martes, 17 de abril de 2018

LA CIUDADANÍA NECESITA INFORMACIÓN

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El día a día de la ciudad no acaba de recuperar su habitual ritmo. Entre otras razones porque la Concejalía de Obras y Servicios ha decidido renovar buena parte de la ciudad, como es el caso de la avenida plaza de Toros, Emperador Adriano y alrededores, La Quinta y Baena, a las que, por cierto, buena falta les hacía, puesto que hasta ahora los sucesivos gobiernos municipales solían invertir en la mejora del aspecto del centro y poco o muy poco en las alejadas de éste. Por lo tanto, como siempre hemos dicho, se trata de aportar paciencia a los inconvenientes propios que generan todas las obras en general y muy en particular las que influyen en nuestra dinámica diaria, convencidos de que, una vez superada esta etapa, podremos disfrutar del mejorado aspecto con el que ha quedado lo intervenido. El mejor ejemplo sin duda, Emperador Trajano, que demuestra el interés del Ayuntamiento en que la ciudad no solo renueve su exterior, sino que es en el interior donde de hecho se invierte más dinero y se asegura por años la tranquilidad de sus moradores. Otro de los retos pendientes de efectuar, el mercado de abastos, sobre el que está prevista una inversión de más de doscientos mil euros que facilitará el ir y venir de los clientes y no menos el desenvolvimiento de las tareas de los profesionales que allí desarrollan su trabajo. Están previstas para el mes de julio y todo indica que se cumplirá la fecha, aunque por el momento la falta de información que denuncian los vendedores entorpece su viabilidad. En cuanto al sí o el no de la corredera de Capuchinos, sobre la que hace poco se invirtió una suma de dinero muy importante, parece que, en principio, cuenta con el apoyo incondicional de los comerciantes y residentes de esta importante avenida, que no estuvieron de acuerdo mientras se desarrollaban las obras ni cuando acabaron. Con todo, el malestar creció cuando se anunció por parte del equipo de gobierno su decidida intención de abrir en canal esa avenida para la construcción de un aparcamiento. Como luego se supo, se trató de un intencionado bulo, porque en realidad era inviable, algo parecido a lo que ocurrió cuando se anunciaba a bombo y platillo que en la plaza de España iría un aparcamiento. Y es que lo de anunciar sabiendo que no es posible, que no obtendrá autorización para ello, en manos de los especialistas en sacar provecho de la mentira es una bicoca.

En cuanto a la renovación que se está haciendo de los parques infantiles distribuidos por la ciudad, el hecho de que no se acometieran estas mejoras en el mejor momento mantiene cerrados casi a la totalidad. Y si tenemos en cuenta que la romería la tenemos encima, mala decisión sin duda. El buen tiempo y las vacaciones romeras sacarán a la calle a muchos menores que, al menos por el momento, no podrán disfrutar de los recintos en los que habitualmente lo hacían. Sin duda, debió sopesarse esta decisión, porque a la vista está que no ha sido la más acertada. Otro asunto del que la ciudadanía reclama información está ligado al aparcamiento que quiso prepararse en la zona de cuesta Castejón y del que hasta el momento no se conocen noticias sobre su viabilidad. Sí sabemos que la responsabilidad del sí o el no de esta zona en donde dejar los coches está en manos de los propietarios del terreno actualmente vallado y que tanto afea al entorno, teniendo en cuenta que desde este punto de la ciudad los atardeceres son sencillamente épicos. Tampoco conocemos las intenciones del equipo de gobierno con respecto a la recuperación, mejora o equipamiento de los jardines de Colón, escogidos por el anterior gobierno municipal como aparcamiento en superficie con buena parte de la ciudadanía frontalmente en contra. En definitiva, cosas de casa que disfrutamos o padecemos y de las que necesitamos saber cuál será su inmediato futuro.                    

lunes, 16 de abril de 2018

FINALIZA CON ÉXITO EL RALLYE DE VEHÍCULOS HISTÓRICOS

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Como siempre hemos dicho, Andújar es una ciudad que recibe mucho más de lo que da. Y es así porque sus moradores son generosos, solidarios, alegres y con un evidente exceso de creatividad. De otra forma no se entendería la dedicación y la pasión que ponen en todo lo que hacen, organizan o comparten. Sin ir más lejos, el mejor ejemplo sin duda es el pórtico de romería, tres semanas de una intensidad enorme de la que en la mayoría de los casos responden exclusivamente las peñas romeras, asociaciones y organizaciones dedicadas a ensalzar especialmente a la romería, a su convocatoria y a su disfrute. Y aunque el Ayuntamiento tiene un papel determinante en la organización de estos eventos, la realidad es que la mayoría de las convocatorias solo demandan espacio en el que desarrollarlas, porque de lo demás se encargan los organizadores.  Uno de los eventos más compartidos y celebrados sin duda que es el rally de vehículos históricos que convoca el Club de Automóviles Históricos de Andújar, al que acuden cada año más vehículos y amplía su prestigio en Andalucía, desde donde acuden el mayor número de ellos, aunque en esta ocasión no han faltado los que lo han hecho desde Murcia, Ciudad Real o Madrid.  Así, este fin de semana hemos tenido oportunidad de compartir con sus propietarios unos días de intensa convivencia y de recorrer con ellos parte de la provincia degustando especialidades culinarias y extraordinarios paisajes. El principal objetivo del Club está claramente definido, ya que su prioridad es mostrar las virtudes de una provincia repleta de monumentalidad y de recursos gastronómicos. Gracias precisamente a este interés, este año se eligió Santisteban del Puerto, una ciudad de extensa historia que acogió como sus primeros habitantes a los arcosaurios, en plena Era Secundaria. La zona en la que encontramos sus huellas se conoce en la localidad como las Erillas Blancas, donde actualmente encontramos un parte temático municipal. En el Paleolítico fue habitada por humanos según restos de utensilios en piedra y pinturas rupestres de las Cuevas del Apolinario y la Morciguilla, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. También es un enclave importantísimo dentro de la cultura argárica. Santisteban del Puerto fue el Ilucia ibérico, la Itangi fenicia, el Ilugo romano, el San Esteban visigótico, el Sant Astabin árabe y el San Esteban del Puerto medieval. Cuenta con un castillo árabe que fue escenario de luchas y rebeldías hasta que el rey Fernando III lo conquistara en 1226 y Alfonso X, en 1254, la anexionara a Úbeda. Su patrimonio, muy importante, lo encontramos en el monumento natural Huellas de Dinosaurios y en la pátera íbera de Perotito realizada en plata repujada con representaciones  fantásticas del imaginario ibérico y fechada en los siglos I y II antes de Cristo. En cuanto a su patrimonio natural, existe una gran variedad de especies amenazadas de monte mediterráneo, como el buitre negro, el lince ibérico, el águila real y el buitre leonado. De entre la variedad de animales que habitan en esta zona podemos encontrar el ciervo, el gamo, el jabalí, el muflón, zorro, búho real, jineta y una gran cantidad de aves.

Evidentemente, conocer nuestra provincia a bordo de vehículos tan espectaculares por su aspecto y los años que acumulan, y porque se mantienen fuertes gracias al esfuerzo y dedicación de sus propietarios, es toda una aventura. En el caso de la elección de Santisteban del Puerto el acierto ha sido pleno y se ha visto corroborado por la dedicación de su Ayuntamiento, que recibió a la caravana con todos los honores. Lo dicho, un encuentro de coches históricos que ha sido acompañado de una meteorología ideal para su desarrollo y que añade al Club un éxito más en su ya dilatada presencia entre nosotros. 


viernes, 13 de abril de 2018

EL BUEN TIEMPO SACA EL COCHE A LA CALLE

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Lo normal, lo lógico para esta época del año, en plena primavera, es que la meteorología sea menos adversa, pero la realidad es la que es, y ya ven ustedes. Y menos mal que todo indica que, a partir de la próxima semana, el panorama cambia drásticamente y recuperaremos el buen tiempo y las temperaturas habituales de abril, aunque parece que serán más altas de lo normal. Sea como sea, que no quede nadie sin asumir que se inicia un tiempo especialmente delicado para el colectivo de los automovilistas, puesto que a partir de ahora no habrá fin de semana o atardecer que no se nos ocurra salir a tomar el refresco o el aperitivo lejos de la ciudad. Así ha sido desde siempre y no creemos que esta compartida costumbre se abandone por cualquier otra. El coche sigue siendo un compañero imprescindible para muchos de nosotros y de ahí que nos guste que nos acompañe, si pudiera ser, hasta la misma puerta de casa. Evidentemente, mientras que podamos hacer uso de él con tal asiduidad y no nos planteemos que usarlo conlleva un gasto que muchas veces podíamos evitar, pues nada, a seguir. A nosotros lo que nos importa, y es a lo que vamos, es que cuidemos los excesos que suelen aflorar en estas fechas, es decir, lo de consumir más alcohol del aconsejable cuando de por medio nos espera un recorrido que de ninguna de las maneras debemos calificar como corto, porque ya sabemos lo que suele ocurrir en este tipo de trayectos.

Otro capítulo importante es cómo se encuentra nuestro coche luego del crudo invierno que ha superado. Pocos serán los que no entiendan que, como buena máquina que es, demanda unos cuidados que aunque mínimos son obligatorios. De entre ellos, comprobar el anticongelante y si el mecánico entiende que lo mejor es renovarlo; los aceites que utiliza el motor para autolubricarse, que todos tienen fecha de caducidad y que pocos son los que los cambian, y los neumáticos, que seguro necesitan una puesta a punto, o sea, que los revise un profesional y responder a su diagnóstico sin objeciones ni dilación. En general, unas veces por pereza, otras porque estamos convencidos de que a nuestro coche no le duele nada importante y las más porque solemos dejarlo para más adelante, la realidad es que, como dicen los clásicos, mientras arranque a la primera, no le duela nada, frene y acelere bien, ¿para qué complicarnos la vida y gastarnos un dinero que más bien escasea? Dependiendo a quién le preguntemos es hasta posible que no les falte la razón, pero no es precisamente el mejor consejo que podemos dar.

Nosotros somos de los convencidos de que prevenir es mucho mejor que curar, o lo que es lo mismo, que las reparaciones antes de que aparezcan son mucho más baratas que cuando se hacen crónicas. Si a esto le añadimos que muchos de los profesionales de la mecánica  pasan horas y horas contestando a los interrogatorios a los que los someten los propietarios de vehículos y que por esta tarea no cobran, ¿qué perdemos si ponemos nuestro automóvil a su disposición y esperamos su veredicto? Es más, si es cierto que todos tenemos un mecánico de cabecera o un taller de confianza al que consultar sabiendo de antemano que nos dirá la verdad sobre el estado del vehículo, estamos perdiendo el tiempo y jugándonos una avería o un susto en el camino, inútilmente. No sean ustedes de esos que prefieren obviar el estado de su coche a cambio de jugarse la vida. En este asunto, o se es inteligente o torpe, ustedes deciden. Eso sí, no dejen para mañana la decisión que tomen.             

jueves, 12 de abril de 2018

EN LA CALLE ESTÁ LA VIDA

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Nosotros, que somos mucho de calle, que estamos convencidos de que es ahí donde están las oportunidades en general y que insistimos mucho en que la vida nos espera en cualquiera de ellas, hemos compartido con todos ustedes la importancia que se desprende de las manifestaciones que, cada vez con más asiduidad y en mayor número, salen a la calle en busca de justicia para su causa. De hecho, ayer mismo le dimos el dimos este espacio a la que han protagonizado los jueces de nuestro país, que reclaman más atención del Gobierno para una serie de reivindicaciones a las que hasta ahora nadie ha respondido. Sin embargo, comprobamos que lo de los jubilados y pensionistas toma cuerpo en todo España y que, aunque sea Bilbao la ciudad que más gente convoca todos los lunes y quien con más fuerza mueve al resto de los protagonistas, se movilizan de modo general y con una fuerza que nadie esperaba, al menos no los que menospreciaban sus mensajes y su presencia en la calle, insistiendo en que sus gritos y la lectura de sus pancartas no serviría de nada porque el Estado no iba a responderles aceptando sus exigencias. Ya hemos visto que sí, que no han tenido más remedio que dar explicaciones e incluir en los presupuestos generales la subida de un tres por ciento por escalas y desde luego muy alejado del cero veinticinco por ciento de todos los años.

Si a la “manifestación de las arrugas”, que es como ellos mismos se llaman, les unimos las que protagonizan los que se temen lo peor y luchan desde hace años por una sanidad pública, los que hacen lo propio por una educación laica y pública, los que reclaman mejoras en las carreteras que les importan, los que exigen puestos de trabajo y un mejor reparto de la riqueza, los que denuncian masivamente atención para sus problemas, la realidad es que a nuestros gobernantes les han salido uno forúnculo de complicada resolución. Se entiende que la calle es el mejor escaparate en donde exponer las quejas ciudadanas y actualmente nadie se plantea reuniones en lugares cerrados y desde allí mandar sus denuncias a quienes corresponda, sencillamente porque son conscientes de que o no llegan o simplemente se obvian. De hecho, unas de las quejas mayoritarias de los ciudadanos con respecto a sus relaciones con las Administraciones en general es precisamente el escaso interés que ponen en la resolución de sus problemas. Una vez comprobado que lo de manifestarse suele dar en la mayoría de las ocasiones resultados positivos, entenderán ustedes que los trapos sucios ya no se laven en la casa y se saquen a la calle en busca de atención. Entre la clase política que se ve retratada y denunciada públicamente, eso de que le echen en cara su despropósito no debe ser bien visto y de ahí que la respuesta no tarde mucho en llegar. O así debería de ser, porque la verdad es que algunos llevan reivindicando justicia para sus causas y lo vienen haciendo desde hace años sin resultados positivos. Sea como sea, la calle se ha convertido ahora más que nunca en un altavoz de grandes dimensiones desde el que proyectar las demandas de quienes las padecen y a eso se aferran organizadores y sufridores, especialmente cuando de lo que se trata no es solo de buscar justicia, sino apoyo para sus reivindicaciones. Ya lo saben: en la calle está la vida, nuestro futuro y la solución a muchos de los problemas que nos la amargan.                     

miércoles, 11 de abril de 2018

LOS JUECES, EN LA CALLE

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Que los trabajadores y los colectivos que vean amenazados sus derechos se echen a la calle a mostrar su disconformidad y exigirlos en la vía pública, es algo que está asumido socialmente y nadie se extraña de que esto ocurra cada vez más regularmente. No obstante, que sean los jueces los que decidan mostrar su desacuerdo con el Ejecutivo con un paro en sus dedicaciones, desde luego que no es nada normal y que confirma el divorcio existente entre el Gobierno y la Judicatura. De entre sus reivindicaciones, dos importantes; una, la exigencia de la separación de poderes; otra, la modernización de los juzgados. La actualidad y la realidad de estos servidores públicos es que su honestidad y compromiso social están por los suelos porque la calle, siempre despiadada y frívola cuando de criticar a los demás se trata, ya los juzgó a ellos y de qué forma. Evidentemente, el desconocimiento nos hace osados y de ahí que la opinión generalizada es que están vendidos y que con sus decisiones confirman la existencia de una justicia de varias categorías. Lo que no sabemos, o no nos interesa conocer, es que su responsabilidad se limita a juzgar los asuntos que deben resolver con unos leyes que ellos no han redactado y que emanan de los políticos, que son los que finalmente legislan, es decir, los responsables de las penas que deben recibir los transgresores de las leyes por los cargos que se les imputen. De ahí que cuando a alguien se le ocurre exigir sentencias ejemplares o ejemplarizantes porque los casos juzgados entienden que son merecedores de ello, recordarles que la Justicia debes ser justa y en  ningún caso debe servir para acallar las quejas o gritos de la calle. Otra cosa es que el viejo dicho popular que afirma “que el que hizo la ley, hizo la trampa”, consolide la idea que entre la ciudadanía se tiene de algunas sentencias judiciales ligadas a la corrupción, tan de moda entre nosotros y especialmente entre la clase política. De hecho, no faltan los que aseguran que, como es la clase política que la legisla, dictan el articulado de las leyes a su conveniencia, es decir, para que cuando se vean frente a un tribunal antes hayan preparado su libertad sin cargos y sin fianza.

Los jueces claman justicia para ellos, respeto para su tarea y responsabilidad política para sus decisiones. El hecho de que actualmente la mayoría de los juzgados estén colapsados por la acumulación de trabajo y falta de equipamiento técnico y de personal capacitado para dinamizarla y actualizarla, además de unas instalaciones adecuadas a lo que guardan, nos avisa de que estamos a punto de alcanzar máximos de incompetencia desconocidos; la otra queja, la que exige la separación de poderes entre el Consejo General del Poder Judicial y  los partidos políticos, para que no sean ellos los que quitan y ponen jueces y los que indirectamente los controlan y dirigen, por vergonzosa y poco democrática, debía aprobarse mañana mismo. Si hasta ahora ninguna de las dos reivindicaciones que les han obligado a manifestar su disconformidad en la calle las han conseguido, desde luego que no habrá sido porque no hayan puesto empeño y dedicado tiempo y esfuerzo a su consecución. Lo que ocurre es que se enfrentan, como Don Quijote, “a la Iglesia”, y hasta ahí podíamos llegar. Así, mientras que para el cuerpo judicial se trata de exigencias mínimas y posibles para su colectivo, la clase política las califica de excesivas. Está claro, por tanto, que fácil no va a ser, que la lucha será a largo plazo y que su resultado sigue siendo una incógnita, al menos en lo referente a la separación de poderes. El tiempo será quien nos acabe contando el final de la historia. Mientras, nuestra incondicional solidaridad con todos ellos y ellas.                    

martes, 10 de abril de 2018

NO SON TODOS, PERO SON MUCHÍSIMOS

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El mes de febrero, luego de las bajas propias que la campaña de recogida de aceituna acumula en este período,  ha vuelto a resultar negativo para la estadística de empleo en nuestra ciudad. Así, de un censo total de 37.611 personas, la cifra de desempleados se sitúa en 4.072 que, comparada con el mismo mes de año pasado, resulta ser superior, ya que entonces fueron 3.576 las personas censadas como demandantes de empleo. Tendríamos que dar marcha atrás en las fechas y detenernos en el 2006 para alegrarnos por los datos, ya que entonces eran 2.092 los trabajadores registrados en el paro y la población superaba en 662 los habitantes actuales, porque tendremos que admitir que la búsqueda de empleo deja a las ciudades que no tienen capacidad para generarlo sin población activa. De hecho, es a partir de 2015 cuando es notable la salida de trabajadores en busca de mercados de trabajo. Por entonces, el censo decía que la población total de nuestra ciudad era de 38.256 almas; hoy, 37.611. Linares, por si les sirve como referencia y por ser la ciudad que más desempleo acumula en la provincia, tiene actualmente un 26,98 % de paro registrado y un total de 6.966 desempleados; Jaén capital, un 18,18 %. Buscando otros datos comparativos, vemos que Arjona está situada en el 10,99 %; en el mismo mes de febrero del año pasado era de un 6,81 %. Los datos del paro  en nuestra ciudad siguen proporcionando serios disgustos y quebraderos de cabeza a quienes, por obligación y compromiso, deben evitar la sangría que supone que poco más de cuatro mil personas se hayan quedado, incluso admitiendo que aunque fuera momentáneamente, sin trabajo. Es cierto que los ayuntamientos no pueden generar puestos de trabajo por sí mismos, pero sí que están obligados a trabajar en favor de que en sus municipios recalen empresas con capacidad suficiente como para reducir significativamente el censo de desempleados.

Evidentemente, la situación en la que se desenvuelve el país está claro que no favorece en nada la industrialización de ciudades o zonas concretas de una provincia. El hecho, no obstante, de que alcaldes con municipios directamente ligados a la A-4, a la autovía de Andalucía, como es nuestro caso, se hayan reunido y llegado a la conclusión de presentar al Gobierno de la nación sus legítimas aspiraciones de una mayor inversión económica general y muy especialmente su industrialización, además del arreglo de la carretera que nos une al resto del mundo, cuando menos calma las exigencias de quienes sufren directamente el endémico olvido que para nosotros ha mostrado siempre la Administración central, independientemente de quiénes hayan estado al frente de ella. Si al tiempo que analizamos los datos del paro que registra nuestra provincia, hacemos lo propio con el apartado inversiones, por ejemplo, seguimos en el último lugar de la clasificación y sin posibilidades de recuperar puestos que nos animaran a seguir en la lucha. ¿Culpables dicen? Claro que los hay, y por supuesto que sabemos quiénes son. Los de siempre, es decir, los mismos que nos vienen engañando desde hace años y que, ¡lo que son las cosas y cómo somos!, siguen disfrutando de nuestra confianza. Sí, señor, los que vienen a pedirnos el voto de vez en cuando asegurando que para ir a Madrid o Sevilla en busca de justicia para nuestra tierra. Luego, una vez apoltronados en los mullidos sillones en los que algunos de ellos incluso sestean, luego de aceptar de buena gana las prebendas que acarrea su cargo, luego de recibir unos sueldos muy alejados del resto de los mortales, ¿vamos nosotros a reclamarles que cumplan sus promesas? Efectivamente, somos unos simples ilusos. Y lo peor de todo es que parece que nos gusta, que es lo que nos faltaba para el dibujo que nos hacemos a diario.             
   

lunes, 9 de abril de 2018

¿QUÉ QUEREMOS, ACABAR CON LA TRADICIÓN?

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La verdad es que no queríamos incorporar el tema de hoy a nuestra carpeta de trabajo, pero las circunstancias y muy especialmente el giro que ha tomado este tema en las redes sociales, en donde por cierto suelen gravitar algunas personas poco recomendables y en donde, gracias al anonimato, sobran los que quieren hacer daño a lo instituido y a sus gestores, les planteamos a ustedes cómo entienden las decisiones que han tomado, luego de la reunión mantenida por la Federación de Peñas Romeras, sobre determinados comportamientos y por concretas personas o colectivos. Lo primero que queremos dejar claro es que nuestra opinión, desde el primer día que conocimos en qué condiciones discurrían las relaciones entre carreteros y cofradía, es que ninguna de las carretas debía ser autorizada por la organización para hacer el recorrido por el camino viejo en las mismas condiciones que las que sí lo estaban. De ninguna de las maneras es lógico y, debido precisamente al descontrol existente, en el que pocos son los que aceptan el liderazgo o las decisiones de los que sí tienen responsabilidad en el desarrollo de la caravana, que personas que no conocen lo intrínseco del trabajo de la Federación y ni tan siquiera las razones que llevan a miles de romeros y peregrinos a los pies de la patrona, se unan en itinerario tan hermoso y mariano sin aceptar, por las buenas o por las malas, las condiciones mínimas que se exigen para un acto en el que la meta debe ser la exaltación de lo que se adora y el profundo respeto que nos merecen tradiciones con tanta historia tras de sí.

Dicho esto, que nadie espere que estemos de acuerdo con los que proclaman el derecho de expresión contemplado en las leyes, y más cuando es esgrimido con el único objetivo de hacer el camino a su aire, es decir, sin acatar lo que por unanimidad se decidió en la asamblea previa que se convoca días antes de la cita romera. Es en este punto donde nos encontramos con el primer escollo, ya que el hecho de no estar federados, y por tanto no conocer el articulado del reglamento en vigor, no son pocos los que entienden que nada ni nadie puede ponerle límites a lo que entienden son sus inalienables derechos. Y se equivocan, evidentemente, puesto que la Federación de peñas tiene entre sus cometidos  el de organizar la peregrinación al santuario y lo que esto supone, porque recordemos que no solo se trata de que camine una carreta detrás de la otra, sino velar por la seguridad de todos, de que se cumplan los tiempos, de que todos a una levanten el campamentos que se organiza en el Lugar Nuevo y de cumplir el horario de llegada al santuario. A todo esto debemos añadir que si de verdad se quiere aupar a nuestra romería a la categoría de fiesta internacional, para lo que se ha trabajado y se trabaja con interés, se quiere ofrecer una imagen alejada de la juerga y se quiere transmitir al mundo el amor que aseguran tenemos a la Virgen de la Cabeza, ¿de verdad que el problema ahora es que algunos no aceptan imposiciones de nadie y tienen previsto hacer el camino como les venga en gana, especialmente en el apartado música? Está claro que el asunto se nos ha ido de las manos y que entre todos se debía buscar una salida para tanto desatino, aunque nos tememos que no será fácil. Eso sí, si se aplica también en esta romería lo “que quien la hace, la paga”,  ya sabemos lo que ocurrirá. Los que están frontalmente en contra de la limitación de sus preferencias musicales, que por sí mismo nos parece una mayúscula y absurda aberración y no menos una insuficiencia intelectual, tienen a su disposición a la organización, que es quien legalmente puede responsabilizarse del desarrollo de la caravana y que para ello está avalada por la unanimidad de quienes presentaron y votaron las propuestas. Dicho esto, quizá no sean pocos los que han escogido erróneamente el lugar en donde expresarse públicamente. De ser así, nada mejor que buscar entre las ofertas que sean más apetecibles. En el caso que no ocupa, no se innova; se acaba con la tradición.