martes, 13 de noviembre de 2012

LA DACIÓN EN PAGO VERÁ LA LUZ EN POCO TIEMPO

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Lo de entregar la vivienda hipotecada y perder de vista la hipoteca que hasta ese momento nos ha tenido sin sueño, o lo que es lo mismo: la dación en pago, camina lentamente hacia su desaparición, aunque aceptemos que por fin, luego de cuatrocientas mil desahucios en toda España desde 2008, parece imparable el proceso. Lo que más molesta de todo este lío que entre unos y otros han organizado y que no han sido capaces de ponerse de acuerdo hasta que la vergüenza les ha obligado a mover ficha, es que no tardarán en situarse delante de los atriles con sus respectivos logotipos detrás ocupando toda la pantalla del televisor diciéndonos que, gracias a ellos, a su entrega, a su preocupación y entusiasmo, se ha eliminado, eso sí, con condiciones, el sistema oficial que obligaba a los deudores que habían firmado una hipoteca con una entidad bancaria a salirse de su vivienda y, además, terminar de pagar el dinero que restaba hasta ese momento.

Han tenido que suicidarse dos personas, más tres intentos controlados, para que hayan decidido, PSOE y PP, reunirse en busca de soluciones para un problema al que nunca les han dedicado siquiera algo de su tiempo. Ellos han sido los artífices absolutos de todo lo que ha ocurrido hasta ahora, por su frialdad, por el desconocimiento que tienen de los problemas de la ciudadanía, por el menosprecio con el que han recibido las miles de firmas que suplicaban su intervención… Sencillamente, porque ha demostrado no tener sentimientos, porque avisados estaban. El que ahora pongan en marcha la máquina que probablemente permita la dación en pago es algo que debió hacerse con tiempo; solo era necesario algo de compasión y de comprensión, pero es evidente que la clase política, una vez aupada a puestos de relevancia en donde tocan poder, dejan de tener contacto con quienes precisamente los catapultaron, sin duda erróneamente, a las posiciones que ahora ocupan.

Afortunadamente, el denostado movimiento del 15-M puso en marcha, paralelamente, a una serie de ciudadanos que se reunían en un grupo heterogéneo sin domicilio fijo y repartido por toda la geografía nacional conocido como “stop desahucios”, que han sido los verdaderos artífices de lo que podíamos empezar a llamar milagro. Ellos y ellas han conseguido el apoyo de los jueces, de la policía local y nacional, de los cerrajeros, de ayuntamientos y diputaciones, de alcaldes y de concejales. Pero han ido más lejos y han sido capaces de reunir a su alrededor a cientos de miles de personas prestas y dispuestas a acudir allí donde se producía un desahucio a dar su apoyo y a complicar la labor policial y judicial. Este movimiento social, y no los políticos ni los banqueros como ahora nos quieren vender, han sido los autores de semejante cambio de orientación en la política que hasta ahora regía cuando de liquidar la deuda hipotecaria se trataba. Su presencia, sus ánimos, sus desgarrados gritos y su decidido enfrentamiento con las fuerzas del orden han bastado para conseguir un protagonismo de tal magnitud que ha resultado ser una denuncia en sí mismo y avergonzar, si es que ello es posible, a quienes tienen la ineludible obligación de facilitarnos la vida, que para eso los hemos elegido.

Nadie como ellas y ellos nos han mostrado la verdad, nos ha informado de las verdaderas intenciones de banqueros y políticos, que delante de nuestras narices se han dedicado a expoliar el dinero de todos a favor de los que precisamente no tienen problemas económicos en sus casas. Finalmente, decirles a las personas que han perdido la vida a causa de este problema, que no ha sido en balde su muerte, que gracias a ella y a él el futuro de quienes como ellos dependía de una sentencia judicial, hoy es radicalmente diferente. Gracias.