martes, 25 de junio de 2013

LAS MUJERES SON VÍCTIMAS CONSTANTES DE ABUSOS SEXUALES Y VIOLACIONES

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Quizás porque no prestamos atención, ni mucha ni poca, o porque gustamos de vivir en la ignorancia, el asunto es que en España se denuncian anualmente nada menos que 1.300 violaciones. Eso sí, nos preocupamos cuando esto ocurre fuera de nuestras fronteras, como si en nuestro país esta situación no se diera de manera cotidiana, como si se tratara de una excepción a la que no dar importancia. Sin embargo, como les contamos, las violaciones que controla el Ministerio del Interior responden a la cifra que les hemos dado, lo que supone nada menos que una violación cada ocho horas, o tres diarias, como prefieran. Y atención porque la propia Policía anuncia que un número muy importante de ellas ni siquiera se conocen oficialmente por razones de todo tipo, aunque destaca el miedo de la víctima al ser rechazada socialmente y decide aceptar el trauma que a veces padecerá toda la vida, especialmente estrés postraumático.


Actualmente, las agresiones sexuales, que muestran un número de nada menos que 1.958 en 2011, y que se trata de un atentado contra la libertad sexual de otra persona, utilizando violencia o intimidación, se unen a las violaciones, es decir, agresiones sexuales con penetración en número de 1.161 también en el mismo año. Si ampliamos este fenómeno vemos que también en este período se contabilizaron 2.061 abusos sexuales, que es lo mismo que decir que se trata de atentados contra la libertad o indemnidad sexual de otra persona sin violencia o intimidación; que 259 fueron los casos denunciados por abusos sexuales con penetración, y un total de 272 denuncias de acoso sexual, que no son otra cosa que la solicitud de favores de naturaleza sexual, para sí o para un tercero, en el ámbito de una relación laboral, docente o de prestación de servicios continuada o habitual que provoque a la víctima una situación objetiva y gravemente intimidatoria, hostil y humillante.  Estos son los datos reales que desde el Ministerio del Interior se han hecho llegar a los medios de comunicación con el fin de compartirlos con ustedes, y en ellos podemos observar una contundente y efectiva disminución de casos si los comparamos con los registrados en el año 2008, en donde vemos que las cifras eran sensiblemente superiores.

En cuanto a los protagonistas de estas terribles historias, la mujer sigue siendo la víctima en todos los casos y sus agresores hombres casi siempre de apariencia engañosa, familiares, de actitud social irreprochable que aprovechan la oportunidad de una mujer sola y accesible para atacarla en cuanto tienen la oportunidad. Según los psicólogos y sexólogos, se trata de hombres inmaduros e insatisfechos sexualmente capaces de realizar una violación porque la entienden como la culminación de su machismo más salvaje. No faltan los que la llevan a cabo una sola vez o los que insisten siempre que tienen oportunidad y sobre las mujeres sin más, sin elección previa y en donde les es posible, que son los llamados violadores en serie y que puede ser cualquiera, porque también en estos casos se da las mismas características personales del violador en general. Por otra parte, como ya hemos dicho, la cifra de las violaciones no denunciadas y que a veces se esconden en el seno familiar como si se tratara de un terrible pecado, la Policía insiste es que su número no es precisamente testimonial.

Volvemos al inicio de nuestro comentario de hoy recordándoles que esto ocurre en España y no en un país africano o hispanoamericano. Por lo que hemos visto, también en una sociedad supuestamente avanzada y dotada de una intelectualidad media que le permite o  debía permitirle racionalizar este tipo de situaciones psíquicas, ocurren acontecimientos deleznables que las personas que los han sufrido viven con ellos el resto de su existencia. Aunque parezca mentira, es real como la vida misma.