miércoles, 3 de octubre de 2012

LOS PROBLEMAS DE LA CIUDADANÍA

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Hoy todo está ligado a la crisis y no porque esté de moda ni mucho menos, sino porque cada día que transcurre la padece más gente, porque más ciudadanos son desahuciados, porque más personas se ven obligadas a buscar algo de comida en los contenedores, porque son miles los niños que pasan hambre y otros tantos los que están mal nutridos, porque son cientos las empresas que echan el cerrojo y porque el aumento del número de desempleados se ha disparado. Si con todas estas razones alguien deduce que la mayoría de los que damos la cara en los medios de comunicación estamos intoxicados, pues tendremos que aceptarlo, pero se equivocan interesadamente. Si acaso, que todo hay que desmenuzarlo en beneficio de la verdad, lo que estamos es solidarizados con quienes tanto padecen la crisis que, volvemos a repetir, ellos no han generado ni de lejos.

En Andújar, con un Ayuntamiento que también ha sido vapuleado por la situación económica que padecemos, tampoco en esta ocasión somos diferentes a los demás, es decir, que la problemática general de las administraciones locales no hace distinciones y somete a sus presupuestos a recortes drásticos y dramáticos en favor de una contabilidad viable y sostenible. Por lo tanto, la totalidad de las acciones que dependen de su control están supeditadas a exigencias hasta ahora desconocidas y escasas son las que salen airosas de ellas, por no decir ninguna. Paciencia es lo que se pide desde la Casa Consistorial y altura de miras para entender las razones de tanta escasez y de que cada día que pasa el brazo del Ayuntamiento se quede más corto. 

Recurrimos de nuevo a recordarles que los tiempos exigen de todos nosotros solidaridad. Y mucha, porque las necesidades han superado incluso a las organizaciones que se dedican a controlar los padecimientos y necesidades ajenas. Es tiempo de sentido común, de razonar desde la sencillez. Es tiempo de compartir y de controlar los excesos, especialmente los alimenticios, porque, como diría Ghandi, lo que comemos en exceso e incluso sin ganas se lo quitamos a quienes pasan hambre.