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Nosotros hicimos lo que pudimos para alentar a los
alcaldes de las ciudades ligadas a la autovía de Andalucía o N-IV para que,
unidos por la catastrófica situación en la que se encuentra esta vía
especialmente a su paso por nuestra provincia, rogaran, exigieran o lo que
creyeran conveniente para que el Gobierno decidiera su intervención y
recuperarla cuanto antes en beneficio de una mejor comunicación. El hecho es
que así fue, se reunieron, firmaron un comunicado que hicieron llegar a los
diputados socialistas de la provincia con el fin de que éstos, a su vez, lo
trasladaran al Congreso desde donde reclamar lo que a todas luces es una
manifiesta injusticia. Dicho y hecho. Entregaron la moción y reclamaron más
atención para Jaén y sus carreteras. Lo que pueda devenir de esta exigencia es
algo que no conocemos, aunque, siendo sinceros, nos tememos que todo seguirá
igual hasta que no sea posible circular por este tramo. Bien, muy bien, por los
socialistas, que, no contentos con esta medida, decidieron que también los
parlamentarios representados en el Parlamento andaluz protagonizaran la misma
misión. Sin dilación, el parlamento por mayoría simple decide que está obligado
a reclamar lo que piden los jaeneros. Pero la cosa va a más, y como resulta que
la autovía, desde Santa Elena, en Jaén, hasta Cádiz, que es donde acaba, está
en las últimas, se unen a la moción los parlamentarios de las ciudades por las
que discurre la N-IV. O sea, panel completo. Ahora lo que queda es saber la
fuerza que tiene el socialismo andaluz fuera de nuestras fronteras, aunque, si
nos remitimos a otros expedientes abiertos por causas incluso más importantes,
estamos convencidos de que todo quedará en agua de borrajas. Con todo, incluso
con las felicitaciones públicas que le hemos dado al trabajo firmado por este
grupo político, no acabamos de entender la ceguera o interesada posición que
muestran con respecto a la red secundaria, de la que son directos responsables.
En este mismo espacio hemos criticado algunas de las
declaraciones de los populares cuando exigen el arreglo, entre otras, de la
A-311, la vía que nos une con Jaén, y por la misma razón que en este caso, es
decir, porque no dicen nada de la carretera que es de su responsabilidad, la
N-IV, de la que parece no querer saber nada. Evidentemente, si lo hemos hecho
con unos debemos hacerlo con los otros, y no otra cosa queremos dejar clara en
el comentario de hoy. De ninguna de las maneras aceptamos que los intereses de
los partidos estén por encima de los ciudadanos, a los que se deben y a los que
están obligados a atender en sus demandas cuando éstas, además, son tan
importantes como la vía de comunicación que une Andalucía con el resto del
mundo. Lo mismo ocurre con la A-311, que une a dos puntos de nuestra geografía
tan importantes como la capital y nuestra ciudad. El hecho contrastado es que
esta vía soporta diariamente el paso de miles de vehículos y que su estado es
deprimente, obligando a sus usuarios a recorrer los cuarenta kilómetros que
separan ambas ciudades en condiciones de seguridad inexistentes. Si a todo
esto, en una actitud preocupante por parte de la Delegación de Fomento de la
Junta en la provincia, que por cierto hemos denunciado en infinidad de
ocasiones, se permite que esta vía, estrecha, mal señalizada, con firme
inexistente desde Andújar a Fuerte del Rey, la utilicen vehículos de grandes
dimensiones, la catástrofe está asegurada. Dicho esto, la próxima vez que algún
partido político decida echarnos una mano reclamando el arreglo de nuestras
carreteras, que lo haga sin intereses partidistas. De otra forma, entenderemos
que se trata de simples brindis al sol de los que no nos beneficiaremos en
nada. Eso sí, ellos tampoco. Los tenemos calados, sabemos dónde viven y dónde
trabajan.