lunes, 12 de noviembre de 2012

INCOMPETENCIA INSUFRIBLE

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Aunque con todas las reservas que convienen al caso, afortunadamente y por el momento las aguas del Guadalquivir han pasado por nuestro término municipal sin daños. Es cierto que el nivel que ha alcanzado estos días habría superado y con creces la cota del año pasado, pero para algo se hacen las obras y está claro que las desarrolladas alrededor del margen del río y hasta la presa de Marmolejo han supuesto un alivio real para los implicados en inundaciones anteriores. Con todo, la plataforma ciudadana que plantea los retos a la Junta de Andalucía y al Gobierno de la nación a través de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, no observa intención clara de que en lo que queda por hacer, que recuerden se ciñe casi exclusivamente a la eliminación de la presa de Marmolejo, exista un decidido interés político. De hecho, de los encuentros que con este fin han mantenido con los partidos políticos representados en nuestro Ayuntamiento, deducen que el próximo jueves conseguirán el respaldo oficial que necesita este tema antes de reclamar, una vez más, ante las instituciones andaluzas y españolas la desaparición de la dichosa presa.

Lo que se desprende de tema tan trascendente para la ciudad entera, que viene de lejos y que ha supuesto un trabajo social y político de mucha envergadura, es que la clase política está limitada en sus decisiones en el momento que se encuentra ante un asunto en el que está implicada una empresa de la importancia de Endesa-Sevillana, que es quien de verdad se ha convertido a lo largo de todos estos años en la única protagonista de una delicada situación que ha proporcionado a lo largo de los años infinidad de desencuentros entre las partes afectadas, miles y miles de euros en diferentes inversiones, graves inundaciones y la negación sistemática del pago de los daños sufridos en tierras y viviendas. El hecho de que exista escaso interés político por la situación tan delicada que mantiene nuestro término municipal con el río Guadalquivir es evidente que marca a fuego los límites oficiales en los que se desenvuelve y en donde convergen las reclamaciones de unos y las negativas de otros. Por el momento, después de las últimas inundaciones padecidas, lo del abono de las indemnizaciones a las que tienen derecho los afectados anda por los juzgados, y todo indica que ahí seguirán algunos años.

Una vez más, desgraciadamente comprobamos que los más débiles, los que no han hecho nada para que el agua les llegue hasta sus propiedades y los que menos medios económicos tienen para remontar el vuelo, se ven obligados por los grandes y no menos por la inmensa burocracia en la que deben desenvolverse, a invertir lo que no tienen en intermediarios con capacidad para enfrentarse con poderosos y políticos en busca de justicia. Por el momento, dejando a un lado la inversión millonaria de hace unos años y que quedó sin terminar justo a la llegada del nuevo Gobierno de la nación, que decidió casi al día siguiente de tomar posesión de sus respectivos cargos, que ya se había hecho demasiado y que Andújar y su problema dejaría de ser prioritario para pasar al capítulo de cuando se pueda, se mantienen algunas deficiencias. Lo que ha acontecido a partir de ese momento ha dejado de ser noticia que no tenga que ver con obviar el problema, tanto la realidad del río y las posibles inundaciones como las indemnizaciones. Se ha aparcado el asunto al tiempo que a los propietarios de esas tierras se les ha puesto en lista de espera para cuando sea posible, aunque todo indica que en realidad de lo que tratan es de que esperen y se cansen de reclamar, que es lo mismo que decir que dejen de molestar.

Este punto, sin embargo, por lo que anuncia la plataforma y por los ánimos tan caldeados que observamos en todos ellos, no lo aceptan como parte de sus legítimas aspiraciones a que le sean abonados los daños sufridos por las pasadas inundaciones. En cuanto al papel que juegan en todo este asunto los partidos políticos con representación municipal, pues lo mismo de siempre, es decir, absoluta desgana por intervenir en el proceso y cuidando en extremo los pasos que dan sobre el terreno movedizo que representa el problema de Andújar para sus respectivos partidos. Por lo tanto, los que más justicia piden suelen ser aquellos sin ninguna influencia en las instituciones; los otros, los grandes, dependiendo del nivel de implicación que los resultados electorales les han proporcionado, escurren el bulto mientras sus contrincantes harán todo lo contrario. En medio, insistimos, los que menos culpa tienen y los más necesitados. Que es una injusticia lo sabemos; ahora de lo que se trata es de que se haga justicia con ellas y ellos, para lo que es imprescindible el apoyo de sus vecinas y vecinos.