
Lo de Innovandújar, que debe ser entendido en todo momento como la promesa política por antonomasia del equipo de gobierno que actualmente dirige la ciudad, no deja de ser noticia después de dos años fallecido de inanición. Unas veces, porque a alguien se le ocurre denunciar que allí se han dejado los cuartos unos cuantos ingenuos sin ningún tipo de control y que a saber el dinero que presuntamente se haya podido perder, y otras porque a quien protagonizó lo que nosotros denominamos como una gran mentira desde el mismo instante en que fue concebida, parece que siempre que tiene oportunidad y le viene bien, culpa a la Junta de Andalucía de que el proyecto de parque tecnológico esté detenido. Y nos parecería bien si no fuera porque sus pretensiones ni siquiera son las de reconstruir esta magnífica idea, sino la de hallar una salida o justificación a lo que desde el inicio de la propia idea sabía de su imposibilidad.
En esta ocasión la oportunidad se la ha dado la aprobación consensuada del Plan General de Ordenación Urbana, y lógicamente la ha aprovechado. Así, volvemos a escuchar que las obras de los Llanos del Sotillo están como están porque la Junta no escucha sus peticiones de inversión económica que regularmente les solicitan, cuando sabemos que no es cierto que hasta los despachos sevillanos se haya desplazado desde Andújar representante del gobierno municipal portando en la cartera proyectos que podrían desarrollarse en estos terrenos. Claro que si desde la Alcaldía-Presidencia entienden que con darle cuerda a sus palmeros de vez en cuando para que critiquen a las instituciones en manos socialistas y que sean ellos los que pidan inversiones para nuestra ciudad, tendremos que aceptarlo, porque en esto sí que dicen verdad. Pero como alguien crea, no obstante, que personas que no se representan ni a sí mismas, que no cuentan con apoyo institucional ni empresarial que les avale, y menos aún ciudadano, consigan para nuestra ciudad lo que no han sido capaces de obtener quienes están obligados a ello por cargo y responsabilidad política, apañados vamos.
La historia de Innovandújar hace años que está escrita y desgraciadamente no tiene relación alguna, ni directa ni indirecta, con lo que nos han contado hasta ahora. Lo que es verdad es que estos terrenos fueron utilizados por el gobierno municipal como una fuente de riqueza atípica de la que poder obtener dinero a manos llenas, y quizá esta circunstancia fue la que les cegó y les condicionó a la hora de tomar decisiones viables. De hecho, estamos seguros de que ellos mismos sienten profundamente ahora haber negado a la Junta de Andalucía la autorización que les pidió en su momento, cuando ésta le ofreció a nuestro Ayuntamiento asesoramiento y dinero público para llevar a cabo el parque empresarial que anunciaban. El que ahora quieran convencernos de que la oferta no existió y de que desde siempre el PSOE entendió que la realización del proyecto supondría un triunfo político que no deseaba, se equivocan, porque existió. Se debería de reconocer que la idea se fraguó desde el convencimiento de que no sería posible llevarla a cabo, pero sí que era fundamental para las pretensiones de mantener el gobierno de la ciudad, como de hecho ocurrió. Por esto se anunció un hotel, grandes superficies comerciales, miles y miles de metros dedicados al ocio, cientos de empresas demandando empleo, etc. Y no fueron más lejos porque el aeropuerto les venía grande y el mar queda nos muy lejos, porque de otra forma no les hubiera importado añadirlos a sus promesas electorales.
Por el momento, sólo la iniciativa privada ha sido capaz de avanzar un poco en lo que algún día es posible que acabe siendo un parque tecnológico, y les ha supuesto un desembolso de casi siete millones de euros. Y lo peor de todo es que parecen perdidos para siempre. Mientras tanto, el Ayuntamiento, demostrando a propios y extraños cómo se debe manejar una situación de tanta envergadura y conseguir, con el mínimo esfuerzo, repercusiones mediáticas de gran importancia, sólo ha necesitado hacerse acompañar de palmeros y asociados, alguna cámara de vídeo y de fotos, y la inevitable retroexcavadora siempre situada a espaldas de nuestra primera autoridad. De si vendrán o no industrias a instalarse en estos terrenos, ¿de verdad creen ustedes que les importa?
En esta ocasión la oportunidad se la ha dado la aprobación consensuada del Plan General de Ordenación Urbana, y lógicamente la ha aprovechado. Así, volvemos a escuchar que las obras de los Llanos del Sotillo están como están porque la Junta no escucha sus peticiones de inversión económica que regularmente les solicitan, cuando sabemos que no es cierto que hasta los despachos sevillanos se haya desplazado desde Andújar representante del gobierno municipal portando en la cartera proyectos que podrían desarrollarse en estos terrenos. Claro que si desde la Alcaldía-Presidencia entienden que con darle cuerda a sus palmeros de vez en cuando para que critiquen a las instituciones en manos socialistas y que sean ellos los que pidan inversiones para nuestra ciudad, tendremos que aceptarlo, porque en esto sí que dicen verdad. Pero como alguien crea, no obstante, que personas que no se representan ni a sí mismas, que no cuentan con apoyo institucional ni empresarial que les avale, y menos aún ciudadano, consigan para nuestra ciudad lo que no han sido capaces de obtener quienes están obligados a ello por cargo y responsabilidad política, apañados vamos.
La historia de Innovandújar hace años que está escrita y desgraciadamente no tiene relación alguna, ni directa ni indirecta, con lo que nos han contado hasta ahora. Lo que es verdad es que estos terrenos fueron utilizados por el gobierno municipal como una fuente de riqueza atípica de la que poder obtener dinero a manos llenas, y quizá esta circunstancia fue la que les cegó y les condicionó a la hora de tomar decisiones viables. De hecho, estamos seguros de que ellos mismos sienten profundamente ahora haber negado a la Junta de Andalucía la autorización que les pidió en su momento, cuando ésta le ofreció a nuestro Ayuntamiento asesoramiento y dinero público para llevar a cabo el parque empresarial que anunciaban. El que ahora quieran convencernos de que la oferta no existió y de que desde siempre el PSOE entendió que la realización del proyecto supondría un triunfo político que no deseaba, se equivocan, porque existió. Se debería de reconocer que la idea se fraguó desde el convencimiento de que no sería posible llevarla a cabo, pero sí que era fundamental para las pretensiones de mantener el gobierno de la ciudad, como de hecho ocurrió. Por esto se anunció un hotel, grandes superficies comerciales, miles y miles de metros dedicados al ocio, cientos de empresas demandando empleo, etc. Y no fueron más lejos porque el aeropuerto les venía grande y el mar queda nos muy lejos, porque de otra forma no les hubiera importado añadirlos a sus promesas electorales.
Por el momento, sólo la iniciativa privada ha sido capaz de avanzar un poco en lo que algún día es posible que acabe siendo un parque tecnológico, y les ha supuesto un desembolso de casi siete millones de euros. Y lo peor de todo es que parecen perdidos para siempre. Mientras tanto, el Ayuntamiento, demostrando a propios y extraños cómo se debe manejar una situación de tanta envergadura y conseguir, con el mínimo esfuerzo, repercusiones mediáticas de gran importancia, sólo ha necesitado hacerse acompañar de palmeros y asociados, alguna cámara de vídeo y de fotos, y la inevitable retroexcavadora siempre situada a espaldas de nuestra primera autoridad. De si vendrán o no industrias a instalarse en estos terrenos, ¿de verdad creen ustedes que les importa?