viernes, 23 de noviembre de 2007

NOS VAMOS DE RUTA A ... CAZORLA





Al pie de un enorme acantilado, en la Peña de los Halcones, situada en la zona nororiental de la provincia de Jaén, el/la viajero/a conocerá la hermosa comarca de Cazorla, cuna del río Guadalquivir, además de todo lo que este municipio nos ofrece. Comenzaremos diciendo que su superficie, de 303 kilómetros cuadrados, acoge a una población de unos 10.000 habitantes.

Empezaremos nuestro caminar destacando la diversidad biológica de la Sierra de Cazorla. La riqueza paisajística de la fauna y de la flora de esta sierra, y por extensión, de todo el Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas, es excepcional. Llegados a este punto, explicaremos brevemente, qué circunstancias hacen que esta zona ofrezca tal riqueza en especies vegetales y animales. En primer lugar, destaca la historia geológica que, junto con el clima y la intrincada orografía, forman los principales componentes de tal abundancia. En los alrededores del pueblo, nos daremos cuenta que son frecuentes las plantaciones de olivos, como en la mayor parte de los pueblos de Jaén, y de los huertos familiares. En las zonas bajas, descubrirán nuestros oyentes, especies como el pino, el romero, el enebro, el espino o el escaramujo. En zonas con mayor humedad, principalmente en los barrancos, encontraremos quejigos, arces ( los alces son animales), boj, ailanto, madreselva o la falsa acacia. Les aconsejamos, asimismo, no dejar de conocer las aldeas de El Molar, Valdecazorla, el Puente de la Cerrada y Vadillo Castril, además de un buen número de cortijadas. En Vadillo Castril, pueden saborear algunas de las especialidades cazorleñas, como el rinrán o las truchas en salsa de almendras. En sus proximidades, junto al puente sobre el río Guadalquivir, comienza la vereda que lleva a uno de los parajes más bellos del Parque Natural, donde se encuentran la Cerrada de Utrero y la Cascada de Linarejos. Les recomendamos especialmente este rincón.

Nos acercaremos ahora hasta algunos detalles de su historia, como el dato de que la villa de Cazorla fue arrebatada al dominio moro por Fernando III en 1232 y que, desde entonces, Cazorla pasó a engrosar los dominios del Arzobispo de Toledo, conformándose el Adelantamiento de Cazorla.

Y una vez que hemos disfrutado de la naturaleza imponente de su paisaje, nos dispondemos a entrar en la ciudad. Descubriremos la plaza central, conocida como el Huevo, por su trazado oval, y antes de abandonarla, nos detendremos unos minutos en la iglesia parroquial de san José, del siglo XVII. Al otro lado de la plaza, eleva su torre del reloj el antiguo convento de la Merced, que en la actualidad alberga al Ayuntamiento, y en lo que fuera su iglesia, al teatro municipal.

Unos cientos de metros más arriba, ascendiendo por la empinada calle del Carmen: la iglesia de igual nombre. Su exterior ofrece sillares de toba sobre líneas de ladrillo y una graciosa torre plateresca. Muy cerca, el convento de san Juan de la Penitenciaria, que nos muestra una interesante portada. Y no nos deberiamos marchar de esta villa sin visitar el palacio de las Cadenas, declarado Monumento en 1978 y que estamos seguros que les gustará. Seguiremos nuestro paseo, descendiendo un corto trecho por las calles de la Nubla y san Francisco para encontrarnos con la iglesia de san Francisco, que acoge en su altar mayor el lienzo del Cristo del Consuelo. Si volvemos sobre nuestros pasos, nos encontraremos con el Balcón de Zabaleta, y frente a nosotros, el castillo de la Yedra, acondicionado actualmente como museo, con numerosas casas asentadas bajo sus pies. Seguiremos caminando, y pronto llegaremos al centro del pueblo. Sepa el caminante que la plaza central y las ruinas de lo que antiguamente fue una enorme iglesia, se asientan sobre una vetusta y prolongada bóveda bajo la que discurre el río Cazorla o Cerezuelo. El templo se debe a Andrés de Vandelvira. En esta plaza central, conocida como plaza Vieja o de Santa María, conoceremos las ruinas de la iglesia Mayor, del mismo nombre. Y entre las ermitas conservadas, se cuentan la de san Sebastián, san Miguel, san Isicio y la de la virgen de la Cabeza, patrona del pueblo. Observarán nuestros oyentes que comparten patrona Andújar y Cazorla. Y no es esta la única coincidencia, ya que ambas localidades celebran la romería en honor a su virgen el último domingo de abril. Otras fiestas de las que los visitantes pueden participar son la de san Isicio, en mayo, cuya particularidad lleva a los vecinos de Cazorla a adornar sus casas con candiles hechos con concha de caracol. También celebran los/as cazorleños/as las ferias y fiestas en honor del Cristo del Consuelo en septiembre y san José Obrero el uno de mayo.

Y para terminar nuestra ruta, repasaremos la gastronomía, cuya rica variedad de platos nos ofrece el tradicional arte de los fogones junto con la calidad de los productos autóctonos. Saborearemos la curiosa sopa de cáscara de pepino, las truchas a la serrana, el rinrán, el salmorejo con conejo, el ajo atao, la tortilla de habas y un licor tradional llamado “cuerva”.

Y nada más que añadir a la ruta de esta semana, sólo despedirnos de todos ustedes hasta la próxima semana en la que iniciaremos un nuevo paseo por otro de nuestros pueblos vecinos. Hasta entonces, buen fin de semana.