Como habrán tenido oportunidad de leer, ver o escuchar, la romería de este año se prepara por sus cuatro frentes y las partes implicadas, como es el caso de las Administraciones autonómica, provincial y local, ya han planteado sus obligaciones y en estos momentos comparten entre ellas las directrices que permitan un mejor desenvolvimiento a las personas responsabilizadas de sacar adelante el desarrollo del programa pactado. Evidentemente, sencillo no va a ser. Dará lo mismo que vengan más romeros que el año pasado o menos, que eso es algo que está por comprobar, porque lo que en realidad nos debe interesar es que la romería vuelva a ser un éxito en su conjunto. Es tanta la acumulación de responsabilidades, con un millón de euros de inversión, con cientos de personas involucradas en la consecución de los objetivos marcados y con miles de peregrinos en busca de sus necesidades y caprichos, que lo que nos debe importar a todos y todas es estorbar lo menos posible y echar una mano allí donde se necesite.Obviamente, el tiempo tiene mucho que decir en este mágico fin de semana y por el momento no está del todo claro si intervendrá o no en su feliz desarrollo. Lo que sí sabemos por propia experiencia es que si la meteorología acompaña, el número de visitantes será mucho mayor, porque a los incondicionales, a los que no les importa que llueva o que haga sol, no hay quien les quite las ganas de subir al cerro en busca de María Santísima de la Cabeza. Unos y otros serán objetivo de las fuerzas del orden y de las medidas que se han tomado para evitar las desproporciones que habitualmente se dan en romería y que tanto dificultan no sólo el ir y venir de vehículos y personas, sino la seguridad general del acontecimiento. Entre las más manifiestas y comaprtidas, los aparcamientos, el acaparamiento excesivo de espacio en detrimento de los demás, la ocupación de terrenos ilegal y demás abusos a los que nos tienen acostumbrados los que no conocen cómo se debe vivir la romería o todo lo contrario, es decir, que saben muy bien cómo escabullirse de la vigilancia y acaban estorbando a sus inmediatos y circunstanciales vecinos.
Por otra parte, como en días tan señalados, todos y todas tenemos casi las mismas necesidades, coincidimos por lo tanto en los mismos puntos de encuentro, demandamos lo mismo y nos desplazamos por los mismos caminos. Dicho esto, cuando desde los medios de comunicación emitimos consejos relacionados con su seguridad personal y que eviten en todo lo posible dañar el entorno, no se trata de invitarles a seguir a pies juntillas lo que decimos, pero sí que entiendan que somos muchos, que el espacio escasea por todo el entorno y que lo que acaba siendo definitivo para el futuro medioambiental de nuestra sierra es la suma total, o sea, que lo de menos es que usted o yo tiremos una bolsa de plástico en donde mejor nos venga, pero sí que lo es cuando ésta se une a las miles que han tirado los demás. Precisamente por esto es fundamental usar los contenedores que nos encontraremos repartidos por el recinto, porque volveremos de nuevo el año próximo y nos gustaría encontrarlo todo como éste.
Por otra parte, del plan romero de este año podemos obtener infinidad de información, por ejemplo, para las carretas o para el caballo, y es fundamental aceptar desde el primer momento que se deben cumplir escrupulosamente si no queremos influir en los demás. Recordamos un año más que una parada de diez minutos no controlada de una carreta suponen para las demás horas, y más si ésta la hace una de las primeras. Y si este año, después de la experiencia del pasado, se vuelve a controlar el tiempo del caballo, marcándole a su dueño las horas en las que puede ascender hacia el santuario, es evidente que se acertó entonces evitando el encuentro de éstos con las carretas. Seguro que no todos estarán de acuerdo y que encontraríamos infinidad de opiniones diferentes entre el grupo de mujeres y hombres que hacen el camino en caballo, pero la autoridad está obligada a tomar las decisiones que entienda idóneas para la seguridad y el normal desarrollo de esta comitiva, y a nosotros nos toca aceptarlas.