jueves, 10 de mayo de 2018

BARISTAS Y COFRADES

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Hoy les traemos a su consideración a dos colectivos u organizaciones que no acaban de ponerse de acuerdo en lo fundamental. Ellos son el gremio de hostelería y el otro la agrupación de cofradías, que mantienen diferencias considerables y que, precisamente por ellas, no pasa un año en el que no salten chispas cuando ambas se encuentran en el camino, como es el caso de semana santa y las cruces de mayo. Por el momento las posiciones son irreconciliables y convendría que cuanto antes se plantearan eliminar las barreras que se les separan en beneficio de la ciudad y de sus propios intereses. En el caso de la agrupación, su situación es la de un grupo compacto que sabe por lo que pelea y tiene muy claro sus objetivos; enfrente, todo lo contrario, ya que actualmente los baristas están desmembrados y con un número muy escaso de afiliados. Evidentemente, este detalle es fundamental para entender la situación que venimos a presentarles, y es así porque mientras uno de ellos reclama del otro lo que entiende merece, los de enfrente no saben, no contestan. ¿Y qué quieren unos y otros? Sencillo: compartir los beneficios directos que generan las cofradías y hermandades de semana santa éstos y los otros que de eso nada de nada. Entenderán entonces el porqué del desencuentro y del malestar existente entre ambos colectivos. A partir de ahora, por tanto, intentaremos, no mediar entre ambos, pero sí detallarles a ustedes las razones que les separan parece que para siempre.



La agrupación reclama del gremio de hostelería una aportación económica acorde con, aseguran, los beneficios directos que les proporciona el número de personas que sale a la calle a ver de cerca los desfiles procesionales que ellos organizan. A esta realidad hay que sumarle la convocatoria de las cruces de mayo, es decir, que si en la semana de pasión aumenta enormemente la presencia de personas en nuestras calles y, consecuentemente, el número de clientes que acuden a los bares y restaurantes en busca de un lugar en donde consumir lo propio de estos establecimientos, algo parecido ocurre cuando se convocan las cruces, aunque es aquí donde se consuma la diferencia que viene a ser como la causa que más preocupa y molesta a los profesionales hosteleros, porque que instalen barras en donde comercializar todo tipo de bebidas y de comida en forma de bocadillos y tapas frías, no lo llevan nada bien. De hecho, de este no estar de acuerdo proceden las desavenencias actuales y las denuncias cruzadas que se hacen, especialmente en los medios de comunicación. Mientras unos entienden que es intrusismo puro y duro lo que protagoniza la agrupación o las cofradías que montan su cruz, los otros reclaman solidaridad económica para sus proyectos. Analizando desde fuera el asunto es posible que nos parezca causa menor o que ya se podía haber hallado una solución que beneficiara a ambos, pero la realidad es bien distinta.

El hecho de que el gremio de la hostelería no cuente con el apoyo suficiente entre los profesionales que la conforman, porque recordemos que solo están integrados en ella unos cuantos establecimientos, es razón suficiente para entender en parte la realidad que nos ocupa, aunque, como asegura la otra parte, ellos no son responsables de que no se encuentren en su mejor momento. Si la hostelería de nuestra ciudad les exige esfuerzos, estarían dispuestos a realizar los que sean necesarios para acabar con esta situación, pero, eso sí, de ninguna forma aceptarían la insolidaridad de los profesionales hosteleros.