viernes, 4 de diciembre de 2009

TIEMPO LIBRE CASI PARA TODOS ESTE LARGO FIN DE SEMANA



Nos acercamos imparablemente a fin de año y estos días de vacaciones que se nos vienen encima, aunque no para todos, debemos entenderlos como un regalo del almanaque al que no debemos hacerle ascos. Es verdad que los tiempos no están para dispendios evitables, pero con un poco de imaginación y un mucho de compartir con los demás, seguro que conseguimos mucha diversión con poco dinero. Decimos esto porque como todo el mundo sabe, estamos haciendo las compras navideñas con tiempo para eludir las subidas del precio de las cosas en esta época tan propicia para el abuso comercial de algunas firmas, y lo de invertir en acciones que no sean las de acumular viandas que nos mantengan nutridos hasta después de reyes, no todos pueden darse ese gusto. Pero no faltarán los que anden sueltos y prestos al gasto, que para eso los políticos de la vieja Europa andan diciendo a bombo y platillo que ha comenzado la cuenta atrás de la salida de la recesión económica que arrastramos desde el verano del año pasado. Los datos positivos de la zona euro así lo confirman, y no seremos nosotros los que les llevemos la contraria, que para este tipo de noticias tan positivas como escasas lo mejor es creérselas.

A nivel doméstico, pues lo de siempre: que las obras siguen su curso con una lentitud tan incomprensible como sangrante para quienes las sufren en primera persona. Nosotros, aunque nos tachen de reiterativos, seguimos denunciando lo que se pudo evitar y no se hizo por el habitual ordeno y mando de nuestra primera autoridad, que impuso su criterio en la elección de la fecha del inicio de las obras, y así nos va, especialmente a los comerciantes, que ven cómo estas fiestas las tiene encima y que los accesos a sus negocios siguen siendo un reto para los clientes. Ayer mismo se desembarazaba de su responsabilidad en la rueda de prensa convocada por la Cámara de Comercio, aunque no convenció a nadie. La realidad es que las obras del centro debieron acabarse con tiempo suficiente para que los empresarios del sector tuvieran la oportunidad de organizarse en la búsqueda de clientela para sus ofertas y detalle tan trascendente no ha sido tenido en cuenta por parte del gobierno municipal. Todo lo demás, cuando el calendario está a punto de agotarse, no sirve de nada; si acaso, para dejar constancia del malestar existente en un sector que es fundamental para la economía de la ciudad y que, sin embargo, casi nunca se le tiene en cuenta.

A la vuelta al trabajo, el próximo miércoles, ya no habrá tiempo para casi nada, y menos para acabar lo que empezó con mal pie y que ahora busca desesperadamente una salida airosa que no dañe la imagen del equipo de gobierno. Será complicado, pero cuando se dispone de tanto poder mediático y del dinero de todos para esta tarea, tampoco creemos que sea imposible. Lo que ocurrirá es que el comerciante acabará aceptando la situación como irremediable, que de eso entiende, y ha olvidar, que es la mejor terapia para no enfermar de los nervios. Lo de pedir responsabilidades, que es algo que en estos momentos se discute entre el empresariado, no es idea descabellada, aunque tampoco fácil. Las razones que aducen estos decididos emprendedores las basan en que las pérdidas que les suponen las obras son muy importantes, cuando no decisivas para la continuidad de sus empresas. Con todo, lo que más nos llama la atención es la frialdad con la que un tema tan trascendente es tratado por la autoridad municipal, que mira para otro lado y que elude cualquier tipo de responsabilidad en una actuación que, aunque compartida con los grupos de la oposición, es suya, y más cuando llegue el momento de las inauguraciones.

Hemos hecho referencia a la oposición política con toda la intención del mundo, porque la despreocupación que muestran ante la evolución de las obras nos lleva a pensar que les da lo mismo, es decir, que les importa un pito y que allá se las apañen los que tengan problemas. Sin embargo, ellos consensuaron las actuaciones y deberían dar explicaciones a la ciudadanía de cuáles fueron sus exigencias, si es que las hubo. Dejarla plantada y muy especialmente al sector del comercio en unos momentos tan significativos para unos y otros es algo que deben explicar cuanto antes.