
Las ordenanzas o tasas municipales que serán de obligado cumplimiento el año que viene, andan aún de un lado para otro sin padre ni madre. Cierto que se asomaron al último pleno municipal, pero se fueron. Fue visto y no visto. Así lo decidió el equipo de gobierno, que las retiró del orden del día, suponemos que porque sabía que se las devolverían los grupos de la oposición. Como dijimos en su día, las tasas municipales para el 2008 aumentan su coste mientras los servicios se mantienen por debajo de los niveles de calidad que serían deseables, detalle que no gusta a nadie y que ha sido el detonante de la frontal negativa que por el momento le han dado los grupos políticos. Coherencia y sentido común es como se conoce a este tipo de decisiones, puesto que de lo que se trata y para lo que están es para defender a la ciudadanía de los ataques incontrolados que le puedan llegar desde la Casa Consistorial.
A todo esto, se introducen dos nuevas tasas entre las habituales; una tiene que ver con el teatro y el uso que puedan hacer de él personas o colectivos que lo necesiten para el desarrollo de las actividades propias para las que se concibió, que ahora deberán abonar una cantidad económica pactada previamente; la otra no está del todo clara y tiene relación directa con las actividades lúdicas que los empresarios del sector de la hostelería desarrollan muy de tarde en tarde a sus locales. Es verdad que son pocos los que se atreven a contratar a grupos de teatro o musicales, monologuistas o de cualquier otro estilo, pero nos tememos que, a partir de ahora, si sigue adelante la tasa que propone el equipo de gobierno, serán muchos menos los que decidan ambientar la escasísima oferta cultural de nuestra ciudad, puesto que deberán de abonar a las arcas municipales una cuota fija de 200 euros. Entendemos lógica, por tanto, la respuesta inmediata de los grupos opositores, que insisten en la necesidad que tiene la ciudad de que se incremente la oferta cultural desde la iniciativa privada por razones obvias, si tenemos en cuenta que la Concejalía correspondiente no va más allá de la organización de la feria de septiembre y algún acto de corte menor del que es mejor no dar detalles.
El equipo de gobierno haría bien planteándose la oportunidad de esta tasa para no sumar más ciudadanos descontentos a su larga nómina, y más si tenemos en cuenta que el número de actuaciones que se convocan desde la iniciativa privada es mínima y, por tanto, irrelevante económicamente. Ya puestos, lo que debería hacer, en todo caso y como una decisión consecuente, es aportar las ayudas económicas adecuadas que incentivaran estas iniciativas particulares y no al contrario, que obligarán a los empresarios a no contratar a este tipo de actuaciones, y de esta forma enfriar la poca oferta de este tipo de espectáculos que encontramos en nuestra ciudad.
Es evidente que las arcas municipales, a decir de la realidad que se palpa en la calle, con media ciudad entrampada hasta las cejas porque el Ayuntamiento no hace efectiva la deuda que tiene contraída con las empresas, propician que el equipo de gobierno quiera cobrar hasta por el aire que respiramos, y esta tasa es un claro ejemplo de lo que les decimos. Por eso no aceptamos, en otro orden de cosas, que nuestra primera autoridad y su concejal de toda confianza, que para eso lo ha rescatado de la función pública y lo ha situado a su lado para lo bueno y para lo malo, y que adquiere cada vez más protagonismo en plenos y ruedas de prensa, se desplacen hasta el futuro polígono de los Llanos del Sotillo a contemplar cómo trabajan los obreros que tienen el encargo de llevarse las torretas del tendido eléctrico hacia el olivar para dejar espacio libre en donde poder construir las naves de este futuro recinto industrial, y no le dedique un poco de tiempo a comprobar cómo están los pagos de las facturas pendientes, detalle que agradeceríamos unos cuantos cientos de damnificados que esperamos unas migajas que nos permitan cumplir con nuestras obligaciones tributarias y, a modo particular, llegar a final de mes sin agobios. Y más en estas fechas, con pagas extraordinarias de por medio y con gastos de todo tipo por cumplimentar. Si esta es la fórmula que el equipo de gobierno apoya como método para la creación de trabajo y de riqueza en el mundo empresarial, que no cuente con nosotros.