lunes, 3 de diciembre de 2012

A NOSOTROS NOS CORRESPONDE TAMBIÉN MITIGAR EL SUFRIMIENTO DE LOS DEMÁS

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En nuestra decidida intención de echar una mano allí donde haga falta y dentro de nuestras posibilidades, les invitamos hoy formalmente a que nos ayuden a conseguirlo. Su papel consiste exclusivamente en hacernos llegar alimentos no perecederos en la forma y la cantidad que estimen conveniente, aunque aceptamos de antemano que las cosas no están para dispendios de dudosa entrega. La situación de extrema necesidad es hoy compartida por miles de personas y, una vez comprobamos el escaso interés y el menosprecio que en algunos casos observamos en parte de la clase política, que es la tenedora de nuestro futuro y que lo ha hecho añicos en cuanto ha podido, cuanto antes asumamos que esta desgracia solo podemos paliarla nosotros, mejor para todos. Como siempre, no buscamos el victimismo ni la lágrima fácil, aunque sí conviene que ustedes sepan que a estas alturas, después de que muchos vecinos y vecinas lleven de años sin trabajo y sin prestaciones sociales, miles son las familias que pasan hambre  a diario. Y estas cosas, situación de semejante contenido, cuanto antes las conozcamos, antes podremos paliarlas o al menos poner  nuestro esfuerzo a su servicio.

Un año más, por tanto, volvemos a pedir de ustedes ayuda, y en esta ocasión, además, rogándoles el máximo esfuerzo, puesto que la situación ha cambiado enormemente con respecto al año pasado.  Y es que ahora las posibilidades reales de subsistir han cambiado radicalmente; ahora no es posible encontrar empleo en ningún sitio, y, por si le faltaba algo a momento tan crítico, ni siquiera la recogida de aceituna, que ha venido representando hasta ahora un respiro para miles de personas, aportará las peonadas que tanto necesitan los parados de corta y larga duración.  Esto quiere decir que el panorama se ha vuelto excesivamente gris y que, esta vez sí, estamos obligados a compartir lo poco que tengamos. Como les venimos diciendo a diario, son tiempos de absoluta solidaridad, en los que no caben los miramientos ni los recelos, en los que la generosidad siempre será poca y desde el convencimiento de que nadie vendrá a echarnos una mano; que debemos ser nosotros los que, con nuestras aportaciones, mitiguemos las funestas consecuencias que se desprenden de situación tan aberrante como dolorosa.

Hasta nuestras dependencias esperamos que lleguen, como siempre, sus aportaciones en forma de alimentos básicos, porque no se trata de conseguir exquisiteces y sí alimentos con capacidad para nutrir a las personas de forma adecuada. Por supuesto, ropa; toda la que puedan y que esté en buen estado, porque les podemos asegurar que les vendrá bien a quienes por supuesto no disponen de ella. Y juguetes, porque este año tampoco deben quedar sin ellos los niños, los otros sufridores, los que andan sin voz ni voto en esta terrible crisis, pero que padecen incluso más que los mayores, especialmente la escasez de alimentos básicos. Y a partir de aquí, todo lo que les sea posible. También les daremos la oportunidad este año de que apadrinen a una familia con una aportación específica y que debe contener, además de los alimentos no perecederos habituales, artículos de aseo, ropa y  juguetes. Por supuesto, siempre de acuerdo con sus posibilidades, que tampoco tratamos de conseguir de ustedes esfuerzos que sabemos no pueden atender.

Ya lo saben: a partir de hoy, 3 de diciembre de 2012, abrimos nuestro almacén de alimentos, ropa y juguetes para que ustedes, si tienen a bien y les es posible económicamente, nos echen una mano; no a nosotros, sino a quienes de verdad lo necesitan. Gracias.