jueves, 8 de noviembre de 2012

FLACO FAVOR A LAS MUJERES QUE SUFREN VIOLENCIA DE GÉNERO

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La noticia confirma que la Guardia Civil ha desarticulado en Almería una red que ofrecía a mujeres marroquíes regularizar su situación en España y obtener una subvención simulando tener una relación sentimental con compatriotas y ser víctimas de violencia de género. Han detenido a dieciocho personas, todas marroquíes, como supuestas autoras de los delitos de denuncia falsa y simulación de delito, amenazas, coacciones, falsedad documental y pertenencia a organización criminal, a las que al menos se les imputan catorce denuncias falsas por violencia de género. El trabajo de esta red consistía en contactar con varones marroquíes con situación administrativa regularizada en España, a los que les ofrecían entre 2.000 y 4.000 euros por simular ser pareja y agresor de la mujer bajo la promesa de que, cuando ésta consiguiera su residencia legal en España, retiraría la denuncia y la causa se archivaría sin que quedasen antecedentes. Así, una vez interpuesta la denuncia y con la sentencia provisional, las mujeres acudían a la Oficina de Extranjeros de Almería y  presentaban una solicitud de residencia y trabajo por circunstancias excepcionales, conforme a su consideración de víctimas de violencia de género, así como la petición de una subvención de 400 euros. Estas ayudas, en los casos investigados hasta el momento,  eran concedidas en el plazo de un mes.

Cuando las mujeres conseguían su regularización, abonaban al supuesto autor la cantidad económica acordada, así como a los miembros de la organización la cantidad previamente pactada con ellos por encargarse de todos los trámites. También se han detectado varios casos en los que los hombres se vieron obligados a participar en estas prácticas bajo coacciones y engaños, al negarse a hacerlo en un primer momento. Entre los detenidos se encuentran los tres organizadores de la trama, además de otros seis hombres y nueve mujeres que participaron en los hechos. Hasta el momento, la investigación ha podido determinar la implicación de los detenidos en al menos catorce delitos de denuncias falsas por violencia de género, con las que pretendían obtener la regularización de su situación e iniciar la tramitación de una subvención.

La investigación de este caso se inició después del verano, cuando se detectó un aumento significativo de denuncias por violencia de género entre ciudadanos marroquíes en las que coincidían una serie de características y patrones comunes. Una de las detenciones se produjo en el puerto de Almería, cuando una de las denunciantes intentaba regresar a su país de origen al conocer la actuación policial que se estaba desarrollando.

Esta es la noticia y éstas sus consecuencias, es decir, los delincuentes en prisión y la red desarticulada, pero queda en el aire un peligroso ejemplo de lo fácil que resulta en nuestro país echar por tierra situaciones reales de violencia contra la mujer y las políticas implantadas a favor de erradicar esta lacra. Los marroquíes implicados en el caso, por otra parte, mientras eran descubiertos o no, lo que evidenciaron en público es que para ellos el maltratado hacia la mujer es algo normal. Por otra parte, también refleja la facilidad con la que estos emigrantes se han hecho de las costumbres españolas a este respecto y el escaso control que se lleva por parte de las administraciones que se encargan de regularizar la situación de estas mujeres. Por supuesto, destacar sus conocimientos teatrales, que son los que les han permitido disfrutar de unos ingresos extras hasta que por fin fueron descubiertos. Y quizá por la avaricia, porque de haberlo ejecutado con más cautela y espacio, es posible que aún estuvieran disfrutando con esta mentira.