Ya han visto ustedes la respuesta que hemos dado los usuarios de vehículos a motor a la llamada a la prudencia que desde los estamentos oficiales se nos hizo con motivo de la festividad de la semana santa. Sencilla y escuetamente, muy escasa, si no nula. La cifra de personas fallecidas queda ciertamente por debajo de la registrada el año pasado sólo por dos víctimas, lo que debemos interpretar como un fracaso si nos atenemos a las cifras que solemos comparar los fines de semana, en donde comprobamos que el descenso de la mortalidad en las carreteras es mucho más contundente. Se hicieron infinidad de esfuerzos de todo tipo por parte de la autoridad implicada, se nos pidió a los medios de comunicación que participáramos activamente en hacer llegar a la audiencia el mensaje de prudencia que tanta falta haría, pero hemos comprobado que el resultado no ha sido el ansiado por todos. Claro que, atendiendo a quienes desde otra de las posibles lecturas que se pueden obtener del resultado final de las vacaciones de semana santa, nos llaman la atención sobre qué habría ocurrido si no se hubiera hecho el esfuerzo desplegado. Y llevan parte de razón, ya que, teniendo en cuenta que el número de desplazamientos ha aumentado significativamente este año, que la localización del buen tiempo en el Levante y el Sur ha sido determinante para que las vías de comunicación de estas dos autonomías se hayan saturado, cabe deducir en esta situación que pudo ser peor, que el resultado pudo ser más sangriento y que, finalmente, se ha conseguido el objetivo de reducir en algo, en este caso en dos, el número de los fallecidos.Pues ya ven ustedes, casi todo tiene explicación, y en este caso, si nos atenemos a los datos, casi podríamos decir que ha valido la pena todo lo realizado. Otra cosa es que el deseo de conseguir el número cero en los accidentes, o al menos en sus consecuencias, ni siquiera se vislumbre en el horizonte. Y es ahí en donde debemos situar el listón y hablarle al conductor o la conductora de que es posible, de que se puede conseguir si todos nos lo proponemos. De hecho, no creemos que exista alguien que use el coche para matarse premeditadamente, aunque sí que no faltan los que ponen todos los medios que tienen a su alcance, entiéndase velocidad inadecuada, vehículo en mal estado, exceso de bebida o de droga, entre otros, para verse envuelto en uno. Lo extraño, a todo esto, es que si no falta nadie que no sepa las razones que llevan al accidente, ¿cómo explicar el comportamiento de algunos usuarios? ¿Alguien nos puede dar detalles sobre cómo es posible que una persona normal acabe tomando decisiones con sus coche de todo punto anormales? Sin ir mas lejos, consumiendo alcohol o cualquier sustancia nociva sabiendo que el coche lo tiene en la puerta y que tendrá que cogerlo para volver a su destino. Sin embargo, ocurre y además entre un número muy importante de conductores.
La idea de que conducir es llevar nuestro coche de un lado a otro no responde del todo a la realidad. Y no lo es precisamente porque lo que de verdad ocurre es que con nuestro coche en marcha alteramos peligrosamente la vía por la que circulamos y que compartimos con el resto de usuarios. Por lo tanto, todas nuestras maniobras deben estar sujetas a las normas si no queremos sufrir un accidente. Naturalmente, desde el momento en que la conducción la hacemos con nuestra capacidad sensorial disminuida por la ingestión de alcohol, conducir deja de ser un placer para convertirse en un verdadero problema para todos, es decir, que como no estamos solos en la carretera, quienes nos quedan cerca están, como nosotros, en inminente peligro de sufrir un accidente de consecuencias imprevisibles. De ahí que reiteradamente echemos mano de los habituales consejos y recordamos al conductor que, de su capacidad de interpretación del tráfico, acabará dependiendo su vida y la de quienes con él viajan.
Y si extraño es que no falten los que no son capaces de decir no al alcohol aun siendo conscientes de que tendrán que coger su coche, les recordamos que por el momento los controles de alcoholemia han retirado de la circulación a miles de ellos. Es más, la intención de la Dirección General de Tráfico es la de incrementar el número de controles porque las estadísticas, entre otras cosas, sirven para detectar las deficiencias más compartidas por los usuarios y los usuarios ebrios siguen siendo los mayores protagonistas.