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El traqueteo político nacional nos proporciona
infinidad de argumentos de los que obtener información y llegar a conclusiones
relacionadas con el devenir del país. Por ejemplo, sabemos que sobre el
Gobierno, y especialmente sobre su presidente, señor Rajoy, pesa una moción de
censura que ha sido presentada por Unidos-Podemos. Las razones que expone el
que se postula como presidente, señor Iglesias, la corrupción que protagoniza
el Partido Popular y que, según ellos, nos está llevando a la deriva. Otra
noticia que se ha colado a la primera página de la actualidad nacional, el
papel fundamental que está jugando el señor Quevedo, a la sazón el único
representante canario en el Congreso de los Diputados, que ha sido objetivo directo
del Gobierno para aprobar los presupuestos de este año. Parece mentira, pero
esto es lo que hay: el partido menos representado en el hemiciclo tiene un
protagonismo fundamental para que las cuentas del Estado salgan adelante en el
próximo pleno del Congreso. Naturalmente, gratis no le va a salir a los
populares el sí de este diputado, ya que ha sabido torear la situación con
estilo y oficio y obtendrá beneficios directos para las islas. De hecho, por lo
que se ha anunciado por las dos partes, cientos de millones serán los que este
pequeño partido canario, Nueva Canarias, se llevará de los presupuestos
generales, beneficiando de esta forma a los allí residentes en apartados tan
importantes como los viajes entre islas, los impuestos sobre productos de primera
necesidad y otras ventajas que suponemos agradecerán los residentes en las
Islas Afortunadas en la próxima cita electoral.
La importancia que acaban adquiriendo los partidos que
representan a sus respectivas comunidades, sin necesidad de reclamar trasnochados
nacionalismos, lo vemos reflejado en este caso, puesto que él solo ha
conseguido, por ejemplo, más dinero para su tierra que nosotros, los andaluces,
aportando el mayor número de representantes tanto del Partido Socialista como
del Popular. El freno que encontramos al paso y que conocemos como disciplina
de partido, condiciona por completo cualquier intento de tomar iniciativas en
favor de Andalucía y el futuro de sus moradores. Ejemplos tenemos más que de
sobra para justificar nuestro comentario, aunque Cataluña y el apoyo que hizo a
los Gobiernos de Felipe González y de José María Aznar, confirman que el buen
uso de los votos de los nacionalistas, además de saber venderlos
inteligentemente, permiten a estas comunidades auparse a puestos de privilegio
cuando de recibir inversiones del Estado se trata. Con diferencia, Cataluña ha
sido la región española en la que más dinero se ha invertido desde la implantación de la democracia. Las que
menos, las de siempre: Extremadura y Andalucía. Los partidos políticos que
fijan sus objetivos en la política nacional no tienen por costumbre preocuparse
de los territorios que les son fieles y de donde obtienen los votos, como es el
caso de nuestra tierra, que viene votando mayoritariamente socialismo y populares,
y más concretamente nuestra provincia, que lo hace desde la primera cita
electoral, y a las pruebas nos remitimos.
La lección que ha dado al Estado el diputado canario
señor Quevedo, que ha conseguido una bolsa repleta de millones de euros para su
tierra, seguro que sin esperárselo cuando consiguió su escaño para venirse a
Madrid, parece que ha despertado el interés de quienes siempre han andado entre
los críticos y que, si no fuera porque las experiencias nacionalistas de
nuestra tierra han sido en general muy desagradables y ni siquiera conviene
recordarlas, otra sería la realidad de Andalucía.