jueves, 25 de junio de 2009

COMO ESTABA PREVISTO, SE PRODUCEN LAS PRIMERAS QUEJAS CIUDADANAS SOBRE EL CAOS CIRCULATORIO DE LA CIUDAD



Para como solemos gastárnoslas por aquí, mucho hemos tardado en quejarnos públicamente del caos de tráfico que vive la ciudad casi desde siempre, pero muy especialmente estos días por la influencia negativa que sobre la circulación tienen las obras que se ejecutan en algunas de nuestras calles. Colectivos como el del taxi, el del reparto, mucho más amplio e importante que cualquier otro, los autobuses y los que se han quedado sin poder acceder a sus cocheras porque sus calles están patas arriba, han puesto el grito en el cielo y muestran su descontento y disconformidad por cómo se ha decidido la distribución de la intervención municipal y porque entienden que no se les ha tenido en cuenta a la hora de iniciar la obra. Es cierto que no ha existido información municipal con tiempo que nos hubiera permitido desenvolvernos mejor de lo que lo hacemos, pero debemos ser objetivos al tiempo que solidarios y entender, primero, la necesidad de las mejoras, y, segundo, que es inevitable que de tan importante intervención se deriven los entorpecimientos de los que ahora nos quejamos.

Cuando el concejal de Tráfico de nuestro Ayuntamiento acudió a los medios para dar a conocer las obras, anunciamos que se equivocaba en el planteamiento, ya que a la ciudadanía, cuando se le complica su normal desenvolvimiento, no suele responder con el nivel de solidaridad que les conviene a las autoridades. Y más si tenemos en cuenta que a la vecindad no se le ha pedido opinión durante el proceso de selección de las vías que iban a remodelarse o mejorar, un detalle que se quiso solventar con la habitual carta que nuestro alcalde suele enviar a los afectados, en la que, al tiempo que se proclama como único benefactor de la obra, les pide comprensión por los inevitables problemas que van a padecer y ayuda para finalizarla cuanto antes, pero que evidentemente no ha conseguido su objetivo.

A todo esto, denunciando indefensión, además de las quejas por las contundentes dificultades que soportan conduciendo sus vehículos, aseguran estos colectivos que existe persecución por parte de la policía local en contra de quienes aparcan en lugares prohibidos porque se ven obligados a ello y no capricho. Se entiende en justa reciprocidad, que si a ellos se les pide paciencia, comprensión y solidaridad mientras dure esta intervención municipal, lo menos que se podía hacer desde la Concejalía responsable era mostrar una actitud más condescendiente. Claro que si tenemos que en cuenta que el funcionario responsable del Cuerpo no está de acuerdo con mirar hacia otro lado, y que exige que decisiones políticas de este tipo se las comuniquen por escrito, entenderán ustedes que finalmente seamos los ciudadanos los que carguemos con todos los problemas que devienen de estas obras.

Teniendo en cuenta que esto acaba de empezar y que la finalización de muchas de ellas está prevista para poco antes de finalizar el año, porque así lo exige el Estado y la Junta de Andalucía, que son los que soportan la totalidad de la inversión que se hace en nuestra ciudad, o nos tomamos las cosas con más calma o empeoraremos la situación. La oposición municipal, que, como hace habitualmente, guarda silencio, debía intervenir de forma decidida en el seguimiento de estas obras e imponer su criterio cuando la situación lo aconseje. Y no tanto por obtener algo de protagonismo y sí porque también ellos, los tres grupos opositores al gobierno municipal, votaron la totalidad de la intervención y los plazos de inicio. No se entiende que en asunto de tanta envergadura, con nueve millones de euros por gastar, con algunas mejoras que serán seguro muy bien recibidas por la ciudadanía, estos grupos hayan optado por dejar todo el protagonismo al alcalde, que es quien, como hace siempre, se apropia de todo lo que puede resultarle rentable. En fin, es posible que exista razón superior que así les exija comportarse, pero a nosotros nos parece que se trata del habitual desánimo con el que vemos que tratan lo que tiene que ver con la ciudad. Allá ellos.