lunes, 19 de abril de 2010

LA IMPORTANCIA DE UNA BUENA IMAGEN DE LA CIUDAD


Inmersos como estamos en el desarrollo de la romería, comprobamos que este año se están haciendo los deberes con tiempo y con objetividad. Y es que, como cualquier ciudad que se prepara para dar la bienvenida a miles de personas, lo menos que debe hacerse es cuidar su aspecto con el fin de que el visitante se lleve una buena imagen. Se está repintando la deteriorada señalización horizontal en algunas de nuestras calles y avenidas, se están remozando algunos jardines, incluidos los de las rotondas y, en general, se está limpiando la ciudad. A falta de detalles que creemos importantes, como sería, una vez que la autoridad competente no ha sido capaz de cumplir con su promesa electoral, de soterrar los contenedores de las calles más céntricas, creemos que debería ampliarse el sistema elegido para escamotear los que aún no cuentan con los paneles de hormigón elegidos para evitar en parte la mala imagen que dan los estos enormes recipientes de basura.

En fecha tan concreta, manifestar de nuevo la falta de información que el viajero echa de menos en cuanto llega a nuestra ciudad. Si escoge los paneles informativos desde el volante de su coche, comprobará rápidamente que algunos de ellos le conducirán por calles que han cambiado el sentido de marcha o le llevarán hasta establecimientos de hostelería que cerraron sus puertas hace años. En cuanto a los aparcamientos públicos que puede encontrar, son tres: el Cámping, calle Quintería y calle Larga. El problema surge cuando el forastero quiere acceder a alguno de ellos, ya que no encontrará la señalización adecuada que le lleve directamente a cualquiera de los tres. Asumiendo que estos aparcamientos, por razones de ubicación y por el entramado de calles que deben utilizarse para llegar a ellos, dependiendo de por dónde accedamos a la ciudad (salidas de la autovía 325, 323 y 321), la realidad es que el conductor acaba por escoger lo que le viene más a mano, esto es, en cualquier sitio. El más socorrido de todos ellos es el ubicado en los jardines de Colón, que, por situación y proximidad con las entradas y salidas de Andújar, permite un cómodo y rápido acceso.

En cuanto a la aportación que la ciudadanía deberá de hacer para unirse al interés de las autoridades por mostrarla limpia y adornada a quienes tengan a bien visitarnos, es evidente que en este apartado la coherencia es fundamental. Entre otras razones, porque de nosotros dependerá el aspecto de toda ella, por lo que desde elegir bien la hora en la que dejamos la bolsa de basura, que por el momento la solemos tirar cuando nos viene bien, hasta engalanar los balcones y fachadas, todos los detalles serán bien venidos. Al hilo de lo que les decimos, por cierto, no hace tanto que buena parte de la ciudadanía aprovechaba la llegada de la romería para pintar las fachadas y la rejería de sus casas, lo que nos da una idea de la importancia que se le ha dado a esta celebración desde tiempo inmemorial. Y lo mismo ocurre con quienes colocan en ventanas y balcones los habituales adornos propios de la fiesta que tanto dicen del fervor que se siente por la patrona.

Conseguir cambiar la imagen de la ciudad no es tarea fácil, evidentemente, pero sí que posible. Quizá lo que no alcancemos a obtener de la ciudadanía en general es su implicación en la consecución de este objetivo, y creemos que es así porque la clase política ha hecho bien poco por ilusionarla con sus proyectos y sus decisiones a favor de una ciudad más equipada y más limpia. Entre todos hemos echado por tierra el amor por lo nuestro, aunque quien más responsabilidad ha tenido sin duda han sido los sucesivos gobiernos que nos han regido, incapaces de involucrarnos en la importancia que tiene la imagen de cara al exterior. Es posible que por esta razón Andújar sea la ciudad que, por metro cuadrado, más pintadas tenga en sus calles y que por esta circunstancia la ciudad deba pagar de forma tan desproporcionada la dejadez de su clase política.
En resumen, que de nuevo nos hemos plantado en romería y que, como ocurre cada año, hasta aquí vendrán miles de personas. Hacer todo lo que nos sea posible para al menos escamotear lo que no creamos que deba verse en una primera ojeada, mejor; si no, lo dejaremos para la próxima.