viernes, 11 de mayo de 2018

LAS MOTOCICLETAS, PROTAGONISTAS

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Por fin, desde la Dirección General de Tráfico se ha decidido que el mundo de las motos es por sí mismo  un problema que causa demasiadas muertes y que entiende necesita de más control, vigilancia y ayuda. Por supuesto, se ha tratado de unas declaraciones del director general coincidiendo con el gran premio de España de motociclismo y de las que en realidad no sabemos si acabarán implantándose o todo lo contrario. Lo cierto es que el mundo de las motos va por libre desde hace muchos años y que desde los estamentos oficiales que pueden facilitarle sus movimientos no reciben precisamente facilidades de ningún tipo. El hecho de que anualmente se superen los doscientos fallecidos en accidentes de tráfico nos da una idea real de en qué condiciones se desenvuelven, especialmente cuando tienen que vérselas en la carretera con el resto de usuarios. Primero, porque el firme de las vías de comunicación no está en las mejores condiciones y, además, porque pocos son los moteros que asumen este realidad y circulan sin limitaciones; segundo, porque la ausencia de biondas o quitamiedos especiales brillan por su ausencia, lo que aumenta considerablemente las consecuencias de un accidente. Por lo tanto, si la Dirección General de Tráfico tiene previsto protagonizar el papel de abogado defensor/reclamador ante Fomento y el Gobierno mismo, exigiéndoles las inversiones en las carreteras que tanto necesitan, pues muy requetebién; ahora, si lo que pretende es entonar la misma cantinela, o sea, anunciar que se instalarán más controles para vigilar más de cerca a estos usuarios, no nos sirve. La moto en general necesita de una legislación concreta, desarrollada por técnicos prácticos y no teóricos, que permita la circulación de estos vehículos en condiciones más seguras. Naturalmente, se acepta que de ninguna forma se les permita el abuso de sus vehículos en cualquiera de sus modalidades, es decir,  excediéndose de la velocidad permitida, sin casco, ebrios o drogados y saltándose a la torera las Normas de tráfico. Que son los menos los que actúan así, de acuerdo, pero que alguien nos diga cómo es posible entonces que el año pasado se superaran los doscientos cincuenta fallecidos.

Desde nuestra perspectiva, la carretera es el mayor enemigo de las motos y sus conductores, y no precisamente porque esté saturada de tráfico o porque circulen en inferioridad de condiciones, sino porque el firme de todas ellas está en pésimas condiciones en general y muy especialmente para los vehículos de dos ruedas, que tienen que vérselas con todo tipo de trampas y no solo en las vías secundarias, porque las de primer orden están casi peor. Por lo tanto, participamos de la idea de que todo aquel que tenga algo que decir en beneficio de una reducción de los accidentes de tráfico lo haga siendo consciente de que lo que diga puede ser utilizado en su contra una vez hayamos comprobado que se trataban de palabras vacías que solo pretendían rellenar presencias. El problema del tráfico es enorme y, o se ponen de acuerdo los Ministerios que tienen que responsabilidad  en él, o esto no lo arregla nadie. Por ahora, algo a lo que tan acostumbrado está el Gobierno, de lanzar globos sonda para captar el pulso de la ciudadanía y actuar en consecuencia, ni siquiera lo hemos detectado, y lo mismo ocurre con la Junta de Andalucía y su responsabilidad con la red secundaria, que está cogida con hilos.