lunes, 23 de noviembre de 2009

EL PEQUEÑO COMERCIO NECESITA DE MÁS APOYO Y ATENCIÓN MUNICIPAL



A no ser que las obras que se desarrollan en la ciudad nos ofrezcan un panorama diferente del que podemos ver actualmente en cualquiera de ellas, todo indica que llegaremos justos al plazo dado por el Gobierno para su acabado, y que, recordemos, será final de año. Evidentemente, si no fuera porque en muy poco tiempo nos introduciremos en unas fechas que para el comercio en general son determinantes para su continuidad, casi nos daría igual, pero, como decimos, la navidad y el resto de celebraciones que compartimos con el resto del mundo, es decir, año nuevo y reyes, nos obligan a plantearnos seriamente si de verdad nuestros gobernantes han tenido en cuenta que, si no intervienen decididamente en el control de las obras, pueden acabar definitivamente con el futuro de muchos pequeños empresarios. Y no porque éstos basen sus ventas exclusivamente en estos días y sí porque, después de meses de ser sometidos a ruidos, accesos imposibles, rotura de los cristales de sus escaparates, polvo y todo tipo de desencuentros con los obreros y sus técnicos, sólo faltaba que en días tan señalados perdieran la posibilidad de ofrecer a sus clientes la mercancía que guardan en sus almacenes hasta que sus respectivas calles estén totalmente terminadas.

El pequeño comercio, necesitado como está de ideas, imaginación y ayuda, en contra de quienes no ven en ellos nada ventajoso, acumula a los mejores profesionales en cualquier materia, y resultan ser una de las patas fundamentales de la mesa que sustenta al Estado. Por eso, cuando estos profesionales hacen valer sus derechos, reclaman desde “el no puedo más” o el “ya está bien”, porque ven cómo sus derechos los vapulea cualquiera y cómo menosprecian la importancia que tienen en la economía de las ciudades, a las que, por otra parte y además, ofrecen no sólo los mejores productos, sino estabilidad en el mercado laboral. Por lo tanto, además de las organizaciones técnicamente preparadas para solventar los problemas generales de todos ellos, la actitud del gobierno municipal debe ser determinante y concluyente para conseguir sus legítimas aspiraciones. A un sector tan importante, incluso tan influyente en la dinámica de una ciudad, o se le tiene en cuenta y se le cuida para que no enferme, o nos complicaremos todos el futuro de forma grave.

La semana pasada tuvimos la oportunidad de escuchar a algunos de los técnicos que parlamentaron en las jornadas que, sobre turismo y comercio, se desarrollaron en nuestra ciudad. Todos coincidieron en un detalle cuando menos preocupante: los gobiernos locales no tienen en cuenta al pequeño negocio en momentos especialmente claves para su dinámica. El ejemplo que pusieron se refería precisamente a las obras que se realizan con cargo a las cuentas del Gobierno de la nación y también de la Junta de Andalucía, el Plan E y el Proteja, respectivamente. Precisamente en la falta de comunicación que ha existido entre los gobiernos municipales y los comerciantes se basan sus quejas, ya que en la mayoría de los casos han decidido actuar sin contar con sus opiniones, tanto en las calles a mejorar como en la idoneidad de las fechas para llevar a cabo la renovación.

Por todo esto, solicitamos en su nombre más atención y apoyo municipal para sus necesidades, que las tienen y no son pocas. El sentido de la circulación en algunas calles, los aparcamientos, los vados de carga y descarga y sus horarios, la iluminación, la vigilancia policial, la limpieza y hasta el mobiliario urbano deberían ser consensuados con quienes, con total seguridad, las conocen mejor. En realidad, se trataría de compartir esta importante responsabilidad con estos profesionales, y de esta manera evitarían nuestros representantes, por otro lado, los habituales desencantos y las obligadas críticas que, merecidas o no, acaba recibiendo todo lo novedoso.