En contra de opiniones mucho más especializadas que las nuestras y asumiendo el riesgo de ser criticados y no sin razón, no estamos de acuerdo con las opiniones mayoritarias de los conductores que aseguran convencidos que las decisiones que toma e implanta la Dirección General de Tráfico tienen como única finalidad recaudar dinero. Primero, porque las creemos demasiado elementales; segundo, porque parece que las usan exclusivamente para defender sus convicciones, y, finalmente, porque se unen a los que los controles les molestan. Nosotros defendemos nuestras opiniones desde la lógica sencillamente porque ésta nos sitúa ante una situación inaceptable. ¿Habrá alguien capaz de defender la velocidad sin control, por ejemplo, sabiendo que anualmente fallecen en carretera casi dos mil personas? Pero no solo la velocidad acumula más rechazos, porque tampoco faltan los que se quejan de los controles de alcohol, del móvil, de los cinturones… De acuerdo con la visión que tienen muchos conductores de lo que debería ser el tráfico, en el hipotético caso de conseguir implantarlas, el aumento de los accidentes y sus consecuencias sería demencial, ya que, estando en vigor, se pierden cientos de vidas en las carreteras, ¿hasta dónde podíamos llegar si no existiera policía de carreteras ni controles de ningún tipo que coartaran la libertad de los usuarios?
Es por esto que les pedimos a quienes quieran escucharnos que cuiden especialmente sus opiniones cuando de echar por tierra las decisiones oficiales que controlan el tráfico, entre otras razones porque se ridiculizan a sí mismos. Nadie en su sano juicio, conociendo la importancia que el tráfico tiene en nuestras vidas y las cifras de accidentes, sabiendo las fatales consecuencias que se derivan del mal uso que se hace del móvil mientras de conduce, o del consumo de alcohol, o del cinturón de seguridad, puede firmar las sandeces que escuchamos a quienes se muestran ante los demás como usuarios peligrosos por el evidente abuso que deben hacer de sus vehículos. Por otra parte, si tenemos en cuenta que este tipo de opiniones llegan también a los más jóvenes, precisamente los que andan a la espera de alcanzar la mayoría de edad para conseguir su permiso de conducir, flaco favor les hacemos.
Cuando opinamos sobre la actualidad, a lo que tenemos un inalienable derecho, es fundamental mostrar cautela si de verdad queremos conseguir adeptos. Así, cuando nos plantean una pregunta ligada al tráfico y sus consecuencias, antes de nada debemos conocer, por ejemplo, que en España, en solo diez años, han fallecido en nuestras carreteras casi cincuenta mil personas. Al mismo tiempo, debemos valorar que actualmente la cifra de muertos en accidentes de tráfico ha descendido hasta situarse por debajo de los dos mil. Y luego, una vez dimensionada la realidad, si aceptamos que algo se está haciendo bien por parte de la autoridad competente no creemos que sea exagerado que se nos exija perdón por nuestros excesos verbales.
Luego, una vez comprobada la realidad en la que nos desenvolvemos, conscientes del papel que desarrollamos como conductores y la influencia que hacemos sobre los demás, opinemos lo que nos parezca y, eso sí, aceptemos lo que se nos venga encima. En nuestro caso, les podemos asegurar que nos llegan opiniones para todos los gustos y que no siempre las compartimos, aunque debemos decir en honor a la verdad que son mayoría las que coinciden con nuestra forma de entender el tráfico.
