Aunque las denuncias más frecuentes que nos
encontramos del seguimiento que ha efectuado la Guardia Civil de
Tráfico sobre los autobuses escolares, con un total casi cuatro mil, han sido
variadas, el hecho, sin embargo, de que
cinco conductores hayan sido denunciados porque conducían bajo los efectos del
alcohol, nos ha impactado por lo increíble que resulta que profesionales
dedicados a llevar y traer a menores cometan semejante barbaridad. Desde luego,
flaco favor le hacen a este importante colectivo, ya que este tipo de delitos
acaba salpicando a la totalidad del gremio por la importancia que tiene. En
cuanto a las denuncias más frecuentes detectadas por los agentes de Tráfico,
destacar que han sido sobre todo por irregularidades administrativas, ya que
1.442 autocares han sido denunciados por incumplir la obligatoriedad de llevar
la autorización especial de transporte escolar y 232 han sido sancionados por no tener el seguro de
responsabilidad civil ilimitado.
En esta campaña, que se ha mantenido durante siete
días, que comenzó el pasado 12 de noviembre, otros 123 vehículos no llevaban la
señal de transporte escolar y otros 14 no pasaron la Inspección Técnica
de Vehículos, detalle que tampoco es despreciable si tenemos en cuenta la
importancia que tiene en general para la seguridad de todos superar las pruebas
a que son sometidos los vehículos que acuden a estos controles, y en particular
por tratarse de vehículos dedicados al transporte de personas. En cuanto a las condiciones técnicas y
elementos de seguridad de los autocares, los agentes han denunciado a 133 por
irregularidades en las puertas de servicio y emergencias y en los dispositivos
de accionamiento, y a 34 en relación con los cinturones de seguridad u otros
sistemas de retención homologados, la mayoría, atención, porque no se usaban. Sin
embargo, desde octubre de 2007, tanto en España como en el resto de países
miembros de la Unión
Europea , se deniega la matriculación a cualquier autobús que
no tenga instalados los sistemas de retención.
Por otra parte, 20 conductores han sido denunciados
por exceder en el tiempo de conducción o minoración del descanso y otros 62 por
no llevar a bordo del autocar una persona encargada del cuidado de los menores,
cuando así procedía y saben que es obligatoria la presencia de ésta. Otra
infracción cometida por los conductores de transporte escolar ha sido la de
conducir a velocidades superiores a las permitidas, precepto por el que se ha
sancionado a dos de ellos. Con independencia de esta campaña intensiva, por
supuesto que la Guardia
Civil seguirá realizando inspecciones de este tipo de
transporte durante todo el curso escolar.
Como les decíamos antes, lo que nos extraña y nos
preocupa es el hecho de que cinco de los conductores que han sido controlados
mientras conducían iban bebidos. Y es que se trata de una frívola
interpretación de su trabajo y representa un serio peligro para la integridad
física de los menores que viajan en el autobús. Si ya es incomprensible que
conduzcamos bebidos cuando viajamos en solitario o acompañados de la familia,
mucho más lo es cuando nuestra tarea, el trabajo porque el que somos
remunerados, consiste en hacer llegar
sanos y salvos a los escolares hasta el centro escolar y sus domicilios. Por lo
tanto, si de este abuso de bebidas alcohólicas se desprende para los
denunciados una sanción ejemplar, a nosotros nos parecería lo más ajustado a la
realidad, ya que serviría para que los que son propensos a cometer el mismo error eviten caer en la tentación.
