
Hasta nosotros llegan las quejas de los habitantes del poblado de Los Villares y los usuarios que por su carretera discurren, con respecto al mal estado en que se encuentra la vía que los comunica con la autovía de Andalucía; en realidad, están las dos, es decir, la que les une con Andújar, La Quintería y Villanueva de la Reina, y la de la autovía, pero especialmente esta última. Sentimos enormemente que sea el Ayuntamiento de nuestra ciudad el único responsable de su conservación y que tengamos que llamar a sus puertas para que solvente lo que a todas luces es insoportable. Si parte de su mal estado tiene su causa en los vehículos de gran tonelaje que entran y salen de las factorías sitas en el polígono Ave María o de algunas otras que se hallan a pie de carretera, desde luego que no seremos nosotros los que señalemos a nadie, aunque estemos en la obligación de atender la llamada de socorro que nos llega procedente de este poblado.
A la autoridad competente, además de recordarle que esta vía forma parte de sus responsabilidades, rogarle que tenga a bien visitar el poblado para conocer a pie de obra de lo que estamos hablando, no sea que cualquier día tengamos que vérnoslas con un accidente causado directamente por el malísimo estado de la vía y entonces surjan las lamentaciones y todo lo que viene detrás de este tipo de situaciones. Extraña que, hace sólo unos meses, justo unas semanas antes de las elecciones municipales, esta carretera fuera utilizada por un partido político concreto, que anunciaba su recuperación y puesta en uso en cuanto obtuvieran de nuevo el apoyo de la ciudadanía para seguir gobernando y, más aún, conseguir la alcaldía de Los Villares, que era su objetivo. En el momento en que los resultados le fueron adversos, ni carretera ni nada. No sólo se acabaron ágapes y saraos, días de vino y fiesta, sino que se llevaron también sus promesas de no dejar solos a estos moradores y menos sus necesidades más inmediatas, y que nadie quiera quitar ahora el protagonismo a esta carretera, porque sería una canallada.
El actual equipo de gobierno, que conoce el asunto y que hasta el momento ni siquiera ha tenido la deferencia de recibir a los responsables del poblado, ha optado por lo más fácil y sencillamente no habla del tema. Es casi lo único malo que tiene vivir en este privilegiado lugar, que allí no reside el alcalde de la ciudad, porque entonces otra sería la realidad de todo su perímetro, y un buen ejemplo de ello podía ser el parque de san Eufrasio, que ya han visto ustedes cómo ha quedado y que ha necesitado nada menos que cien millones de las antiguas pesetas para quedar así de coqueto. Sin embargo, al menos que nosotros sepamos, las necesidades de las personas que residen en este poblado y los que viven en la ciudad no varían en lo sustancial, ya que para unos y otros existen el servicio de bomberos y las ambulancias, los vehículos de reparto de enseres y de alimentos y otros dedicados a todo tipo de tareas. En definitiva, que aunque a pequeña escala, sus necesidades son las mismas que las de cualquier otro punto habitado y que, por lo tanto, sus vías de acceso deben estar en orden de revista, y desde luego que la que denunciamos en este comentario les podemos asegurar que no la aguantaría.
En cuanto a la vía que une Andújar con este poblado, que discurre rodeada de viviendas y de negocios hosteleros, de explotaciones agrícolas y ganaderas, es verdad que no presenta el mal estado que la anterior, pero tampoco está para que podamos presumir de ella. Su ancho es lo mínimo que se sirve en esta categoría de carreteras, agravado por el hecho de que muchos han sido los propietarios que se han quedado con la zona común de la cuneta para anexionarla a sus tierras. La consecuencia inmediata es que el agua de lluvia campa a sus anchas por la totalidad de la vía, que las zonas en las que ésta queda estancada es muy peligrosa y que la ausencia de señalización lateral en la totalidad de su recorrido interviene directamente en la accidentalidad. Es evidente que estamos perdiendo demasiado tiempo en la recuperación de estas vías de comunicación, y lo preocupante es que no percibimos signos de lo contrario procedentes de los despachos de los responsables. Nosotros, no obstante, seguiremos echándoles en cara semejante desplante político.
A la autoridad competente, además de recordarle que esta vía forma parte de sus responsabilidades, rogarle que tenga a bien visitar el poblado para conocer a pie de obra de lo que estamos hablando, no sea que cualquier día tengamos que vérnoslas con un accidente causado directamente por el malísimo estado de la vía y entonces surjan las lamentaciones y todo lo que viene detrás de este tipo de situaciones. Extraña que, hace sólo unos meses, justo unas semanas antes de las elecciones municipales, esta carretera fuera utilizada por un partido político concreto, que anunciaba su recuperación y puesta en uso en cuanto obtuvieran de nuevo el apoyo de la ciudadanía para seguir gobernando y, más aún, conseguir la alcaldía de Los Villares, que era su objetivo. En el momento en que los resultados le fueron adversos, ni carretera ni nada. No sólo se acabaron ágapes y saraos, días de vino y fiesta, sino que se llevaron también sus promesas de no dejar solos a estos moradores y menos sus necesidades más inmediatas, y que nadie quiera quitar ahora el protagonismo a esta carretera, porque sería una canallada.
El actual equipo de gobierno, que conoce el asunto y que hasta el momento ni siquiera ha tenido la deferencia de recibir a los responsables del poblado, ha optado por lo más fácil y sencillamente no habla del tema. Es casi lo único malo que tiene vivir en este privilegiado lugar, que allí no reside el alcalde de la ciudad, porque entonces otra sería la realidad de todo su perímetro, y un buen ejemplo de ello podía ser el parque de san Eufrasio, que ya han visto ustedes cómo ha quedado y que ha necesitado nada menos que cien millones de las antiguas pesetas para quedar así de coqueto. Sin embargo, al menos que nosotros sepamos, las necesidades de las personas que residen en este poblado y los que viven en la ciudad no varían en lo sustancial, ya que para unos y otros existen el servicio de bomberos y las ambulancias, los vehículos de reparto de enseres y de alimentos y otros dedicados a todo tipo de tareas. En definitiva, que aunque a pequeña escala, sus necesidades son las mismas que las de cualquier otro punto habitado y que, por lo tanto, sus vías de acceso deben estar en orden de revista, y desde luego que la que denunciamos en este comentario les podemos asegurar que no la aguantaría.
En cuanto a la vía que une Andújar con este poblado, que discurre rodeada de viviendas y de negocios hosteleros, de explotaciones agrícolas y ganaderas, es verdad que no presenta el mal estado que la anterior, pero tampoco está para que podamos presumir de ella. Su ancho es lo mínimo que se sirve en esta categoría de carreteras, agravado por el hecho de que muchos han sido los propietarios que se han quedado con la zona común de la cuneta para anexionarla a sus tierras. La consecuencia inmediata es que el agua de lluvia campa a sus anchas por la totalidad de la vía, que las zonas en las que ésta queda estancada es muy peligrosa y que la ausencia de señalización lateral en la totalidad de su recorrido interviene directamente en la accidentalidad. Es evidente que estamos perdiendo demasiado tiempo en la recuperación de estas vías de comunicación, y lo preocupante es que no percibimos signos de lo contrario procedentes de los despachos de los responsables. Nosotros, no obstante, seguiremos echándoles en cara semejante desplante político.