lunes, 17 de septiembre de 2012

EL PARQUE NATURAL SIERRA DE ANDÚJAR NECESITA DE LA IMPLICACIÓN DE TODOS


De acuerdo con las informaciones que desde la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento se nos han hecho llegar por diferentes técnicos y la documentación pertinente, todo indica que la sierra, en el tema incendios, es como una huerfanita desamparada y con escaso futuro. Es verdad que existe una legislación desde siempre que reparte y comparte las responsabilidades, que desde los organismos implicados se trabaja en convencer a los propietarios de terrenos en ese espacio natural radicados que no pueden obviar las leyes, pero todo sigue como siempre, o lo que es lo mismo, dejado en manos de la Providencia. También es cierto que no todos los que allí tienen propiedades hacen oídos sordos a las informaciones que les llegan desde el Ayuntamiento o la Junta, pero tampoco se sienten apoyados en algo que para ellos y para el ecosistema es fundamental: ¿qué hacer con los restos de la corta y la limpieza que realizan en sus parcelas? Afortunadamente, en el momento de la denuncia pública que escuchamos en la última reunión mantenida entre propietarios, Ayuntamiento y técnicos, surgió la oferta municipal que resolverá este tema y parece que todo ha quedado a falta de los flecos propios de una decisión que debe ser compartida con otras personas y empresas.

Dicho esto, a partir de ahora parece que lo que se ha ido dejando de año en año o para cuando se pueda y si se puede, pasará a ser denunciado y posteriormente sancionado económicamente, ya que no se trata tanto de que las propiedades presenten un buen aspecto de cara a la galería como de evitar por todos los medios a nuestro alcance primero el incendio y luego su propagación, algo sencillo de producirse y que podemos observar con solo echar una ojeada a nuestro alrededor cuando recorremos la sierra. El control y la vigilancia de la Junta y el Ayuntamiento estamos seguros que contribuirá a mejorar lo que por el momento no ha sido tenido en cuenta ni siquiera por quienes en realidad serán, en caso de incendio, los más perjudicados, ya que sus propiedades son las que de verdad están en peligro de ser consumidas por un fuego incontrolado que puede acabar siendo terrible para un entorno natural tan delicado como es nuestro parque. Este año, y crucemos los dedos, hemos salido airosos después de un verano seco y caluroso como pocos y que nos ha tenido en vilo a todos, aunque especialmente a los implicados en las tareas contra incendios.

Por parte la Consejería de Medio Ambiente y la Concejalía de nuestro Ayuntamiento se han puesto en marcha una serie de controles que aseguran acabarán implicando a todos los propietarios de fincas en este espacio y les obligarán a responsabilizarse de lo que es suyo durante todo el año. Para empezar, se dotará a los domicilios de una serie de consejos y teléfonos desde los que emprender las primeras tareas para la sofocación de los conatos de incendio que pudieran darse en sus proximidades, al tiempo que para el próximo verano toda la zona dispondrá de unas cuadrillas o brigadas formadas por los propios vecinos que tendrán como objetivo precisamente realizar las primeras tareas e informar a los servicios de incendios de la situación de éste, de sus proporciones y de su importancia. Todo indica que serán dotadas de lo mínimo necesario para poder ejercer su tarea con seguridad y la rapidez que exige el fuego, como comunicadores, accesos especiales a las redes de la Junta y el Ayuntamiento, y las herramientas propias e idóneas para desenvolverse con algo de seguridad. Por supuesto, su dedicación será fundamentalmente informativa, puesto que la formación que recibirán antes de responsabilizarse de tarea tan importante se ajusta estrictamente a encontrar con rapidez la ayuda que demanda el incendio. Sin duda una novedad que destacamos y que entendemos inicia la aproximación de los dueños de las fincas por allí repartidas a sus propiedades, algo desconocido en la mayoría de los casos y que, lo queramos o no, ha contribuido en algunos casos al peligroso estado en el que se encuentra buena parte de nuestro parque natural.