a confirmar el descontento generalizado del sector, que a su vez es el altavoz de sus clientes, a los que no les pueden informar adecuadamente. En realidad, el interés de la concejalía responsable está más que justificado, pero no siempre las situaciones o las decisiones se pueden solventar de la noche a la mañana. Y no otra cosa ha sucedido en esta ocasión, puesto que sabemos que el calor no se esperaba tan de repente y que, por si faltaba poco, una semana antes de la llegada oficial de esta estación la temperatura no hacía presagiar nada bueno. Es más, los malos augurios de cómo sería este verano con respecto al calor anunciaban que bajarían las temperaturas de forma drástica. Con estos datos, y con otras tareas que cubrir, entenderán que hasta ahora no se haya podido atender lo que por otra parte es muy necesario.



Las ciudades y sus vecinos demandan de forma continuada equipamientos de todo tipo que les permitan disfrutar al aire libre de lo que es suyo y los gobiernos municipales, conscientes de sus ineludibles obligaciones, hacen todo lo posible por cubrir estas necesidades. Cuando no es posible, aunque no conozcamos las razones, nada mejor que confiar en que los inconvenientes habrán sido muchos y que en ellos radica el que no se haya podido atender sus demandas. Hacerlo criticando sin control, con crudeza y de malas maneras es algo que no debe responder ni a las formas ni al sentir generalizado de la ciudadanía. Además de mostrar una imagen impropia de personas civilizadas, forzamos una situación que de ninguna de las maneras puede entenderse como respuesta municipal a determinados problemas malamente planteados o intencionados.



Estamos convencidos de que las ciudades mejoran fundamentalmente porque los ciudadanos lo quieren, y para eso nada mejor que echar una mano en asuntos tan elementales y fáciles de realizar como es ensuciar menos, usar el equipamiento urbano de manera adecuada y cuidadosa, evitar que los parques y jardines sean los basureros de nuestras mascotas, usar racionalmente el espacio que se dedica al aparcamiento de vehículos en las calles, participar activamente el reducir el ruido que proviene de nuestras viviendas, etc., etc. Y luego, si de verdad aceptamos de buena gana estos esfuerzos colectivos, quizá estemos más legitimados para exigir que se nos atienda cuando lo necesitemos.