martes, 13 de abril de 2010

LAS OBRAS MUNICIPALES Y LA IMPORTANCIA DE LA TRANSPARENCIA

En realidad, datos fiables que nos permitan asegurar que, como dicen las estadísticas y algunos informes semioficiales que vienen firmados por organizaciones no políticas, o al menos eso es lo que anuncian, las obras municipales son idóneas para que parte del dinero que procede del Estado, las comunidades autonómicas o provinciales, se pierda por el camino. Evidentemente, no nos estamos refiriendo a ninguno en particular y sí generalizando en beneficio de una información que debe valorar la ciudadanía cuando trate de hallar explicaciones a lo que a todas luces no la tiene. Por ejemplo, ¿por qué una obra recién terminada lo hace con parches, socavones, asfaltado deficiente, solería que se cae a pedazos, se preguntarán algunos? Otros lo hacen cuando se plantean la mala calidad de los materiales que ha utilizado la constructora, algo por cierto muy extendido, ya que la obra casi siempre es manifiestamente mejorable. El resto no entiende las razones que llevan a los consistorios municipales a decantarse por una u otra empresa, y más cuando se elige a una que no tiene en la ciudad en cuestión más interés que la circunstancial intervención y se deja un lado a otras que no sólo tienen en ellas su sede fiscal, sino que la totalidad de sus empleados residen en ella. Y los que aseguran que todo se debe a una mejor oferta económica, o no conocen bien los entresijos en los que se desenvuelven este tipo de concursos públicos o simplemente es un ingenuo de tomo y lomo.

Naturalmente, lo que el dinero público se pierda en el camino es algo que no se puede demostrar y este tipo de comentarios deben hacerse como una aproximación nada rigurosa a los planteamientos y las dudas, justificadas todas, que se hacen los ciudadanos ante lo que entienden incomprensible y de ahí llegar a estas conclusiones. Desde luego, lo primero que debía hacerse por parte de los contratantes es obligar a decidir y ejecutar con transparencia, con luz y taquígrafos, como gusta decir a unos de nuestros próceres de la cultura de nuestra ciudad. De esta forma se evitarían las dudas sobre quiénes han sido beneficiados por las obras en cuestión y que luego resulta que a todo lo más que han llegado han sido a sufrirlas, sobre todo por el tiempo que ha dilapidado la constructora abriendo y cerrando la obra, y, cuando lo ha hecho definitivamente, aquello no se parece en nada a lo que anunciaron que sería. En nuestra ciudad, y sólo como un ejemplo que creemos necesario, recordemos la calle 22 de Julio, o la Verbena, que aún está sin acabar, o la Silera o calle Cádiz, que es su nombre oficial, en donde encontramos más parches que asfalto, y eso después de que se haya rehundido en varias ocasiones. Y algo parecido le ocurre a la rotonda de la prolongación de la avenida de Lisboa, que se hizo una calicata para meter en ella unos tubos y hoy, después de infinidad de actuaciones, sigue como al principio, es decir, hundida.

Acertados o no los informes que nos llegan a los medios de comunicación con el objetivo de que estemos al loro, y más después de lo que estamos conociendo del caso Gürtel, en donde sabemos que se han perdido miles de millones de las antiguas pesetas en el ir y venir de un ayuntamiento a otro, la verdad es que en este mercado de qué me das tú y si hay alguien más que lo mejore, los únicos beneficiados son los que se llevan el dinero, porque el resto, es decir, ustedes y nosotros, somos los que pagamos las ansias de unos chorizos capaces de cualquier cosa con tal de enriquecerse a costa de quien se les ponga por delante. Como hemos dicho en otras ocasiones, las ventas fraudulentas que se han hecho de terrenos que eran agrícolas y que de la noche a la mañana pasan a ser urbanizables, lo que les supuso a los defraudadores grandes cantidades de dinero negro, alguien las tenía que devolver a las constructoras que pagaban estos favores y ¿quién mejor que el incauto comprador? Ahora, cuando conocemos una ínfima parte de los miles y miles de folios que ha confeccionado el juez encargado del caso, ya podemos llegar a conclusiones, y vemos que todas conducen al mismo partido y a las mismas personas. Se entiende, por lo tanto, que la estrategia de los populares ahora sea la de manchar a quien se le ponga por delante, y por el momento lo están haciendo bastante bien. Si han sido capaces de denigrar al juez que destapó la trama corrupta encabezada por Francisco Correa, ¿creen ustedes que no harán lo mismo con todos los que les acusen? Por el momento insisten en una técnica que les ha ido muy bien hasta ahora: repetir una mentira mil y una veces para que al final acabe pareciendo verdad. Y si no, al tiempo.