
Como saben y esperan, sobre todo algunos, que lo desean con toda su alma, mañana firmaremos el último comentario de la temporada. Las vacaciones de este espacio de opinión se inician justo cuando una gran mayoría de ustedes echan mano de su merecido descanso estival y volverá después de la feria de septiembre. Cuando iniciamos el año nos planteábamos unos mínimos convencidos de que nuestros representantes serían capaces de conseguirlos. Y no crean ustedes que les habíamos puesto el nivel muy alto; al contrario, ya que, como objetivo único, reclamábamos para la ciudad la realización del sueño de todos y sobre el que el equipo de gobierno se había volcado, aseguraban, con todas sus fuerzas. Efectivamente, nos referimos al futuro parque tecnológico que fue bautizado como Innovandújar, casi dos millones de metros cuadrados de propiedad compartida entre lo público y lo privado. Por entonces no se escuchaban las habituales quejas de ahora, según las cuales y nuestros regidores, la Junta de Andalucía no cumple con sus obligaciones, pero para eso han tenido que reconducirse las intenciones del principio, que recuerden se basaban en que debía ser la iniciativa privada la que lo gestionara desde principio a fin. La primera autoridad municipal ni de lejos iba a permitir que en unos terrenos en los que intuía ganancias a manos llenas y protagonismo para su proyecto político, se inmiscuyeran los socialistas.
Desde entonces hasta ahora estos miles de metros no han sido capaces de motivar a nadie; si acaso, de echar por tierra los sueños de enriquecimiento de los propietarios de los terrenos, que se las prometían muy felices y que finalmente han acabado por cuando menos preocuparles mientras están a la espera de quitárselos de encima. Fue a partir de ese momento cuando se escucharon las primeras quejas de nuestros gobernantes, que aseguraban que los socialistas habían abandonado a nuestra ciudad a su suerte. Desde los bancos de la oposición le recordaban que, en su momento, desde la Empresa Pública del Suelo se le ofreció la oportunidad de que fuera ésta la que urbanizara estas tierras. Y en ese tira y afloja nos encontramos, echándose la culpa mutuamente mientras la ciudadanía observa con evidente y justificada preocupación qué futuro le espera.
Echamos de menos, así las cosas, que una de las partes decida de una vez y para siempre aclarar la verdad de estos terrenos relatándole a la ciudadanía el recorrido que ha hecho hasta ahora Innovandújar y lo que ha supuesto para el enriquecimiento de la ciudad. Dará igual quiénes echen mano de ese testigo si con su testimonio nos aclaramos de una vez. Por supuesto, rechazar los apoyos, absurdos y ridículos, que algunos, en su propio nombre y a veces apoyándose en las organizaciones que gestionan, que de vez en cuando aparecen en los medios de comunicación con el objetivo de enmarañar aún más el asunto y buscar un culpable con justificaciones increíbles por alucinantes y bochornosas. Por otro lado, el papel que juega en esta historia el socialismo andujareño sigue sin ser aclarado como el tema merece, y más si tenemos en cuenta que le llueven las críticas desde diferentes frentes y que el silencio, peligroso compañero de camino en momentos tan críticos, participa en lo de que quien calla otorga.
Por ahora, y sólo de vez en cuando, algún político de renombre y responsabilidad se da una vuelta por la mesa de las ruedas de prensa socialistas y relata cansinamente lo que ellos han hecho y también lo de los otros, pero como éstos no tardan en desmentir el recado, seguimos, usando una frase muy de la calle, a dos velas.