jueves, 23 de mayo de 2013

REDUCCIÓN DEL SUELDO DE LOS FUNCIONARIOS Y DESAPARICIÓN DE AYUNTAMIENTOS

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Si nadie lo remedia ni las manifestaciones que estamos seguros convocarán los nuevamente agredidos funcionarios, especialmente los de las Administraciones locales, o lo que es lo mismo, los de los ayuntamientos, lo que por el momento es un anuncio de intenciones se convertirá en realidad en poco tiempo. El asunto es que el ministerio que gestiona el señor Montoro ha anunciado que volverá tocar el sueldo de los empleados de los ayuntamientos a la baja, aunque ha matizado que no lo hará rebajando sus nóminas y sí limitando las posibles subidas a las que tuvieran derecho. Por supuesto, no se asume que con esta medida se pretenda rebajar los sueldos de los empleados públicos, ni tampoco que tengan previsto modificar sus estatutos; en todo caso, ajustar los sueldos a  la realidad del país y al trabajo que desarrollan.


Desde la Federación Española de Municipios y Provincias, presidida por un alcalde popular,  nos ha llegado también su opinión y ésta lo que hace es dejar constancia que lo que se quiere realmente es limitar los crecimientos que, con el paso de los años, se pudieran aprobar para funcionarios diferentes, y no solo de los locales, ya que esta posible decisión involucraría a todas las Administraciones del Estado. Y se acaba insistiendo desde esta federación de municipios que el Gobierno no tiene intención de recortar el sueldo actual de los funcionarios sencillamente porque no entra en esa cuestión y sí en la evolución futura del crecimiento de los sueldos. Es decir, un estudiado asunto que ha visto la luz cargado de incógnitas y de sí, pero no, algo muy habitual en el Ejecutivo, que no duda en aplicar lo que le interesa, y parece que el tema de los sueldos de los empleados municipales lo tiene en el punto de mira desde hace tiempo. 

En realidad, lo que interesa al Gobierno es que con esta medida y la reforma de la Administración local se ahorraría 8.000 millones de euros y todo lo demás son cuentos chinos. De hecho, si nadie lo remedia, ya tiene hasta fecha de implantación, que se anuncia para el  1 de enero de 2014, y que eliminará, además, a los municipios supuestamente ineficaces por su incapacidad para gestionar servicios y que tengan menos de 20.000 habitantes. Esto quiere decir que obligaciones tan implantadas como sería el control de los cementerios, la recogida de residuos, el agua potable o la pavimentación de calles quedarían en manos de las diputaciones, a las que iría la financiación y también una buena parte del personal municipal. Consecuentemente, los entes locales quedarían como interlocutores necesarios con las diputaciones hasta que, pasados cinco años, presenten un plan de viabilidad para recuperar las competencias que les retiraron.

Por los datos que tenemos, esta medida se llevará por delante como mínimo cinco mil ayuntamientos que no alcanzan la cifra de veinte mil habitantes, que tienen los días contados porque perderán la gestión de los servicios que ahora atienden. La nueva Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local se va a presentar a la organización nacional que controla a todos los ayuntamientos españoles para su discusión y posible apoyo, aunque no parece que vaya a contar con el respaldo de todos los partidos políticos, que ya han anunciado su rechazo por absurda e ineficaz. De hecho, en las propias filas del Partido Popular se anuncian desacuerdos con las decisiones del ministro, que persigue un único objetivo y éste es el de ahorrar ocho mil millones de euros. De entre las medidas a tomar destaca las que dejarán sin sueldo a miles de alcaldes, decisión polémica por demás y que se basa en que, al pasar la práctica totalidad de  las funciones de los ayuntamientos directamente a las diputaciones provinciales, éstos se quedarían sin tareas y no podrían justificar sus nóminas.