martes, 17 de noviembre de 2009

CONMEMORADO AYER EL DÍA INTERNACIONAL DE LOS FALLECIDOS EN ACCIDENTES DE TRÁFICO



Ayer se conmemoraba el día dedicado a las víctimas de los accidentes de tráfico. No ha sido fácil para las asociaciones españolas, que se propusieron conseguir del Estado que dedicara un día al recuerdo de las personas que se dejaron sus vidas en las carreteras del país, conseguirlo. Pero ahí está, como recuerdo imperecedero de la mayor y más mortífera plaga moderna. Esta celebración nos ha permitido comprobar que han sido miles las personas que han acudido a las diferentes convocatorias que se han hecho en también diferentes poblaciones españolas. En todas ellas, los familiares han querido dejar constancia de que en ellas y ellos perdurará su recuerdo y que seguirán formando parte de sus vidas. En realidad, este tipo de eventos no tienen más finalidad que la de mostrar a la sociedad la importancia de la prudencia en la conducción, y debemos tener en cuenta que la llamada de atención nos llega precisamente de parte de quienes han perdido algún familiar en un accidente de tráfico.

De acuerdo con los datos de Tráfico, y sólo por aportar algo de documentación a nuestro comentario de hoy, sepan que desde 1993 hasta el año pasado, se contabilizaron nada menos que 51.980 fallecidos en las carreteras de nuestro país, cifra por sí misma aberrante si tenemos en cuenta que en la mayoría de los casos somos los conductores los que propiciamos el accidente con nuestra actitud, unas veces por exceso de confianza, otras por despistes, o por cometer algún exceso, o porque consumimos alcohol, etc., y muy pocos los accidentes que tienen su causa en el mal estado de la carretera o una señalización inadecuada. Casi cincuenta y dos mil personas que con su desaparición han dejado desamparadas a sus familias, que se las han tenido que ver con tiempos y situaciones muy difíciles, y que no las olvidarán de por vida. Analizando la estadística un poco más, vemos que el número de personas que sufrieron el mazazo del accidente que se llevó la vida de un familiar o amigo, superan las quinientas mil. Por lo tanto, en contra de las fórmulas más o menos frívolas que usamos para analizar los accidentes de tráfico en general, queda confirmado que éste representa una tragedia para las personas que sufren la pérdida de alguno de sus miembros.

Usuarios de vehículos o no, es importante conocer otro dato relacionado con la circulación, y más cuando la mayoría formamos parte de ella. Así, nada menos que tres mil personas al día pierden sus vidas en las carreteras del mundo. Tres mil personas que estamos seguros no circulaban como exigen las normas implantadas en todos los países y que al mismo tiempo demandan concentración y la aceptación de la señalización que encontramos en las carreteras. Y es que se dice pronto la cifra de cincuenta y dos mil personas fallecidas en sólo quince años, pero si la manejamos en busca de comparaciones, vemos que es como si nuestra ciudad, Marmolejo y Arjona hubieran desaparecido del mapa en estos años. Y que conste que no siempre han fallecido los responsables del accidente y sí quienes pasaban por allí en el instante fatídico.

Precisamente porque son miles los muertos que no participaron en la consecución de la causa y sí los que la ocasionaron y salieron ilesos, las asociaciones de las víctimas de accidentes piden al Gobierno que encuentre las fórmulas legales desde las que conseguir que el peso de las leyes caiga sobre quienes, con varios muertes a sus espaldas, a veces ni siquiera tienen que pisar las cárceles. Por el momento, aunque muy lentamente, parece que las llamadas de atención que llegan a los políticos procedentes de la calle están consiguiendo cambiar significativamente el rumbo que hasta ahora validaban sentencias irrisorias para quienes han sido causa determinante en un accidente de tráfico con causa de muerte.