jueves, 17 de febrero de 2011

EL PARQUE DE LAS VISTILLAS, ¿ABIERTO O CERRADO?



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Cuando el parque de las Vistillas fue inaugurado, lo primero que se decidió por parte de nuestros representantes municipales fue que debía cerrarse al uso público a partir de una determinada hora, concretamente a las diez de la noche. Así estuvo funcionando un tiempo, pero suponemos que debió existir algún desacuerdo entre las partes, es decir, el Ayuntamiento y la persona encargada de la vigilancia del recinto, y este servicio dejó de darse. La consecuencia inmediata fue que una mañana apareció hecho pedazos el cristal o metacrilato colocado al efecto entre el borde del parque y el muro sobre el que está construido. Fue el primer aviso de las intenciones de quienes no guardan precisamente compostura en los lugares públicos ni tienen en cuenta que este tipo de destrozos los pagamos entre todos, incluida su familia. Pero la cosa ha ido más lejos y ahora podemos comprobar que la decisión de no cerrarlo ha supuesto un empobrecimiento del conjunto bastante significativo y evidente debido al daño continuado que sobre la totalidad ejercen algunos de los que usan de este espacio.

Siendo conscientes de que esto podía ocurrir y que de hecho se produce, lo extraño es que se mantenga abierto durante todo el día y que no exista vigilancia concreta sobre este espacio. En realidad, si debemos aceptar que la presencia continuada de una o dos personas sea un lujo que no nos podemos permitir sí al menos que alguien dependiente del Ayuntamiento lo abra y lo cierre en las horas que crean convenientes, y dependiendo de la estación del año en la que nos encontremos. Porque debemos recordar que si el vandalismo se da con meteorología tan adversa, no queremos ni pensar lo que ocurrirá cuando las noches nos inviten a salir a la calle o cuando los estudiantes disfruten de las vacaciones estivales. Por otro lado, como todo lo que tiene ligazón con el abuso que algunos hacen de lo que es de todos, desde la pintada de fachadas, escaparates y demás hasta el daño que denunciamos en este comentario, no tiene persecución policial que al menos metiera miedo a estos desalmados, que aumente es lo menos que podemos esperar. Otra bien diferente sería la situación si la detención de quienes dañan la ciudad en cualquiera de sus variantes sirviera como ejemplo para los que tienen o tengan en el futuro las mismas intenciones se lo piensen antes de dejar su huella.

En esta ocasión no nos proponemos obligar a nadie a que invierta en seguridad y concretamente en este recinto, pero sí que ponga en marcha su imaginación y encuentre la fórmula idónea que permita que la inversión que se ha realizado en el conjunto la podamos disfrutar por años. Desde luego, de seguir con la misma política, en sólo unos meses dejaremos de entrar y salir como lo hacemos ahora, fundamentalmente por el peligro que supondrá encontrarnos, como ocurre ahora, con cristales en el suelo, restos de alimentos y alguna que otra herramienta peligrosa por la relación directa que tiene con enfermedades venéreas y sanguíneas. Si lo pensamos detenidamente, en realidad lo que se ha construido en las Vistillas es una zona especialmente concebida para quienes quieran pasar desapercibidos mientras realizan todo tipo de actos que en otro lugar no serían aceptados de buena gana e incluso denunciados. En este punto, quien deba responsabilizarse del asunto deberá adoptar cuanto antes medidas coercitivas que eviten no sólo lo que ahora se produce como lo que está por venir, porque recordemos que en cuanto se produzca el efecto llamada, esta zona concreta del parque dejará de ser visitable para la gente de bien.

Esperemos que nuestro comentario de hoy encuentre eco en la Casa Consistorial y no tarden en decidir lo más conveniente por el bien de todas y de todos.