jueves, 13 de junio de 2013

LAS ENCUESTAS ANUNCIAN QUE ESTE AÑO TAMBIÉN DISFRUTAREMOS DE VACACIONES

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De acuerdo con las encuestas que se desarrollan estos días, ligadas todas a si disfrutaremos o no este año de vacaciones fuera de nuestra residencia habitual, es decir, de si contrataremos los servicios de un hotel o un apartamento para pasar unos días en la playa o la sierra, los datos que se acumulan desde luego que no son nada halagüeños para quienes sus negocios se nutren precisamente del descanso de los demás. Y es que los malos tiempos duran ya demasiado y no son pocos los que andan todavía con la preocupación de si volverán aquellos en los que todo era más sencillo y que irse de vacaciones formaba parte de una ineludible obligación familiar. No obstante, los habituales viajeros de temporada, especialmente los que poseen un apartamento o un piso en el que descansar este período, está claro que la decisión la tienen tomada y que su preocupación se basa en si podrán o no salir de vez en cuando en busca del plato de moda o tradicional de la zona en la que se encuentran.

Así, mientras unos cuentan con un pisito en plena costa, porque en su momento decidieron adquirir una propiedad en el lugar que les gustaba y que el precio y la oportunidad les echaron una mano, además del banco que puso el dinero, el resto de mortales andamos  contando y recontando los pocos euros con los que contamos para poder llegar a final de mes. Como les decimos, la encuesta realizada entre unos cuantos miles de españoles, parece que salva a nuestra comunidad, que también este año ha sido elegida mayoritariamente por el turismo extranjero, que sigue confiando en lo que Andalucía casi le asegura, que es el sol, el buen ambiente, unas playas y unas sierras magníficas y una gastronomía claramente diferenciada del resto del país. En cuanto a los paisanos, tampoco parece que vayan a faltar muchos, porque los encuestadores afirman que perciben una orientación clara hacia las ciudades costeras más conocidas.

Mientras tanto, ya se sabe: incertidumbre por el futuro más inmediato, por las necesidades más perentorias por cubrir, por el puesto de trabajo que peligra cada día más, por la dirección que tomarán los ahora pequeños de la casa con respecto a los estudios, etc. Nos encontramos como si nuestra propia casa estuviera por distribuir, por colocarlo todo en el sitio elegido, como si andáramos de mudanza y los enseres estuvieran por medio en las habitaciones a la espera de un alma caritativa que los pusiera en el lugar que les corresponde. Y, claro, esta inestabilidad y miedo a lo que tenga que venir influye decisivamente  en el empujoncito que necesitamos para plantarle cara a los malos tiempos y convencernos de que este año también tendremos vacaciones. De hecho, de nosotros dependen miles de puestos de trabajo, porque recordemos que el turista, venga de donde venga, mueve el negocio de la hostelería, uno de los más punteros de nuestro país y, con diferencia, el que más factura en menos tiempo.


A todo esto, ¿es que no nos merecemos, luego de un año completo de trabajo a martillo, un período vacacional del que podamos, no solo presumir, sino ánimo y coraje para el resto del año? ¿Tan mal nos van a ir las cosas que no podamos permitirnos el lujo de disfrutar con la familia de un lugar en el que poder dejar volar la imaginación y convencernos de que los buenos tiempos que anuncian insistentemente los políticos están de verdad a punto de llegar? Nosotros creemos que sí, que si decidimos embarcarnos en un descanso alejado de la rutina, desde luego que beneficios sí que vamos a obtener. Y luego, que sea lo que Dios quiera, que es como nuestros abuelos solían terminar sus conversaciones luego de una  decisión arriesgada. Pues eso, que la Providencia nos eche una mano mientras nosotros disfrutamos de las vacaciones que nos merecemos.