martes, 2 de octubre de 2012

PRIMEROS DE MES E INICIO DE TRIMESTRE

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A nivel político, las previsiones menos agoreras avisan de que tampoco el nuevo año por estrenar viene con el pan debajo del brazo. Al contrario, los datos apuntan a que no se creará empleo, la economía no renacerá de sus cenizas ni algo parecido y que, consecuentemente, todo irá a peor para las mismas personas de siempre, o sea, los que andan hipotecados, los que se han quedado sin Medicina gratuita, los que se encargan de llevar ayuda a los más necesitados porque no reciben alimentos y ropa en cantidad suficiente para abastecer las demanda que controlan; para los sin trabajo, etc. Sin embargo, viendo la fuerza y el convencimiento con el que el Gobierno y sus ministros anuncian recortes y más recortes al tiempo que aseguran sin ruborizarse que los brotes verdes ya se divisan por el horizonte, no acabamos de aceptar el panorama tan negro que anuncia la parte contratante en este asunto, o lo que es lo mismo: nosotros.

Al trabajo que han realizado los psicólogos, sociólogos, economistas y maestros en la oratoria política con sus pupilos no podemos ponerle pegas, porque ha sido y está siendo de una perfección y un acabado sencillamente exquisitos. Solo hay que observar a cualquiera de ellos cuando se dirige a las cámaras televisivas para comprobar que, cuando mienten o cuando anuncian que los malos tiempos pasarán pronto, no se les mueve un músculo ni se percibe un parpadeo de más. La sonrisa aparece y desaparece cuando conviene y cuando, como en el caso del ministro Montoro, que se reía incluso anunciando  que subirían los impuestos, se le llama a capítulo y, luego de un curso acelerado para reconducir esta evidente anomalía, no vuelve a caer en la tentación. Y es que la puesta en escena siempre ha sido importante, y cuando se trata de política y los tiempos no son precisamente los mejores para caer bien entre la ciudadanía, el asunto alcanza la máxima categoría. 

Lo decíamos ayer y lo repetimos hoy: la situación económica que padece media España y la  otra media anda preocupada por la evolución de los acontecimientos, debe interpretarse con absoluta profesionalidad si no se quiere caer en errores de complicada solución. Para empezar, porque han sido muchas las decisiones adoptadas por el Gobierno y escasísimas las que han contado con apoyo popular. De hecho, lo que está ocurriendo en todo el país y lo que se oye en las manifestaciones desde luego que no infunden tranquilidad a nadie. Y los que no quieran verlo están abocados a torear con malos tiempos.