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Conforme transcurren los días, los profesionales de la plaza de abastos constatan preocupados que por el recinto no aparece nadie para informarles de lo que a su vez les informó el señor alcalde de la ciudad, según el cual, a primeros de febrero comenzarían las obras de la remodelación del conjunto que alberga el mayor supermercado de la ciudad. Esta actuación municipal fue anunciada en la primera legislatura del actual equipo de gobierno, y si ahora aseguran que ha llegado el momento, lo primero que debemos decir es que ya era hora y que buena falta le hace, ya que lo incuestionable es la necesidad de recuperación que muestra por todos sus rincones Y suponemos que en esta remodelación estará incluida la demolición y construcción de unas cámaras frigoríficas suficientes y eficientes, porque las de ahora, sólo por lo que anuncian o se ve desde fuera, debían estar cerradas hace años. La última gran intervención municipal en el mercado se llevó a cabo hace muchos años y fue cuando se retiraron de la plaza Rivas Sabater los puestos allí ubicados. Se integraron todos en el mismo recinto y, al tiempo que se remozaba esta plaza, se construía un aparcamiento bajo sus pies. A partir de esa fecha, parches y más parches han ido calmando los ánimos de estos profesionales, porque, de lo importante, nuestros políticos se han ido olvidando descaradamente.
Ahora, con dinero de la Junta de Andalucía de por medio, entienden los que allí trabajan que sí, que esta vez va en serio y que es cosa de días. Nosotros, que tampoco queremos echar por tierra las justificadas y legítimas aspiraciones de estas personas, nos limitamos a recordarles que, aunque las cosas de palacio siempre van despacio, en este caso, contando con que las elecciones municipales se nos vienen encima, la promesa puede acabar quedando en eso, en promesa. No obstante, aceptando que las obras no empiezan de un día para otro y que en este caso la opinión de los que ocupan los puestos de venta debe ser tenida en cuenta y, por el momento, sólo les han comunicado intenciones, pero en ningún caso por escrito, desde luego que claro no está y que quedan demasiados flecos por cortar. Por otro lado, sabiendo que la anunciada remodelación supondrá un cambio más que significativo de la totalidad del recinto, ¿han pensado en dónde reubicarán a los profesionales afectados mientras se desarrollan las obras? Es más, ¿se cerrará el recinto o se ejecutarán abierto al público?
Como ven, preguntas más que justificadas las que se hacen los comerciantes y que por el momento no han sido contestadas. A unos les han anunciado de malas maneras que pierden la ubicación actual de sus puestos; a otros, ni siquiera han tenido con ellos este detalle. Y como en nuestra ciudad lo que se lleva son anuncios de intervenciones municipales y en ningún caso realizaciones tangibles, lo menos que se nos ocurre deducir es que se trata, una vez más, de un globo sonda de escaso recorrido, porque tiene vigencia hasta el 22 de mayo próximo. Y crean ustedes de verdad que nos alegraríamos de equivocarnos en nuestra aseveración, y por supuesto que la haríamos pública, pero nos tememos que no, que todo va a quedar en eso, en una promesa vacía que sólo tiene como objetivo conseguir el voto de los más despistados. Ejemplos no nos faltan y echar mano de ellos, aunque nos canse, lo creemos positivo. Recuerden el asunto de los aparcamientos, de los que aseguraron que construirían tres y un cuarto en la corredera de Capuchinos del que por el momento nada se sabe; lo de Innonvandújar no puede ser asunto más demoledor, porque fue desarrollado desde la mentira y su único objetivo era el de engañar a su propio pueblo, que viene a ser lo peor que puede hacer un representante político por sus vecinos y vecinas. Y lo de la plaza de toros, y lo de Abanderado, y lo de los jardines de Del Val… Podíamos segur, pero no queremos darles a ustedes más disgustos por hoy. Si acaso, mañana.