miércoles, 21 de noviembre de 2007

EL AGUA PARA EL SANTUARIO ¿DE NUEVO PROMESA ELECTORAL?



Hace unas semanas se anunció oficialmente que las obras de la estación de autobuses reiniciarían su actividad y culminaría el proyecto de ampliación en curso y detenido hace meses. Al día de hoy, lo que se percibe desde fuera, y no es precisamente un recinto cerrado que no permita ver lo que ocurre en el interior, es que allí nadie ha movido un dedo y que, por lo tanto, todo sigue como estaba. Es posible que la fecha dada por el político responsable fuera elegida al azar o que la empresa no haya cumplido con su obligación, pero la realidad es la que es y no nos queda más remedio que reclamar lo que es nuestro. No tendría sentido, en esta línea, que reclamemos a nuestra primera autoridad que inicie las obras en el parque empresarial de Llanos del Sotillo y nos callemos algo que nos molesta tanto y que, no lo olvidemos, tanto peligro genera.

Y ya que estamos en zona de reclamaciones, les recordamos a los responsables políticos socialistas que, por tercera vez consecutiva, los presupuestos de la Junta de Andalucía contemplan la dotación al santuario y a las viviendas allí construidas y habitadas, de agua potable. Se quejaron, y parece que con razón, porque se hizo sin los permisos oficiales pertinentes, de que el Ayuntamiento construyera un aljibe en este lugar, y ahora afirman que éste es el responsable directo de que las obras de la potabilización del santuario no se hayan ejecutado. Para nosotros, que entendemos poco de las cosas de la política, este tipo de noticias contribuyen a que nos mantengamos así por años, porque si es verdad que el aljibe ha dificultado el inicio de las obras del trasvase de aguas del embalse del Encinajero hasta el santuario, ¿por qué no se ha informó a la ciudadanía en su momento? Es más, si es verdad que las obras se ejecutaron sin los correspondientes permisos, ¿qué decisión adoptó en su momento la Delegación provincial de la Junta para evitar los desmanes y abusos de quien por el momento todo lo puede, le pese a quien le pese? ¿Cómo es posible que cualquier ciudadano de a pie tenga que vérselas con cientos de documentos a cumplimentar antes de poner en marcha la taladradora en busca de agua, y nuestro Ayuntamiento ni se haya molestado en avisar a la autoridad competente? Este tipo de situaciones nos animan a transgredir las leyes y, a poco que desde la Casa Consistorial se nos muestren atajos que nos eviten papeleos e incluso cómo eludir el pago a los proveedores, pronto nos pondremos a la cabeza de los ciudadanos españoles que menosprecian y deslegitiman a las instituciones. Resulta muy molesto que una necesidad tan justificada como la de llevar agua potable hasta el santuario, avalada por las declaraciones y suponemos que por los informes de las autoridades que han tenido a bien visitarnos y conocer el problema, esté aún casi en su inicio, con lo que esto supone teniendo en cuenta la lentitud en la que habitualmente se desenvuelve la Junta de Andalucía.
Creemos que la inclusión de esta obra en los presupuestos de la Junta es positiva, pero acepten ustedes que tiene visos de broma desagradable. Si unimos la estación de autobuses, el cercado del Ciprés y el abastecimiento de agua al santuario, nos encontramos con tres compromisos socialistas que vienen de lejos y que todavía hoy no existen plazos de finalización para las obras de dos de ellos ni se conoce si algún día se iniciarán las de otro. Seguro que existen razones, algunas de las cuales hemos conocido, pero otra cosa es que las aceptemos, por inconcebibles.