Imprimir
En el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, UNICEF ha llamado la atención sobre los millones de niños de todo el mundo que se dedican a algún tipo de trabajo peligroso o en el que son explotados, por lo general a expensas de su salud y su educación y, sobre todo, de su bienestar general y desarrollo. Según esta organización, millones son los que trabajan para sostener a sus familias, pero su dedicación laboral se vuelve inaceptable cuando se lleva a cabo por niños demasiado jóvenes y que deberían estar en la escuela. Además, hay muchos que están haciendo un trabajo inadecuado para menores de 18 años. En las peores formas de trabajo infantil, éstos están expuestos a riesgos de salud y a peligro físico, su desarrollo se ve amenazado y están sometidos a explotación.
UNICEF conoce muy bien las razones de que sean explotados y está ligado a que muchos de ellos trabajan para mantener a sus familias. Sin embargo, cuando se ven obligados a las formas más peligrosas de trabajo, cuando faltan a la escuela, cuando están en peligro y su salud y su bienestar se deterioran, es sencillamente inaceptable. Por eso es necesario actuar para hacer frente a esta situación y, en primer lugar, prevenir que suceda. UNICEF calcula que unos 150 millones de niños de entre 5 y 14 años, o casi uno de cada seis en este grupo de edad, son víctimas del trabajo infantil. Según las últimas estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo, 7,4 millones de niños en el mismo grupo de edad se dedican al trabajo doméstico, que se lleva a cabo de manera desproporcionada por niñas.
Los trabajadores domésticos se encuentran entre los más explotados y maltratados por una serie de razones, entre ellas la discriminación, la exclusión de las leyes laborales, el aislamiento y su naturaleza oculta. Los niños tienen mayor riesgo, debido a su corta edad, la falta de conocimiento de sus derechos, la separación de su familia y la dependencia de su empleador. Aunque no todos sufren abusos o explotación, los que trabajan en este servicio son especialmente vulnerables a la trata, el trabajo forzoso y a las peores formas de trabajo infantil, por lo que este trabajo es una de las formas más extendidas y, potencialmente, más explotadoras en el mundo de hoy.
Lo que está claro y a lo que no debemos renunciar es que el trabajo a largo plazo que demanda el control de este tipo de explotación debe llevarse a cabo desde los gobiernos. Precisamente por esto UNICEF apoya la Convención 189 de la OIT sobre Trabajadores Domésticos, que se dirige especialmente a las mujeres y niñas en el servicio doméstico. Muchos son los países que han iniciado diálogos nacionales sobre el trabajo doméstico en el proceso de adopción de esta convención. Se trata de ayudar a los países a elaborar y aplicar programas integrales para hacer frente al trabajo infantil, desde el marco jurídico y político, para aumentar la capacidad de los gobiernos para que promuevan el cambio social positivo y desafien las normas culturales que respaldan el trabajo infantil. Todo lo que les hemos dicho y también que el mundo deje de distraerse de la manera tan vergonzosa que lo hace cuando de lo que se trata es de explotar a los menores, incapaces de defenderse y desconocedores de sus derechos.