Hoy todo está ligado a la crisis y no
porque esté de moda ni mucho menos, sino porque cada día que transcurre la
padece más gente, porque más ciudadanos son desahuciados, porque más personas
se ven obligadas a buscar algo de comida en los contenedores, porque son miles
los niños que pasan hambre y otros tantos los que están mal nutridos, porque
son cientos las empresas que echan el cerrojo y porque el aumento del número de
desempleados se ha disparado. Si con todas estas razones alguien deduce que la
mayoría de los que damos la cara en los medios de comunicación estamos
intoxicados, pues tendremos que aceptarlo, pero se equivocan interesadamente.
Si acaso, que todo hay que desmenuzarlo en beneficio de la verdad, lo que
estamos es solidarizados con quienes tanto padecen la crisis que, volvemos a
repetir, ellos no han generado ni de lejos.
En Andújar, con un Ayuntamiento que
también ha sido vapuleado por la situación económica que padecemos, tampoco en
esta ocasión somos diferentes a los demás, es decir, que la problemática
general de las administraciones locales no hace distinciones y somete a sus
presupuestos a recortes drásticos y dramáticos en favor de una contabilidad
viable y sostenible. Por lo tanto, la totalidad de las acciones que dependen de
su control están supeditadas a exigencias hasta ahora desconocidas y escasas son
las que salen airosas de ellas, por no decir ninguna. Paciencia es lo que se
pide desde la Casa Consistorial
y altura de miras para entender las razones de tanta escasez y de que cada día
que pasa el brazo del Ayuntamiento se quede más corto.
Recurrimos de nuevo a recordarles que
los tiempos exigen de todos nosotros solidaridad. Y mucha, porque las
necesidades han superado incluso a las organizaciones que se dedican a
controlar los padecimientos y necesidades ajenas. Es tiempo de sentido común,
de razonar desde la sencillez. Es tiempo de compartir y de controlar los
excesos, especialmente los alimenticios, porque, como diría Ghandi, lo que
comemos en exceso e incluso sin ganas se lo quitamos a quienes pasan
hambre.
