A falta de la valoración que habrán hecho y que deberán compartir con los participantes en el día del “stock” desarrollado el pasado sábado en nuestra ciudad, los organizadores saben que no todos han cumplido con el compromiso adquirido entre las partes y que fue pregonado a los cuatro vientos, y usado para convencer a los potenciales compradores de que por precio, calidad y surtido, nuestro comercio se merecía una oportunidad. Las quejas y la descompensación contrastada entre el espíritu de la letra y la realidad de las ofertas nos lleva a pensar que no todos los comerciantes la entendieron o creyeron que todo el monte era orégano; y los compradores en general unos desinformados que en realidad les ha llevado a la crítica sin más. En principio, para los que no se ajustaron a las reglas del juego, informarles de que cometieron un terrible error, porque desde hace muchos años el que compra sabe el importante papel que le ha tocado interpretar en esta historia y les podemos asegurar que lo ejecuta impecable e implacablemente. Hace tiempo que las comunicaciones entre ciudades han dejado de ser una complicación peligrosa en los desplazamientos para convertirse en un paseo que, aunque mantenga su peligrosidad, en ningún caso influye de manera determinante en su decisión de conocer otros escaparates, otras ofertas y otros precios, que es algo que acaba inclinando la balanza hacia la parte que más generosa es con los compradores.Entre nosotros, en una jornada en la que se había puesto interés, imaginación y dinero, no han faltado los que vieron en ella una gran oportunidad de sacar para su venta artículos que quizás no debieron incluirse en la oferta general si tenemos en cuenta que generar confianza supone un paso adelante en la fidelización de los clientes, y más cuando se inauguraba un sistema desconocido. Hasta nosotros han llegado quejas formuladas desde las dos partes, es decir, por quienes creen que han sido engañados, y por los que están convencidos de haber cumplido a conciencia los planteamientos que desde la organización se le hicieron. Aunque no nos competa a nosotros enjuiciar o sacar conclusiones de las quejas de la percepción obtenida por la clientela y el empresariado, que en algunos casos entiende que se ha visto utilizada de mala manera, lo que convendría es no perder de vista lo que nos jugamos para la viabilidad de muchos establecimientos.
Por lo que hemos podido ver y de las primeras impresiones que nos han dado los protagonistas, asegurar que esta jornada ha sido casi un éxito no nos situaría en triunfalismos inútiles y sí ante una realidad que puede marcar un antes y un después en nuestro comercio. La organización, en manos de la Cámara de Comercio, que basa su estudio en datos mucho más objetivos que los nuestros, ya ha anunciado que se ha puesto la primera piedra de un encuentro cliente-comercio que se quiere implantar en fechas concretas y consensuadas, para evitar, por ejemplo, lo que ha ocurrido con la del pasado sábado, que se convocó en un día en que miles de personas estaban dedicadas a la recogida de la aceituna. Y como de todo se aprende, de las conclusiones a las que lleguen los técnicos se obtendrán nuevas fórmulas de venta más dinámicas.Lo que sí se ha podido apreciar, y no sólo nosotros, es que entre el sector se ha generado un alto nivel de esperanza que les ha servido como excepcional vitamina para seguir. Echan de menos, y lo han dicho en todos los foros en los que le han dado la palabra, unas calles transitables para vehículos y personas, convencidos de que la accesibilidad que ahora no tienen ha influido en que el resultado de la jornada no haya sido todo lo que en realidad se merecían las partes. De ninguna de las maneras se puede entender como justo el que a estas alturas de las fiestas navideñas, calles como Larga, Las Monjas, Ramón y Cajal y 22 de Julio, estén aún cerradas y algunas con unos accesos a las viviendas y las tiendas muy peligrosos.
Afortunadamente para todos, las obras tienen fecha de caducidad y nos tranquiliza saber que deben estar a pleno rendimiento antes de final de año.