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Los tiempos exigen imaginación cuando
de controlar a un colectivo importante de personas se trata, y en este caso
está más que justificada la nueva campaña lanzada por la Dirección General
de Tráfico, según la cual lo de moderar el uso del vehículo y proponer
medios alternativos de viaje es la primera recomendación que se nos hace
para reducir el número de muertos en la carretera. La Semana Mundial de la Seguridad Vial de
Naciones Unidas, a celebrar entre el 6 y el 13 de este mes, y el Día Europeo de
la Seguridad Vial ,
que fue el pasado día 6, ha
sido elegida por Tráfico para concentrarse especialmente en la seguridad de los
peatones porque son los más vulnerables. De hecho, lo confirma el que el número
de fallecidos preocupe tan especialmente a la Unión Europea , y es
que de las 30.000 personas que perdieron la vida en la carretera el año pasado,
más del 20 % eran transeúntes. Es decir, que la realidad muestra una cifra que
supera los seis mil atropellos con causa de muerte y que nuestro país aporta
más de quinientos anualmente.
Uno de los principales objetivos dela Dirección General
de Tráfico es el de proporcionar espacios seguros de movilidad para peatones,
aunque no aporta qué tipo de políticas paralelas activará en favor de la
consecución de este objetivo. Si acaso, la promoción de zonas infantiles que
aporten seguridad a los trayectos de los más pequeños, con la puesta en marcha
de caminos escolares seguros, algo que queda muy bien como proyecto, pero que
en realidad se trata de una propuesta en la práctica inviable si tenemos en
cuenta la localización de la mayoría de los centros escolares. Los que se han
creado y que en estos momentos son referencia para la consecución de este
objetivo, se basan en que los menores puedan acudir al colegio y regresar
a su casa a pie o en bicicleta a través de caminos seguros. La figura del
mayor, que es el grupo de edad que más atropellos sufre, es también
objetivo de esta misma política y se espera que estos mismos espacios o rutas
los puedan compartir con los menores.
Uno de los principales objetivos de
Evidentemente, la actitud o disposición de los ayuntamientos a este tipo de políticas no será sencilla, y más si deben ser las corporaciones locales las que aporten el dinero para la construcción o delimitación de estos espacios. Por lo tanto, son a los primeros que deberán convencer y de los que necesitarán toda la ayuda posible. Por el momento, lo de lo añadir seguridad en determinadas áreas o zonas de las ciudades para que estos dos grupos de personas puedan disfrutar de un espacio casi exclusivo para ellos es algo que demanda tiempo y esfuerzo económico. No obstante, si aisladamente se consiguiera la implicación de un gobierno municipal dispuesto a mejorar la seguridad en su ciudad, representaría un primer paso de gran valor para el resto de municipios y beneficiaría, repetimos, a dos de los colectivos más dañados por el tráfico rodado.
Lo evitable, por inútil y absurdo, son las actitudes más o menos creadas para la ocasión, como sería la semana del tráfico y la seguridad vial que finaliza el próximo día 13. Y la razón es por sí misma suficiente, puesto que de lo que se trata es de salvar vidas, y nada menos que las de las treinta mil personas que fallecen anualmente en