
Por fin, el gobierno municipal dispone de presupuesto para lo que queda de legislatura. No ha sido difícil, en contra de lo que en principio se creía y porque ya existía un precedente en años anteriores. Gracias al Partido Andalucista, que está obligado a apoyar al Partido Popular por razones obvias, se han sacado adelante unos números que no agradan a la oposición, concretamente a Izquierda Unida y al Partido Socialista, aunque este detalle es irrelevante si tenemos en cuenta que es algo que forma parte de la estrategia política. Izquierda Unida ha aclarado su postura con respecto al presupuesto en una rueda de prensa convocada el pasado jueves. Se desprende de ella una justificada preocupación por la forma en la que el partido en el gobierno tiene previsto distribuir el dinero de todos, y aún más por el apoyo de los andalucistas, por incongruente, injustificado e inesperado. Los socialistas, por el momento, guardan silencio. Ya veremos si deciden o no desenmarañar las cuentas municipales a favor de una mayor comprensión de la ciudadanía o todo lo contrario.
Por el momento, todos los gobiernos que han regido los destinos de la ciudad se han aprovechado de la desidia o el desinterés ciudadano para ir haciendo de las suyas, que mayoritariamente observa la Casa Consistorial con recelo. Para la calle, el Ayuntamiento es simplemente un edificio sin más protagonismo e interés que el de recaudar. Cuando se le pregunta sobre si su labor es fundamental para el devenir de la ciudad, ni de lejos apoyan esta idea y, por el contrario, apuestan mayoritariamente por minimizar su labor. Es evidente que nuestros políticos no han sido capaces de llegar a la ciudadanía, de animarla a participar en las convocatorias que patrocinan y desde luego mucho menos de aproximar la institución al ciudadano de a pie. Y no crean ustedes que no es una buena posición, ya que cuanto menos se sepa de cómo hacen y deshacen, mejor para quienes tienen la responsabilidad de llevar adelante a la ciudad a la que representan. En el caso de la nuestra, ustedes mismos, porque nosotros ya hemos expresado en infinidad de ocasiones la situación en la que se encuentra y no es cosa de volver a repetir lo mismo.
Del presupuesto aprobado, que es a lo que vamos, comentarles que el equipo de gobierno, repetimos que gracias al apoyo incondicional de los andalucistas, que quizá debieran también explicar a sus militantes y simpatizantes las razones que le han llevado a dar su apoyo, dispondrá de la totalidad del dinero para invertirlo en lo que le parezca sin tener que dar cuenta al Pleno municipal de dónde lo invierte, detalle que, teniendo en cuenta que es el último año de esta legislatura, seguro que lo dedicará en el boato electoral al que nos tiene acostumbrados. Ya no tendrá tiempo para casi nada, pero estamos seguros de que aprovechará hasta el último minuto en la consecución del objetivo primero: ganar las elecciones de junio de 2011. De los grandes retos que este gobierno municipal nos prometió al comienzo de la legislatura, por evidente no hace falta que les digamos que no se ha gestionado ninguno de ellos, pero conviene no perderlos de vista en beneficio no tanto del porvenir político de los actuales gestores como de la mejora de la ciudad y sus perspectivas industriales. Suponemos que la realidad de nuestra ciudad habrá sido determinante para el Partido Andalucista y de ahí que decidiera dar su voto al presupuesto aprobado la semana pasada. Por supuesto, las malas lenguas, que aseguran que se lo debían al gobierno municipal por la cantidad de simpatizantes andalucistas, cuando no familiares directos de sus dirigentes, que disfrutan de un puesto de trabajo en la Casa Consistorial, responden exclusivamente a las envidias propias de una ciudadanía mal informada.
No obstante, nosotros rogaríamos a la clase política, especialmente a la que tiene la obligación de preocuparse del futuro, que no caiga en los errores de siempre, que deje a un lado a quienes nos tienen hartos cada vez que sacan a la calle sus pancartas reclamando no sabemos bien qué y que hagan algo de una vez por la ciudadanía que les premia cada convocatoria electoral. Sin duda, sería lo mejor para todos.