lunes, 8 de octubre de 2012

EL DETERIORO DEL MEDIO AMBIENTE ES IMPARABLE

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Lo queramos o no, aunque evitemos generalizar porque no sería justo, tenemos que admitir que todo lo que tiene relación con el medio ambiente, con la sostenibilidad del ecosistema, es algo que no es que nos preocupe muy poco, sino nada de nada. Con darse una vuelta por este histórico camino, y sin necesidad de hacerlo al día siguiente de algún evento que haya aportado más personas de las habituales, como es el caso de este pasado fin de semana, asumiremos de inmediato que desde luego equivocados no estamos en nuestras apreciaciones; es más, estamos por asegurar que incluso irían ustedes más lejos que nosotros en sus calificativos. Y nada de reclamar a la autoridad que haga uso de los poderes que tiene depositados y los haga valer frente a semejante despropósito, porque nos equivocamos del todo. Este tipo de situaciones se nos irían de las manos por cuanto exigiría un seguimiento casi particular, persona a persona, de la totalidad de los peregrinos que por allí discurren, y es evidente que es inviable. Sin embargo, sí que agradeceríamos una actitud más comprometida por parte de los oficialmente implicados en la vigilancia y cuidado de estas zonas, independientemente de las responsabilidades que a cada una de ellas le correspondan. Y es el momento. Es ahora cuando comienza la cuenta atrás de lo que en solo unos meses se convocará desde el mundo mariano y que atraerá a miles y miles de personas al encuentro con María de la Cabeza.

Sinceramente, no sabemos la fórmula ni tampoco si lo que necesitan estos trechos serranos es la colocación de papeleras cada cinco metros, pero sí que estamos hartos de que, a caballo o a pie, los que los habitualmente los visitan, aunque repetimos que no son todos, parecen tener un especial interés en dañar la naturaleza que encuentran a su paso. Si se trata de confirmar que su cultura medioambiental es nula, no hace falta que nosotros lo reafirmemos, porque demostrado está, aunque al mismo tiempo confiamos en que en las próximas visitas todo será distinto y que su comportamiento será más realista y por tanto más cuidadoso. Por supuesto que es un deseo, un sueño si quieren, pero lo compartimos con ustedes porque estamos convencidos, y más con lo que los técnicos nos han contado, de que la situación es irreversible e irrecuperable en algunos de estos vericuetos marianos.

Solo nos queda apelar a quienes pueden verse fotografiados en nuestro comentario y convencerles de que no estaría de más que se plantearan qué les quieren dejar a los que vienen detrás, porque sus mayores al menos les han permitido disfrutar de un entorno magnífico que ellos no han sabido cuidar como éste merece.