
Imprimir
Un fin de semana más lo cerramos con meteorología adversa, aunque parece que a partir del sábado y el domingo disfrutaremos de mejor tiempo. A los habituales del viaje no hace falta que les recordemos la importancia que tiene mantener una conducción prudente en días en los que la visibilidad, el viento y el agua participan activamente en su seguridad. El recordarlo es simplemente por si alguien no acaba de aceptar las limitaciones con las nos encontraremos en la carretera y no se predispone a viajar consciente de que su vehículo perderá estabilidad, de que será obligatorio el uso del alumbrado de cruce o que reducir la velocidad es el mejor consejo que puede aceptar de buena gana. Por otra parte, en días así más que nunca, lo de defenderse de los acontecimientos debe ser entendido en la práctica como imprescindible, lo mismo que comprobar, por ejemplo, el estado del depósito del agua del lavaparabrisas, porque de lo que debemos estar convencidos es de que lo usaremos más de una vez durante el recorrido debido a las salpicaduras de agua sucia y barro que nos llegarán procedentes de los vehículos que van delante. Y esto es sólo un detalle de lo que entendemos nos hará falta a lo largo del viaje, porque de sobra saben ustedes que son muchos más y con categoría de obligatorios o imprescindibles.
Una vez más les recordamos la importancia que tiene para la longevidad de nuestro vehículo y para que durante el tiempo que lo estemos usando mantenga sus niveles de seguridad casi como al principio, que no deben ni pueden obviar la figura del mecánico, del profesional que mejor nos puede aconsejar y sobre el que deberemos depositar la confianza si de verdad queremos obtener de nuestro coche todas sus cualidades. Ya sea de neumáticos, de electricidad, de chapa o pintura, o de mecánica, estos especialistas intervendrán siempre que sea necesario, unas veces cambiando piezas en mal estado y otras aconsejándonos lo mejor para nuestro coche y el bolsillo. Con esto pretendemos poner luz sobre la extendida y errónea creencia que asegura que, cuando acudes a un mecánico, éste hará todo lo posible para que te dejes algo de dinero en su negocio. Y lo mismo en el caso de los neumáticos o de cualquier otra especialidad de las conocidas, independientemente de que se trate de un taller privado o de un concesionario oficial.
En los tiempos que corren, lo más prudente y económico desde luego que tener el vehículo a punto no sólo nos evitará costosas averías, sino que reduciremos sensiblemente el consumo del combustible, y los precios de éste, ya sea gasóleo o gasolina, están por las nubes. Y es que unos neumáticos con presión inadecuada, un ajuste mal reglado de algunos de los elementos del motor, la vaca que no usamos situada en la parte superior del coche o cualquier otra anomalía interviene aumentando los consumos. Por ejemplo, evitando las salidas airosas de los semáforos, los acelerones innecesarios, los excesos de velocidad, los giros en las rotondas chirriando los neumáticos, supone al final del año un ahorro de más de doscientos euros en combustible. Y lo mismo ocurre con la velocidad controlada y mantenida a lo largo del viaje en los límites exigidos, o el uso de una velocidad larga desde el momento en el que superamos los sesenta kilómetros a la hora. Cualquier decisión que tomemos a favor de una mejora del consumo, es obvio que redundará en beneficio de nuestro bolsillo de modo inmediato, pero también sobre el vehículo.
Una vez más les recordamos la importancia que tiene para la longevidad de nuestro vehículo y para que durante el tiempo que lo estemos usando mantenga sus niveles de seguridad casi como al principio, que no deben ni pueden obviar la figura del mecánico, del profesional que mejor nos puede aconsejar y sobre el que deberemos depositar la confianza si de verdad queremos obtener de nuestro coche todas sus cualidades. Ya sea de neumáticos, de electricidad, de chapa o pintura, o de mecánica, estos especialistas intervendrán siempre que sea necesario, unas veces cambiando piezas en mal estado y otras aconsejándonos lo mejor para nuestro coche y el bolsillo. Con esto pretendemos poner luz sobre la extendida y errónea creencia que asegura que, cuando acudes a un mecánico, éste hará todo lo posible para que te dejes algo de dinero en su negocio. Y lo mismo en el caso de los neumáticos o de cualquier otra especialidad de las conocidas, independientemente de que se trate de un taller privado o de un concesionario oficial.
En los tiempos que corren, lo más prudente y económico desde luego que tener el vehículo a punto no sólo nos evitará costosas averías, sino que reduciremos sensiblemente el consumo del combustible, y los precios de éste, ya sea gasóleo o gasolina, están por las nubes. Y es que unos neumáticos con presión inadecuada, un ajuste mal reglado de algunos de los elementos del motor, la vaca que no usamos situada en la parte superior del coche o cualquier otra anomalía interviene aumentando los consumos. Por ejemplo, evitando las salidas airosas de los semáforos, los acelerones innecesarios, los excesos de velocidad, los giros en las rotondas chirriando los neumáticos, supone al final del año un ahorro de más de doscientos euros en combustible. Y lo mismo ocurre con la velocidad controlada y mantenida a lo largo del viaje en los límites exigidos, o el uso de una velocidad larga desde el momento en el que superamos los sesenta kilómetros a la hora. Cualquier decisión que tomemos a favor de una mejora del consumo, es obvio que redundará en beneficio de nuestro bolsillo de modo inmediato, pero también sobre el vehículo.
Definitivamente, nos queda mucho que aprender con respecto al trato que debemos dar a nuestro coche. Sin duda, evitar los excesos siempre nos dará buenos resultados, especialmente para nuestra integridad física y la de quienes nos acompañan. Del conductor depende el resultado final del viaje y a él debemos recordarle específicamente que lo más recomendable para evitar situaciones de riesgo y peligros innecesarios, nada mejor que aceptar las Normas de Tráfico. Además, evitará ser denunciado, que tampoco es desdeñable.