viernes, 26 de junio de 2009

PRONTO ANDÚJAR DEBERÁ ELEVAR A LOS ALTARES A QUIEN TANTO HACE POR NOSOTROS



Evidentemente, el nombramiento de Micaela Navarro como secretaria local del Partido Socialista en Andújar, no le ha caído nada bien al Partido Popular, especialmente a su presidente y alcalde de la ciudad, Jesús Manuel Estrella Martínez. Lo comprobamos en su momento y, conforme se desarrolla la particular campaña política de los partidos, se confirma lo que en principio sólo creímos una apreciación personal. De hecho, desde hace unos meses, no hay presencia política de representante popular alguno, independientemente de la razón que lo justifique, en la que no aparezca la actual consejera de Bienestar Social e Igualdad de la Junta de Andalucía para ser criticada duramente sin que sepamos bien por qué. Ayer mismo, en el desayuno de trabajo que presidió el alcalde, en la que dio cuenta de lo que entiende que han sido sus realizaciones al frente del gobierno municipal, buscó con mimo y sumo cuidado palabras y expresiones para referirse a la secretaria local socialista y ponerla, como decimos por aquí, hecha un guiñapo. No era necesario el detalle ni las formas, pero lo planificó especialmente, y dio muestras en público del odio y la preocupación que le produce la llegada de esta persona a su propia ciudad, en donde descansa los fines de semana y siempre que tiene un día para disfrutar de su ocio.

Lo que hizo con esta deplorable actitud fue confirmar lo que por otra parte es algo muy extendido entre la ciudadanía, es decir, que como la sabe casi segura candidata a la Alcaldía, cuanto antes ponga en marcha su máquina de fabricar mentiras y descalificaciones varias para echar por tierra cualquier currículo que pudiera hacerle sombra, mejor para él y su continuidad como alcalde. Es así de sencillo, porque no se entiende que haya buscado y encontrado calificaciones y denuncias tan sibilinas y absurdas para menospreciar el trabajo que desempeña Micaela Navarro, y más cuando se sabe que la dedicación y empeño de esta consejera ha sido valorado por los andaluces de manera muy positiva en las diferentes encuestas que se hacen con el fin de detectar el nivel de conocimiento que tiene la ciudadanía de sus representantes políticos. Después de lo de ayer, con una puesta en escena innecesaria que incluso rozó el ridículo, lo que eran sólo sospechas ha dejado paso al miedo real e incontrolable que le tiene el señor Estrella a la señora Navarro, porque la observa y valora como única y excepcional contrincante para cuando lleguen las próximas elecciones municipales del 2011.

En cuanto a las realizaciones públicas que asegura nuestro alcalde que son suyas y más suyas que de nadie, ni siquiera entramos en el detalle por absurdo. Si acaso, llamarles la atención porque, como se descuiden y dejen algún cabo suelto, hasta la obra que hayan realizado ustedes estos días en el cuarto de baño de sus viviendas se las endosará como suyas. A lo más que habremos llegado con la información que nos fue entregada ayer es a molestar al resto de partidos y comenzar la rueda de declaraciones informando de su verdad. Lo que ocurre es que cuando se miente delante de tantas personas letradas, algunas hasta universitarias, todas bien valoradas por la ciudadanía, y se hace con tanto descaro, el que nadie se ría por lo que escucha nos preocupa, y desde luego la idea que teníamos de algunos de ellos nos vemos obligados a tirarla por tierra. Por cierto, o los presentes disfrutan todos de vacaciones o alguien debería justificar su ausencia de sus respectivas obligaciones laborales, ya que perdieron la mañana en un desayuno de trabajo que, por cierto, pagamos ustedes y nosotros.

Por lo que hemos aprendido acumulando años, con odio no es posible hacer las cosas bien, y más cuando a éste deleznable sentimiento debe unirse la preocupación que supone saberse inferior ante el contrincante. En cuanto a lo de mentir, es cosa de principios y éstos representan, para bien o para mal, un valor intransferible que se obtiene desde muy pequeños, y que nos son imprescindibles para ser algo en la vida. Cuando se consigue un objetivo basándose en mezquindades, desatinos y tejemanejes, la fecha de caducidad es bastante corta.