martes, 21 de noviembre de 2017

¿EXISTEN DE VERDAD DERECHOS PARA LOS NIÑOS?

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Ayer conmemorábamos el Día Internacional de los Derechos de los Niños, definición de una celebración con una carga de emotividad por sí misma que casi emociona. Sin embargo, sin menospreciar los trabajos, todos importantes, convocados y desarrollados en la jornada de ayer por las diferentes Administraciones, organizaciones y organismos implicados en el mundo infantil, la realidad de los menores en el mundo es realmente penosa y debía avergonzarnos a todos. Desde los que malviven esclavizados desempeñando trabajos penosos y peligrosos hasta los que son utilizados por proxenetas y organizaciones mafiosas ligadas a la explotación sexual. Entre nosotros no es el caso, evidentemente, pero tampoco echemos las campanas al vuelo porque si hurgamos un poco vemos que no faltan los que padecen malos tratos, abusos sexuales, vejaciones y son obligados a trabajar siendo menores. Con todo, lo que queremos destacar son los otros peligros reales en los que se desenvuelven algunos niños y niñas a nuestro alrededor; no de Indonesia, Bolivia o Nigeria. De aquí, porque en lo que va de año nada menos que ocho menores han sido asesinados por sus padres o compañeros sentimentales de sus madres. Y todo porque los han utilizado para dañar a su progenitora, para hacerles todo el daño posible, cuando son conscientes de que son sus seres más queridos. Así, asesinándoles, estos cobardes asesinos infligen un dolorosísimo castigo a quien es su enemiga y entienden que de esta forma tan dramática consiguen su objetivo. Ocho menores de diferentes edades han perdido la vida de forma dramática, pero debemos añadirle a esta situación límite el hecho de que sean muchos más los que están en peligro. Concretamente una gran mayoría de niños y jóvenes que formaban parte de un matrimonio y que, luego de una separación dolorosa y crítica, pasan a ser objetivo de estos desalmados sin escrúpulos y sin entrañas.


Así están las cosas. Mientras que los menores son utilizados por unos y otros como arma de mercadeo en las rotas relaciones sentimentales, las Administraciones siguen esperando que se imponga la cordura y el sentido común en estas situaciones para así evitar intervenir. Menos mal, eso si, que por fin el Gobierno ha reconocido a los niños y niñas en esta crítica situación como víctimas del terrorismo doméstico y al menos serán atendidos en sus necesidades más perentorias; entre ellas, una aportación económica que les aliviará el terrible vacío vital en el que han quedado. Por ahora, y ojalá se detuviera esta insufrible masacre, más de cincuenta mujeres han sido asesinadas en lo que va de año. Si echamos la vista atrás vemos que en 2007 fueron 71; en 2008, 84; en el 2009, 68; en 2010, 85; en 2011, 67; en 2012, 57; en 2013, 57; en 2014, 59, y, en 2015, fueron 53 las mujeres asesinadas. Es decir, 665 mujeres asesinadas a lo largo de este período, exactamente diez años. Dicho así suena como una suma más, pero no lo es de ninguna de las maneras. Al contrario, porque esta cifra de muertes violentas arrastra tras de sí a cientos de menores que de la noche a la mañana quedan huérfanos de padre y madre; de padre porque ha sido el asesino de su madre y jamás tendrá su perdón; de madre por razones obvias. Qué actuaciones e  intervenciones ha ejecutado el Gobierno, escasas por no decir nulas. De hecho, de no ser porque a estos menores que han sufrido una guerra de pareja que nunca entendieron y que les ha marcado para toda la vida, les acogieron sus familiares, especialmente los abuelos maternos, que les aliviaron y que les han puesto en circulación de nuevo aunque no sin secuelas de las que les será difícil defenderse. Por todo esto y por lo que nos dejamos para otra ocasión, más que celebrar el día internacional de los derechos del niño debíamos plantearnos qué tipo de políticas deben implantarse para evitar las consecuencias de tanta locura y odio que vive entre nosotros. 

lunes, 20 de noviembre de 2017

LA NECESIDAD DE UNA CIUDAD MÁS COMPARTIDA

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Mucho tienen que cambiar las cosas, mucho trabajo por desarrollar para obtener rendimiento y éxito en la apuesta que ha firmado el Ayuntamiento y que no tiene otro objetivo que conseguir que los ciudadanos aceptemos de buena gana que se pierden demasiados esfuerzos y no menos dinero público en poner orden en donde tanto descontrol ha conseguido consolidarse con el paso del tiempo. Desde la limpieza viaria hasta conseguir concienciar a los dueños de las mascotas que pasean por nuestras calles que lo que éstas generen en su paseo deben retirarlo sí o sí. Por supuesto, cuidar y usar el mobiliario urbano con algo de cariño y evitar su deterioro cuando no su eliminación. Por el momento, y a las pruebas nos remitimos, la cosa no mejora, no sabemos si porque aún no ha calado entre nosotros la campaña iniciada o sencillamente porque no estamos dispuestos a recuperar el sentido común y comportarnos como exigen las mínimas convicciones de la educación cívica. Y qué podemos decir sobre la concepción que tienen algunos sobre dónde dejar caer lo que les sobra, como es el caso del mobiliario inservible o los restos de la obra que hicimos clandestinamente en la cocina o el salón de nuestra vivienda. Sencillo: nos importa un pito el daño que podemos hacer al aspecto de la ciudad o al medioambiente. Lo nuestro es abandonarlo en donde mejor nos venga, o sea, que en el caso del mobiliario, incluidos colchones y cristales, junto a un contenedor que no nos delate por proximidad; en cuanto a los escombros o restos de obra, generalmente en el campo, que para eso es grande y no suele quejarse. Así, de buena mañana o al caer la tarde, suelen abandonarse cantidades importantes de elementos perjudiciales para el lugar en el que se encuentran, puesto que en la mayoría de los casos dañan el entorno e incluso las plantaciones de alrededor.

En general, el rechazo o despropósito que generalmente compartimos en lo que respecta a la actitud que necesita nuestra ciudad para mantener las cotas alcanzadas hasta ahora, es muy importante. Lo vemos a diario a las puertas de los colegios atiborradas de coches esperando la salida de los alumnos en una ciudad que no tiene distancias, en los contenedores rebosando de bolsas de basura a las doce de la mañana, con miles de papeles inundando la ciudad porque no usamos las papeleras instaladas en toda la ciudad, con la perplejidad que representa ver cómo un perro defeca en medio de una vía pública sin que el propietario responda como exigen los mínimos conocimientos de educación, con la falta de respeto que mostramos cuando cruzamos calles y avenidas como peatones… Menos mal que para cualquier situación extrema existe la esperanza y que es lo último que debemos perder. De hecho, la campaña que patrocinan y controlan las Áreas de Servicio y Medio Ambiente de nuestro Ayuntamiento han sido diseñadas y actualmente desarrolladas desde el convencimiento de que es posible recuperar el sentido común y conseguir una ciudad más habitable, más silenciosa y más compartida por propios y extraños. Para conseguirlo es fundamental, además de todo lo que hasta ahora les hemos relatado, entrar en detalles como la exigencia de que los establecimientos que cuentan con terrazas en la calle controlen el espacio que tienen cedido y limpien regularmente su entorno; que seamos serios y responsables cuando recorramos la ciudad con nuestros vehículos; que cuidemos con mimo los derechos de los demás, que son justo el límite de los nuestros. Ya lo hemos dicho, queda mucho camino por delante y nadie debe quedar fuera de este reto, que lo entendemos ilusionante y en el que nadie sobra.     


viernes, 17 de noviembre de 2017

LAS BICICLETAS, CADA VEZ MÁS CERCA DEL CONTROL

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Como no podía ser de otra forma, el Ayuntamiento ha decidido poner orden en el uso y disfrute que se hace de la bicicleta en la ciudad. Primero, y como acto de buena voluntad, ha conseguido la inversión de más de setecientos mil euros para unir la ciudad con la sierra a través de un carril bici que facilitará el uso de este vehículo con la seguridad que le proporcionará hacerlo en un recinto específico para él; segundo, uniéndose a los municipios que han decidido incluir en un registro especial las bicicletas que circulen por sus ciudades, o lo que es lo mismo, controlar la propiedad del vehículo para que de esta forma, en caso de denuncia, de accidente o de control, se sepa con certeza a quién corresponde la responsabilidad. Evidentemente, se trata de un gran paso hacia la reconducción del uso de las bicicletas en nuestra ciudad, de las que por el momento solo se conocen quejas vecinales, atropellos, malos ejemplos y abusos de todo tipo y colores. Como hemos dicho en infinidad de ocasiones, serán pocos los que no aceptan de ninguna de las maneras hacer un uso correcto de un vehículo tan particular, pero la realidad es que parecen mayoría por el impacto visual que aportan al resto de los ciudadanos. La consecuencia inmediata que deriva de estos comportamientos es la generalización, injusta e injustificada si quieren, a la que suele llegar la ciudadanía, harta de comprobar los excesos y abusos en sus propias carnes. Nosotros también hemos participado en la crítica, aunque en ningún caso hemos culpado al colectivo y sí a la parte que tiene como norma circular por dirección  prohibida o las aceras, no respetar los semáforos, driblar a las personas que pasean por las calles peatonales, etc.

A partir de ahora, cuando las bicicletas estén registradas, las normas de circulación en vigor se encargarán de que el uso de éstas responda a lo establecido para todos los vehículos que circulan por calles y avenidas, entre los que se encuentra la bicicleta, porque recordemos, sobre todo para aquellos que siguen pensando que para este tipo de vehículos de dos ruedas, sin motor y que andan a pedales, no existen reglas que cumplir. De hecho, para que no existan más diferencias que los propios motores, el tamaño, el peso y la categoría de cada uno de los que conocemos, o sea, desde camiones y autobuses hasta ciclomotores y bicicletas; hemos dicho bien, bicicletas. No existe en el Código artículo ni párrafo que otorgue a estos vehículos deferencia alguna en cuanto al disfrute de prebenda alguna que le beneficie, como podía ser, por ejemplo, circular por las aceras, cruzar los pasos de peatones siendo conducidas o por direcciones prohibidas. Así, no tardaremos en comprobar cómo éstos incorporarán una chapa en la que se podrá leer un código y a través de éste conocer al detalle el propietario, su dirección, sus datos completos y, por tanto, a la persona que se hará responsable de las denuncias o los accidentes que se provoquen con su uso, independientemente de que sea él quien en ese momento la conduzca. La novedad de este sistema, que nos llega procedente de otras ciudades en el que está implantado y que funciona, dicen, muy bien, vendrá a corregir el actual descontrol existente y estamos convencidos que acabará con los abusos que podemos ver a diario por cualquiera de nuestras plazas, calles o avenidas.


Aunque no somos partidarios de aconsejar a nadie, entre otras razones porque nos equivocamos más que acertamos, que el colectivo responda con criterios razonados ante la futura implantación de estos controles nos parecería lo adecuado, aunque no siempre este tipo de decisiones acaban siendo acatadas de buena gana. Eso sí, no se trata de controlar para cobrar y sí para evitar la impunidad con la que algunos usuarios se desenvuelven en la ciudad y el peligro que generan.       

jueves, 16 de noviembre de 2017

EL BONO SOCIAL… ¿ESO QUÉ ES LO QUE ES?

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En un país como el nuestro, con un sistema burocrático muy arraigado y de enorme dificultad para quienes se enfrentan a él, que desde la Administración central se decida implantar un sistema que salió al mercado con el nombre de bono social y del que se beneficiarían las familias en riesgo de exclusión social o con recursos insuficientes para abonar la factura de la luz, es como si creara una trampa oficializada que solo tenía como objetivo el obtener el favor de la ciudadanía solidaria. Y justo en eso estamos, es decir, con cientos de familias peleando en despachos en busca de una salida para lo que se le viene encima a su familia, un invierno que se anuncia crudo y que acabará amargándole la existencia. Bueno, y en el caso de Andalucía afortunadamente no se da con tanta virulencia este cierre a la concesión del bono al que se accede casi en exclusiva a base de milagros. Con todo, teniendo en cuenta que censados por el propio Estado se controlan actualmente más de cuatro millones de personas en la situación exacta que exige la documentación a cumplimentar para la obtención del bono de electricidad al que nos referimos, se deduce que las familias que se encuentran en tal situación económica son también millonaria. Entrando más en detalles, en la fotografía que obtendremos si tenemos la oportunidad de entrar en sus hogares, veremos que está ocupada por niños y mayores, que son precisamente los que en mayor medida sufren los largos períodos de frío que vivimos. Resumiendo, una situación que necesita de la mano tendida de quienes tienen la obligación y la oportunidad de atender a necesidades tan concretas y justificadas. El primero, el Estado, que no puede dejar a su suerte a personas tan indefensas y decide pagar el cincuenta por ciento del recibo; el segundo actor, las Eléctricas, que no dudaron en reducir un cuarenta por ciento de la factura, aunque este “detalle” tiene una segunda lectura, y es que este descuento acabamos pagándolo el resto de consumidores, o sea, que tanto la reducción del Estado y el de las compañías eléctricas es cosa nuestra. Por último, los ayuntamientos, que se responsabilizan de un diez por ciento del total y que, al final de la cadena, son los que mejor gestionan y los que antes abonan la parte que les corresponde, al menos en una gran mayoría.

La realidad del bono social, por tanto, es que no alcanza la efectividad para la que se creó y solo ha servido para que parte de la clase política pueda sacar pecho sin que se le caiga la cara de vergüenza. El rendimiento que merece decisión social tan beneficiosa para tantos compatriotas necesitados de paliar parte del frío intenso que padecen en sus viviendas, cuando no falta de energía eléctrica para encender lámparas y encimeras, con la seguridad que les ofrece el propio Estado, que es el obligado a alargar su mano y tendérsela a quienes, por razones de todo tipo, se encuentran en una situación económica inviable. Aunque estemos habituados a ver cómo, en general, las instituciones y quienes las rigen se inhiben descaradamente de sus obligaciones, además de actuar fraudulentamente ante la ciudadanía, los protagonistas deberían sentarse en el banquillo de los acusados ante un tribunal que les obligara a actuar de acuerdo con sus propios postulados y, de no ser así, inhabilitarles de por vida. Personajes de actitud e intenciones tan definidas y previsibles no merecen ganarse la vida integrados en las instituciones del Estado. 


miércoles, 15 de noviembre de 2017

SE ADMITEN CONSEJOS Y SUGERENCIAS

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Hoy trataremos de conseguir la ayuda de algún buen samaritano que nos escuche o lea y tenga a bien sacarnos del atolladero mental en el que nos encontramos. Y todo por Cataluña y su obcecación por la consecución de su proclamada, al tiempo que rechazada,  república, situación que suena más a cachondeo que a decisión política. Verán ustedes: cómo es posible que unos señores, a la cabeza de los cuales se encuentra un tal Puigdemont, catalán de todo la vida aunque su abuela fuera nacida en La Carolina, hayan armado el jaleo que  padecemos y que a estas alturas el cacareado y proclamado Estado de Derecho, no haya sido capaz de poner a cada uno en el lugar que se ha ganado a pulso. Sinceramente, no se entiende. Y todo porque entre nosotros asumido tenemos que cuando alguno transgrede las leyes establecidas que permiten la convivencia de todo el Estado, acaba pagándolo con alguno de los castigos previstos en los textos legales. Dará igual que se trate de un accidente de tráfico, o un robo más o menos importante, o malos tratos a tu pareja, por ejemplo, para que acabes  delante de un tribunal de justicia a la espera de la sentencia que le corresponda a la tipificación del  delito. Sin ir más lejos, recordamos al chico que actualmente cumple cuatro años de prisión porque robó una tarjeta de crédito y consiguió con ella 80 euros. Hasta el juez llegaron cientos de peticiones de indulto y hasta el mismísimo perjudicado lo exculpó, pero recordemos que en nuestro país la Justicia es igual para todos. Después de este extenso preámbulo, les planteamos la incongruencia a la que nos queremos referir en nuestro comentario de hoy, puesto que a unos señores que han dilapidado el dinero público por cientos de millones de euros, han empobrecido a la región española más rica del país de manera preocupante, han influido en la salida de ese territorio de miles de empresas, que han eliminado hasta el momento treinta mil empleos, que se han cerrado nueve mil pequeñas empresas, que han mantenido durante años y años a miles de personas enganchadas a sus presupuestos a los que solo se les exigía su condición de independentista, que tenían previsto activar el servicio militar para construir ejército propio, que habían construido su hacienda, su seguridad social, etc., etc., aún no han dado con sus huesos en la cárcel con penas adecuadas a la barbaridad que han protagonizado. Es más, ¿cómo es posible que un señor que se entretiene en ser el cabecilla de tal ataque al Estado pueda pasear por Bruselas como un ciudadano normal sin que nadie lo detenga? Entonces, ¿para qué sirve la Unión Europea? ¿O es que la Justicia belga sí que es imparcial y la nuestra todo lo contrario? A todo esto y por si fuera poco, ahora resulta que a estos golpistas se les da la oportunidad de presentarse a las elecciones del 21 de diciembre encabezando listas o formando parte de algunas de ellas disfrutando de total impunidad. Y cobrando del Estado, del dinero de todos los españoles, sus correspondientes sueldos o pensiones, lo que evidentemente no es buen ejemplo para el resto de los ciudadanos.

Naturalmente, hemos expuesto solo pequeños detalles de la realidad de Cataluña en estos momentos, siendo conscientes de que lo peor está por venir, porque de una crisis tan importante no se sale de la noche a la mañana. Por ahora, lo que nos tememos es que se reparta el costo entre todos, que de hecho ya se ha anunciado, y que saldríamos a unos 140 euros. Esperemos que, mientras tanto, los generadores de tanto caos, tensión y crisis económica y laboral no se vayan de rositas. Darán igual las formas; lo que importa es de qué manera se les castiga y, sobre todo, si deben aportar la totalidad de su patrimonio para sufragar en parte los excesos económicos cometidos. Llegados a este punto, sus consejos y opiniones nos vendría muy bien.


martes, 14 de noviembre de 2017

“BUENOS DÍAS, BUENA GENTE” SE HACE MAYOR

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Sin duda, uno de los programas que más éxito tiene, de entre los habituales de nuestra emisora, es “Buenos días, buena gente”, que se emite desde las 8 de la mañana hasta las diez, aunque en sus inicios lo hacía desde las 7. Quizá por el gran apoyo de la audiencia, por la sencillez de su formato y por la sinceridad con la que se realiza, ayer cumplió nada menos que 37 años. Evidentemente, alcanzar tal número de años sin faltar un día a la cita, supone un esfuerzo por ambas partes, es decir, por los amigos que lo siguen y por quienes lo ejecutan. Su particular historia se remonta a finales de 1980 y tuvo lugar en Radio Jaén. Fue entonces cuando la dirección decidió incorporar una serie de programas que abrieran paso a “Los Cuarenta Principales” y lo cerraran. En el caso de las mañanas, la responsabilidad del programa recayó en Javier, un locutor madrileño de verbo fácil y entrega al completo, que lo comenzó llamándolo “Café con Leche”, quizás por lo de la hora en la que debía acudir a la emisora. Unos meses después llegó a mí y desde entonces y hasta hoy, con ausencias justificadas, no hemos faltado a la cita. Lo iniciamos en la capital, como hemos dicho, y con él nos vinimos a desarrollar nuestra labor en Andújar. Y ha sido aquí donde se ha consolidado una forma de hacer radio que pocos conocían, desenfadada y muy cercana, y que, y a las pruebas nos remitimos, ha terminado siendo uno más de la familia, aceptado sin casi condiciones por parte de una gran mayoría de los oyentes. Por supuesto, el hecho de que nuestra emisora sea escuchada en toda la provincia y contar con una audiencia en toda ella muy importante, ha sido determinante para que el programa con el que la emisora abre la programación matinal disfrute de un seguimiento muy generalizado.

Por supuesto, el que Radio Andújar no dependa de ninguna cadena y, por tanto, pueda y deba llenar de contenido las 24 horas del día, nos obliga a mantener la ilusión por lo que hacemos a lo largo de toda la jornada. Queda claro que el hecho de ser tan diferentes al resto es evidente que nos ha servido para situarnos en niveles de credibilidad y audiencia que para sí quisieran los grandes consorcios radiofónicos del país, y todo porque no valoran la programación local y se dedican casi exclusivamente a lo nacional. La tarea de una radio local como la nuestra, no obstante, se circunscribe a lo que nos debe interesar, que no es otra cosa que lo que acontece a nuestro alrededor, y a mantener un hilo directo permanente con la sociedad a la que pertenece. Otra cosa es lo que hagamos bien, aunque les tranquilizaremos diciéndoles que el nivel de autoexigencia de quienes componen este medio de comunicación es muy alto y que para confirmarlo intentamos mejorar cada día.

“Buenos días, buena gente” fue el primer programa de una nueva programación y un nuevo recorrido en la historia de Radio Andújar. También sirvió para renovar personal, instalaciones, elementos técnicos e ilusiones por conseguir lo que hoy somos, un medio de comunicación muy arraigado en su ciudad que mantiene intactas sus ilusiones por conseguir nuevos retos que le hagan crecer y ofrecer más y mejores servicios a quienes tienen a bien escucharla. En nuestro caso, luego de no pocas vicisitudes, injustos castigos impuestos por gentes de poco talle y recorridos quizás más largos de lo que debieron ser, estamos orgullosos del equipo de personas que lo dinamizan y de nuestras instalaciones situadas en el centro de la ciudad que nos vio nacer y que desde entonces y sin dudas de ningún tipo siempre nos ha arropado y apoyado en todo lo que hemos necesitado. Por eso y porque nos ha permitido llevar con orgullo el nombre de Andújar por todo el mundo, gracias a todas y todos. Si este programa sigue cumpliendo años querrá decir que Radio Andújar también lo hace. 

lunes, 13 de noviembre de 2017

BUENOS TIEMPOS PARA LA LÍRICA

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Cuando te planteas hablar de tu ciudad, lo primero que se te ocurre es plasmar en el folio en blanco lo que echas de menos, lo que te gustaría tener a mano, lo que estás seguro que sería compartido por la práctica totalidad de tus vecinas y vecinos. Andújar cuenta con salas de cine en las que poder disfrutar de lo último de la cartelera; de hospital en los que paliar los efectos de las enfermedades que nos afecten; de servicios completos, desde restaurantes a barras de bares y tabernas en las que degustar exquisiteces; de aparcamientos públicos a mano, aunque no siempre lo queramos reconocer; de calles y avenidas estéticamente aceptables, equipadas con suficiente mobiliario urbano y transitables con comodidad; con un mercado de abastos completo, en donde somos atendidos por profesionales con mucha experiencia en un edificio muy particular… Pero, claro, todos queremos más y lo lógico es que lo reclamemos a quienes, entre sus obligaciones, tienen las de atender nuestras demandas y, a ser posible, que no nos timen, que no nos envuelvan en promesas vacías, que de eso sabemos sencillamente porque lo hemos sufrido en nuestras propias carnes. De entre las últimas consecuciones, la mejora de la carretera A-311, que ha sido atendida y se ha obtenido una inversión de un millón de euros que la hará más segura y transitable. La recuperación y puesta en uso de lo que entre nosotros se conoces como el vivero de Obras Públicas, que a partir de ahora permeabilizará mejor la entrada y salida de vehículos en la zona de los polígonos, es otra consecución que mejorará sin duda el desenvolvimiento de esas zonas industriales. En cuanto a la necesaria renovación del funcionamiento de nuestra Administración local gracias al dinero del DUSI, añadirle la recuperación de parte del puente romano, que permitirá a los peatones ir y venir al polígono de Rente y a la propia estación con seguridad, ya que se dotará de los servicios mínimos que exige, es decir, de acerados y suficiente iluminación en todo el trayecto; la vía verde que circunvalará la ciudad y que culminará con el carril bici que nos conectará con la  sierra, que estamos convencidos será un lugar de cita obligada de los aficionados al deporte de la bicicleta, especialmente los fines de semana.

Naturalmente, todo esto forma parte de las tareas mínimas que deben desarrollar quienes se hicieron cargo en su día de nuestro destino. Lo que se echa de menos en la calle es que se nos hable de la industrialización a la que los diferentes grupos políticos se han referido en las diferentes campañas electorales. De hecho, no hace tanto que nosotros, desde este mismo espacio, nos referíamos a este vacío existente y con el mismo objetivo: la imperiosa necesidad que Andújar tiene de ofrecer a sus ciudadanos posibilidades reales de entrar en el reino mágico de las ciudades que cuentan con un entramado industrial que les saque del ostracismo en el que se vienen desenvolviendo desde hace años. Evidentemente, derecho tenemos; ahora lo que nos parece imprescindible es que desde las diferentes Administraciones se nos incluya en el mundo de las ilusiones realizables, de los sueños por construir entre todos… Por supuesto, como todos sabemos que este tipo de situaciones, urgentes y justificadas, demandan el apoyo de todas las fuerzas políticas y sociales que deseen sinceramente el despegue de la ciudad, tomaremos buena nota de los comportamientos y movimientos más o menos técnicos que estamos seguros veremos a partir de ahora. No se trata de denunciar o de informar sin más, sino de ir distribuyendo los protagonismos correspondientes por riguroso orden de llegada.