miércoles, 9 de mayo de 2018

LAS MUJERES RECLAMAN JUSTICIA

Imprimir

Desde hace años, muchos, no se conocía en nuestro país un rechazo tan compartido en contra de la Justicia. Colectivos, organizaciones y personas han salido a la calle a mostrar su rechazo a la sentencia dada por el tribunal de Pamplona que ha juzgado a “la manada”, a los cinco amigos de correrías que ya contaban con otros casos parecidos, especialmente el protagonizado por tres de ellos en la población cordobesa de Pozoblanco, con otra chica que denunció tocamientos y violación. Es más, la inquietud y la tensión social que se detecta en la calle por estos casos está permitiendo que conozcamos otras sentencias y que se dé prioridad en los medios de comunicación cuando de difundirlas se trata. Es el caso del señor que abusó de una mujer al que el juez ha condenado a menos años de prisión porque, dice, iba borracho. O sea, algo parecido a cuando se produce un accidente de carretera y el tribunal entiende como atenuante el hecho de que el conductor fuera drogado o bebido. En casos de este tipo es evidente que los jueces no tienen en cuenta que antes de emborracharse o drogarse, estando en su sano juicio, sí estaban en condiciones de decidir si beber o tomar estupefacientes. Tomar la decisión equivocada lo que debía era agravar las causas que protagonizan y en ningún caso ser usadas como reducción de la condena que merecen por sus actos. Se entiende, por tanto, el clamor popular, las quejas por lo que ven, tanta pancarta, tantos gritos y discursos callejeros denunciando que las mujeres se están quedando solas en su lucha por la consecución de sus derechos y, lo que es peor, de su inalienable derecho a ser respetadas.

Si buscamos las razones, las primeras que aparecen es la usencia de mujeres allí donde se legisla, donde se deciden las penas a imponer a quienes delinquen atacando a las mujeres, ya sea con abusos sexuales, violaciones o maltrato físico y psíquico. Y menos mal que a última hora y por las presiones que la calle viene haciendo desde que se conoció la sentencia de Pamplona, se ha decidido que las féminas se incorporen a las deliberaciones y a los consejos asesores que dictan las normas a seguir ligadas a las mujeres en el Código Penal, porque de otra forma el escándalo saltaría las fronteras y seríamos el hazmerreír del mundo. Con todo, que nadie crea que se ha ganado ni siquiera una batalla y menos la guerra, porque todo lo que tiene relación con las leyes y las mujeres no responde a las necesidades reales en las que se desenvuelve el mundo femenino. Es innegable que se les sigue asesinando en la mayor impunidad, que se les veja con permiso oficial, especialmente con las sentencias que se dictan, que su sueldo es menor en un veinte por ciento al que desarrollan los hombres aun siendo el mismo… El juicio de “la manada” ha sido determinante para que las mujeres hayan decidido visibilizar sus problemas saliendo la calle a pregonarlos al tiempo que a rechazar las sentencias judiciales que estamos conociendo estos días. El Consejo General del Poder Judicial y quienes lo controlan, que no son otros que los políticos, demuestra una preocupante falta de empatía con el mundo femenino y un desmedido interés porque las mujeres no se incorporen a los puestos de decisión que podrían cambiar las leyes actuales por otras menos machistas.