lunes, 27 de mayo de 2013

¿ACABARÁ AZNAR VOLVIENDO A LA POLÍTICA ACTIVA?

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Es evidente que la noticia de estos días está ligada al expresidente Aznar, que, en unas declaraciones realizadas el pasado martes, vino a decir que estaría dispuesto a volver a la política si su partido se lo pidiera, decisión respetable si tenemos en cuenta que todas las personas tenemos derecho a hacer lo que queramos siempre, eso sí, que el resto de implicados estén de acuerdo con ella, en este caso con la de volver o quedarse donde está. De otra forma ni siquiera debía tenerse en cuenta su deseo, y eso es precisamente lo que ha ocurrido entre muchos de los máximos dirigentes del Partido Popular, que han coincidido en que los tiempos que corren lo que necesitan son manos que ayuden y no discursos desestabilizadores a los que no encuentran respuesta sin verse abocados a la crítica, que por cierto no ha faltado en algunos de ellos, que ni entienden ni quieren analizar las respuestas de Aznar. La verdad es que el expresidente, queriéndolo o no, con intención o no de dañar a su propio partido, del que por cierto es el presidente de honor, se ha expresado sobre la realidad de España casi responsabilizándolo del caos en el que se desenvuelve la vida de los ciudadanos y la propia política.

En el caso del ministro Montoro, al que le ha informado que es el momento de bajar los impuestos, porque se puede y se debe, le ha venido a decir que a él también le gustaría poder bajarlos, pero que las añoranzas melancólicas debería dejarlas para otro día, porque la realidad es la que es y los milagros no existen. El ministro está convencido de que la situación económica del país no admite ni siquiera este tipo de planteamientos. En la misma línea ha estado Soraya Sáenz de Santamaría, que aseguró que el Gobierno trabaja para sacar adelante el país. Y precisamente por eso agradecía especialmente todas las aportaciones que se puedan hacer para que en este país se vuelva a crear empleo. Convencido de que no ha sido el mejor momento para que el señor Aznar hiciera esas declaraciones, el presidente gallego ha afirmado que el Partido Popular  es un partido de lealtades; ha sido leal con el presidente Aznar, es leal con el expresidente Aznar y eso significa, en consecuencia, que tiene una lealtad inquebrantable con el presidente Rajoy.

La contundencia de las declaraciones que hemos tenido oportunidad de leer y escuchar en los medios de comunicación avisan a navegantes y a los interesados en desestabilizar el partido, que lo que cuenta ahora es España y que todo lo demás debe rechazarse en beneficio de un discurso compartido por la totalidad de los militantes populares, que, nos dicen, observan en las declaraciones del expresidente un interés desproporcionado por volver a la política con un discurso repleto de añoranzas hoy irrealizables. En realidad, lo que haría es incorporarse a la política activa, porque todos sabemos que irse no se ha ido nunca. De hecho, desde la Fundación Faes no ha cesado ni un momento de formar a militantes y responsables del partido, y sus largos y tediosos lemas impresos en veinte o treinta folios siguen siendo textos de mesita de noche para quienes, desde el partido, quieran prosperar en el complejo mundo de la política activa. No de otra forma se entiende la personalidad de muchos de ellos, incansables y decididos a estar en primera línea y de enfrentarse con cualquiera y en donde prefiera. Algunos de ellos y ellas, evidentemente los mejores, están ahí, al frente de las cámaras televisivas mostrando su gran capacidad para convencer a quienes tengan a bien escuchar su convincente mensaje y, lo que es mejor, conseguir su militancia.


Lo que pase por la cabeza del expresidente es algo que solo él sabe, es decir, que es posible que se trate de una estudiada puesta en escena del que fue presidente de nuestro país o realmente lo que desea con todas sus fuerzas es coger las riendas del maltrecho futuro de todos nosotros. Sea lo que sea, el tiempo lo dirá y estaremos pendientes de la evolución de los acontecimientos.