lunes, 14 de mayo de 2018

MAÑANA, SAN EUFRASIO

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Mañana recorrerá nuestras calles el patrón de la ciudad, san Eufrasio, que vendrá a recordarnos que es su onomástica, su día grande. La gran diferencia existente entre el patronazgo del santo varón sobre Andújar y otras ciudades es tan clara como contundente. Sin ir más lejos, Jaén, la capital del reino, tiene dos patronas o copatronas. Una, la Virgen de la Capilla, que cuenta la leyenda que se apareció por las calles de Jaén y que desde ese día los sarracenos huyeron de la zona y no volvieron a molestar más a los defensores del recinto amurallado que cerraba la ciudad. La otra patrona, santa Catalina de Alejandría, que lo fue no porque tuviera relación con su historia y sí porque el día 25 de noviembre de 1224, que es cuando se celebra su onomástica, Fernando III entró en la ciudad y desterró a los árabes que tenían sometidos a sus moradores. Y todo porque el rey tenía la costumbre de poner a la ciudad bajo la advocación del santo del día de la conquista. En el caso del patrón, san Lucas, tampoco tiene relación directa con acontecimientos ligados a la historia de Jaén o su provincia, sino porque el condestable Iranzo, un personaje parecido a lo que conocemos hoy como delegado del Gobierno, fue durante años quien dirigió los destinos de la ciudad y quien, por razones obvias, cuando celebraba su santo, organizaba fiestas de todo tipo, incluidos los toros. De ahí que se implantara el día 18 de octubre como la fecha en la  que convocar la feria y las fiestas populares. Dicho esto, podíamos seguir recorriendo otras muchas ciudades en las que sus advocaciones no tienen relación alguna con su historia. Andújar, sin embargo, ensalza a san Eufrasio porque fue su obispo, el que la evangelizó y a la que dio su vida por defenderla. La diferencia es evidente y de ahí que sobren razones, por ejemplo, para que en su día la diócesis de entonces lo declarara su patrón.

Decíamos la semana pasada que la hermandad ha trabajado duro a lo largo del todo el año para que estos días disfrutemos de unas fiestas sencillas e intensas en las que la ciudad, y muy especialmente el barrio al completo, participa y comparte. Apoyar sus objetivos, conseguir sus propósitos y ensalzar a quienes en su día decidieron honrar la extraordinaria figura del santo varón, está claro que no ha sido tarea baldía. Al contrario, servirá para afianzar proyectos y consolidar la fe que tanto define a quienes conforman su hermandad. Andújar debe sentirse satisfecha por el trabajo que han desarrollado los que están y los que estuvieron, arduo e ímprobo, que afortunadamente ha sido refrendado socialmente y que lo podremos comprobar mañana, cuando se procesione la imagen por la ciudad. Desde 1985, que fue el año de la fundación de la hermandad, que propició el sacerdote Agustín Láinez, el recorrido ha sido tan intenso como inmensa su aceptación por parte de la ciudadanía. Láinez  demostró que la devoción popular es capaz de evangelizar una parroquia de nueva creación. Solo era necesario ponerse a trabajar desde el íntimo convencimiento que merecía  el proyecto para que saliera delante. Y es evidente que él lo consiguió. Desde entonces hasta ahora, los pasos dados por los componentes de la hermandad han sido firmes y decididos. Si la fe es verdad que mueve montañas, los hombres y mujeres de san Eufrasio pueden presumir de que les ha calado muy fuerte en sus corazones.